Lo siguió con la mirada cuando se levantó y cuando se acercó, pero en cuanto salió del ángulo de visión que naturalmente tenía desde donde estaba sentada, sus manos se dejaron la una a la otra para quedarse sobre el faldón del vestido mientras una desagradable sensación empezó a treparle por la columna y se cerró en su garganta al sentir el peso de las manos de Kane sobre sus hombros.
En ese momento contuvo la respiración y evitó girar la cabeza o moverse. Aunque no fue conciente de ello, cerró las manos en puños que arrugaron la tela del faldón. No le gustaba tener a alguien en su espalda, no le gustaba que la tocaran y no le gustaba Kane. Aquella aura de peligro que él irradiaba y el miedo que le despertaba desde niña se magnificó ahora alimentado por los demonios de la pelirroja que dejó de pensar y se convirtió en una estatua helada mientras intentaba escucharlo y evitaba desviar la mirada de un punto fijo en el sillón frente a ella.
Cuando de pronto su asiento se movió con brusquedad girando ella solo atinó a encogerse, ahogando una exclamación al quedar cara a cara con el exhiliado. Para ese momento, algo en su cabeza había saltado fuera de lugar. La realidad se oscureció y se quebró frente a sus ojos como un espejo através del que sus pesadillas se abalanzaron sobre ella.
Las ventanas desaparecían, la luz del día se encogía hasta ser una pequeña antorcha, su asiento era una burda silla de madera en la que dejó sangre, sudor y un poco de todo lo que puede secretar un cuerpo la figura frente a ella crecía enorme y oscura, amenazante.
-Por favor... no...-Murmuró aquella súplica con voz quebrada y la mirada perdida, apretando con fuerza las manos cerradas para no empezar a temblar presa de un terror irracional pero casi pudo sentir las ataduras en sus muñecas y en la nariz los olores que inundaban las mazmorras de Redkeep.
-¡NO!-Gritó desesperada empujo al Hargrave intentando apartarlo, intentando levantarse, alejarse a toda costa cuando en su cabeza aquella figura extendió el brazo para atraparla por el cabello; así empezaba siempre y no terminaba hasta que se cansaban de hacer preguntas y no obtener las respuestas que querían, hasta que perdía el sentido o ellos la paciencia.
Frente a Kane, Iden intentaba retroceder aún en la silla, fuera de sí. Estaba fuera de sí y sus ojos verdes miraban el vacio con terror y desesperación. Con una nada de presión, se había quebrado.
Voluntad Dif. 12
Iden Hargrave rolled 3 6-sided dice:
5, 4, 1