[Prólogo] Hora de regresar (Ainar)

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana...

Re: [Prólogo] Hora de regresar (Ainar)

Notapor Ainar Wilddusk » Mar, 13 May 2014, 18:53

Ver a Meyers siempre me alegraba, me recordaba a mi familia y al aroma del hogar. Supongo que el tiempo alejado de ellos y los incidentes de los últimos años me han hecho ver los recuerdos desde otra perspectiva. Con voz desenfadada y divertida me dirigí al técnico en lo que sospechaba sería de mis últimas conversaciones con él.

- Gracias por echarle un ojo al hiperimpulsor, la verdad es que me gustaría tener tiempo para revisar la nave a fondo, pero el tiempo es dinero.

Cuando estaba planteándome como preguntar por ciertos datos, Meyers me hizo entrega de la excusa perfecta para abandonar el planeta y obtener la información que necesitaba.

- Supongo que podría salir en unos cuarenta o cincuenta minutos. ¿Podrías conseguirme un listado de las naves que vayan a partir sobre esa hora? He visto un grupo de tres cazarrecompensas camino al espaciopuerto, justo cuando estaba de viniendo y no querría tropezarme con ellos en pleno combate estelar con la presa que estén persiguiendo.

Quizás no era una mala idea hacer el trabajo, en una estación como esa podría conseguir armamento sin preguntas, estarían relativamente seguros y el retraso evitaría muchas preguntas para salir de este planeta y entrar en la estación. Además Thall necesitaba apagar la testosterona que llevaba acumulada y seguro que más de una chica estaría más que dispuesta en un lugar como ese.

- Casi se me olvida, toma. Compré un paquete entero, y si te organizas bien tendrás zumo de sobra para una semana. Voy a revisar la nave, si me puedes conseguir la información de las naves sería genial, y si alguno de los técnicos ha visto alguna que pueda pertenecer a un grupo pequeño de soldados mejor, que así se a cual no acercarme.

Cruzo mi vista con el soldado y le hago un gesto para entrar en la nave. Tras revisar que todo está en orden, comienzo a comprobar el cargamento mientras hablo en voz baja al humano.

- Bueno, mi nombre es Keeheen, y esta maravilla donde te encuentras es Seedycan. Una vez que estemos en el espacio te presentaré a la tripulación al completo y hablaremos en detalle del viaje. Los cometarios con respecto al viejo los puedes dejar también para el espacio, al fin y al cabo solo tendrás que esperar unos minutos y tendremos tiempo de sobra durante el viaje.
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Re: [Prólogo] Hora de regresar (Ainar)

Notapor Kildan » Lun, 19 May 2014, 18:11

El rostro de Meyers se ilumina lleno de alegría e ilusión al recibir el paquete entero de aquellos maravillosos zumos. Su puesto le otorga unos ingresos que son más que suficientes para llevar una buena vida, pero el bueno de Meyers prefiere llevar una vida más sencilla. Por lo que sus gastos son más bien mínimos. Eso le permite acumular rápidamente una gran cantidad de créditos, los cuales siempre invierte en la compra de piezas para naves. Muchas de las cuales, acaba regalando a sus amigos en la gran mayoría de las ocasiones. El único capricho que se permite para si mismo, son los zumos que tanto le cuesta conseguir. Por ello cada vez que logra obtener uno de ellos, se siente el hombre más afortunado de la galaxia. Por lo que ahora que Ainar ha logrado encontrar tal cantidad de zumos, Meyers se encuentra eufórico.

-¡Guuuaaaauuuu! ¿Un paquete entero? ¡Diablos! Por algo eres tan bueno en tu trabajo, eres increíble...¡increíble! Esta misma noche me tomaré uno bajo la suave brisa nocturna. ¿Sabes? ese es uno de los pequeños placeres de la vida, deberías de probarlo en alguna ocasión. Iré a ver si consigo lo que me pides, con un poco de suerte Todd estará en la torre de control. A veces voy de pesca con su padre y le conozco desde que no era más que un mocoso, además le he arreglado en varias ocasiones su deslizador, no creo que tenga muchos problemas en conseguir lo que me pides. Vuelvo en unos minutos, de mientras, te dejo aquí los zumos no vaya a ser que en la oficina alguien se los agencie.

Rebosante de felicidad Meyers se despide con un gesto de la mano y desciende de la nave. Thall por su parte se decida a realizar un gesto con la cabeza a modo de despedida para finalmente, encogerse de hombros ante las palabras de Ainar.

-Deberías de darme las gracias, parece que he aparecido en el momento justo. Un año más y acabarías plantando verduras y viviendo una vida de granjero. Pero no te preocupes, Thall está aquí para llevarte de aventuras y traer un poco de acción a tú vida. Sobre el viejo...para ser sincero, no me importa los lazos que os unen. No es de los nuestros pero puedo ver que le respetas, eso es suficiente para mí. Aunque no creo que sobreviviese demasiado ahí fuera, es débil y carece del espíritu de un verdadero mandaloriano. Pero supongo que todo el mundo necesita tener una mascota. Bueno, pongamos en marcha este pedazo de chatarra y tracemos el rumbo. Solo espero que la tripulación sea más afín a...nuestro espíritu.

Los siguientes minutos pasan volando mientras revisan los sistemas de la nave. Pese a la antigüedad de la misma, todo indica que está más que preparada para afrontar cualquier viaje. Justo cuando terminan los chequeos, el viejo Meyer aparece por fin. Camina tranquilamente por el hangar en dirección a la nave, pero cuando está a medio camino se detiene de golpe. Una sirena comienza a sonar por todo el espacio puerto y pocos parecen ser consciente de lo que sucede. Por desgracia, aquellos que incluso conocen el significado de aquel aviso, carecen del tiempo suficiente para prepararse y entonces...todo comienza.

El hangar se sacude con violencia tras ser víctima de una gran explosión. Meyers aturdido, alza la cabeza hacia los cielos para tratar de comprender que sucede, pero cuando por fin lo hace, su rostro se deforma en una mueca de horror. Como un enjambre de muerte y destrucción, decenas de naves mandalorianas surcan los cielos. Los bombardeos liberan una lluvia de bombas, convirtiendo las naves de defensa en chatarra antes de que estas ni siquiera puedan despegar. Tras ellas, avanzan las nave de transporte que no tardan en comenzar a desembarcar sus fuerzas.

Ainar consulta su datapad y aún faltan casi quince minutos para que se active la alarma. Si esto era lo que los mandalorianos de armaduras negras deseaban esquivar, parece que no van a poder hacerlo.

-¡oh vamos! Van a conquistar un planeta y lo hacen justo cuando no formamos parte de ellos. Esto sí que es mala suerte. Bueno...¿Salimos de aquí antes de que nos disparen a nosotros también o estás esperando a que te de un beso de buena suerte?

En aquel instante, una nave mandaloriana realiza una pasada abriendo fuego hacia los depósitos de combustible de Transcorp que hay en el hangar. El estallido y las llamaradas de fuego barren parte del hangar dejando a su paso cenizas y destrucción. Pero por suerte para los dos mandalorianes que acaban de reencontrarse, los rápidos reflejos de Ainar le permiten activar los escudos a tiempo y protegerse de lo peor de la explosión.

En el exterior de la nave, Meyers se encuentra tirado en el suelo cubierto de sangre. Resulta imposible adivinar si está muerto o si su corazón aún late. Thall intercambia la mirada entre el cuerpo de Meyers y el rostro de su viejo amigo.

-No podemos perder tiempo, el viejo estará muerto, tenemos que salir de aquí antes de que hagan otra pasada. No creo que la nave aguante un impacto directo. ¿Nos largamos?

El activar los escudos ha protegido la nave, pero a su vez han llamado la atención de las fuerzas invasoras. Si no despegan de inmediato, la nave enemiga dará la vuelta y dirigirá toda su potencia de fuego contra la Seedycan. Por otro lado, cuanto antes despeguen más posibilidades tendrán de escapar, pues el caos y la confusión de los combates jugará a su favor.
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Re: [Prólogo] Hora de regresar (Ainar)

Notapor Ainar Wilddusk » Mié, 09 Jul 2014, 22:13

Hay días en los que desde que te levantas por la mañana sabes lo que harás y ocurrirá a lo largo del día sin que nada te sorprenda hasta que te acuestes. Hoy no era uno de esos días.

Había empezado entregando un cargamento sin apenas contratiempos, lo cual ya me extrañó, pero eso no era nada comparado con el programa que estaban echando en las holonoticias, un viejo compañero se había hecho famoso y como no me había dicho nada decidí acercarme a saludar. Mandalorianos, huidas del cuerpo de seguridad, traiciones, espías, sectas secretas…

Cuando todo parecía calmarse un poco y estaba preparado para salir con bien de la situación, el cielo cayó sobre nuestras cabezas. Con la primera explosión mi adrenalina se disparó, haciendo que los segundos siguientes pasaren a cámara lenta, permitiéndome ver los reflejos de explosiones a las afueras de la nave con más detalle de los que me gustan. Como reacción natural y por intentar mantenerme de una pieza durante unos minutos más, activé los escudos de la nave justo a tiempo, por desgracia Meyers no tuvo tanta suerte.

No podía perder un momento, en menos de un segundo tenía el lanzaclavos en la mano izquierda y lo disparaba hacia Meyers. Clavé los ojos en Thall, le pasé el lanzaproyectiles y empecé a hablar como solía hacerlo en una vida anterior.

- Recogeló, ponlo sobre la mesa y enchufalé un medpack.

Antes de que acabase la frase ya estaba entrando por las puertas en dirección a la cabina de mando. Probablemente el viejo no sobreviviría, pero era su mejor oportunidad y era todo lo que podía permitirme en esa situación.

La cosa no pintaba bien, pero era algo en lo que tenía bastante práctica. Usando ambas manos y la cola encendí la nave saltándome todos los protocolos de seguridad de los manuales, cuando me pongo soy todo un rebelde.

Mientras terminaba de asegurarme al asiento conecté el sistema de voz. - Esto no va a ser bonito, así que te aconsejo que te agarres a lo que puedas.

Acumulé toda la potencia que pude en la nave para poder salir con toda la aceleración posible y no llamar la atención más de lo que ya lo había hecho antes de tiempo, y una vez conseguido piloté de forma brusca y directa hacia la zona de aterrizaje de los transportes mandalorianos acercándome lo más posible a sus naves, una vez alcazada su posición de aterrizaje viré nuevamente alejándome del planeta hacia el límite de la atmosfera.

Puede que me la jugase a chocar con ellos y a recibir un buen puñado de blasters, pero al menos evitaba las bombas y torpedos y dependía de mi habilidad y no del azar. La parte de la suerte llegaría si conseguía salir de la atmosfera y sobrevivía al hipersalto teniendo en cuenta que el cálculo lo iba a tener que hacer a ciegas y basándome en mi instinto. Al menos iba a ser algo rápido y no falto de emociones.
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Re: [Prólogo] Hora de regresar (Ainar)

Notapor Kildan » Dom, 13 Jul 2014, 23:51

Thall es veterano de una gran infinidad de batallas. Ha vivido experiencias que uno jamás podría ni tan siquiera imaginar. Por ello se siente orgulloso de considerarse preparado para hacer frente a cualquier tipo de circunstancia. Pero el ser testigo de cómo Ainar usa su pistola lanzaclavos para "pescar" a su camarada es algo insólito. Le resulta tan sumamente surrealista, que mantiene el arma entre sus manos durante unos instantes antes de que por fin reaccione.

-¿No se suponía que era amigo tuyo? ¡Ja! Espero no caer herido contigo cerca, venga peludo, sácanos de aquí antes de que nos vuelen por los aires. Yo me haré cargo del viejo.

La verdad es que aunque ingeniosa, la idea de usar el lanzaclavos para rescatar a Meyers es una jugada realmente arriesgada. Los factores a tener en cuenta son demasiados, pero cuando el tiempo escasea y todo es cuestión de vida o muerte, lo único que se puede hacer es tomar una decisión y acarrear con las consecuencias.

Pero Ainar tiene cosas más importantes de las que ocuparse, que la vida de un conocido. Si no logra sacarlos a tiempo de allí, es probable que todos mueran. Por ello y pese a que corre un gran riesgo, en especial por ser una nave tan vieja, se salta toso los procedimientos de encendido y se centra en poner la nave en el aire cuanto antes.

Los motores rugen con potencia y la nave no tarda en surcar los cielos. La vista de naves destruidas y el fuego devorando parte del espacio puerto resulta sin duda aterradora e impresionante. O al menos sería aterradora para Ainar de no ser por haberse paseado por campos de batalla mil veces peores.

Al principio apenas encuentran más que unos pocos bombarderos sobrevolando la zona,. Son naves pesadas diseñadas para destruir las defensas u objetivos terrestres, no para hacer frente a otra naves. Por lo que su avance entre ellas resulta bastante sencillo. Maniobrar entre las naves de desembarco ya es algo que sin duda pone aprueba los reflejos y la habilidad de Ainar para el pilotaje. Los disparos blasters llueven sobre la nave, pero los escudos logran resistir el tiempo suficiente, como para finalmente ascender hacia el espacio.

Durante unos instantes parece que lo malo ya ha pasado, pero entonces es cuando al llegar al espacio, son testigos de la inmensa flota mandaloriana que se encuentra alrededor del planeta. Cientos de naves son enviadas al planeta con un único fin posible, la conquista total y absoluta del planeta. Las naves más pequeñas cumplen la función de transporte, bombarderos o escoltas para las otras dos. Por lo que son las grandes naves de línea las que abren fuego contra ellos. La potencia de fuego es más que suficiente como para convertirles en polvo estelar, pero el pequeño tamaño de la nave, unido a las maniobras de Ainar, logran posicionarlos junto a otra de las grandes naves de línea.

Los cálculos de salto son realizados con rapidez y pese al riesgo que eso supone, saltan al hiperespacio justo en el momento en el que los escudos de la nave comienzan a fallar. Los daños son superficiales, apenas un par de oscuras cicatrices en el duro blindaje de la nave. Pocas naves más han logrado escapar del planeta, las más pequeñas y rápidas son las únicas que han tenido posibilidades para ello. El resto bien han sido destruidas o asaltadas.

Más relajado y sintiéndose por fin a salvo, Ainar va en busca de Thall y Meyers. La primera impresión no es buena, el viejo meyers luce muy pálido y la herida de la pierna (El lugar por donde fue herido por el lanzaclavos) se encuentra cubierta por un parche bacta. Aún así es fácil apreciar que el hueso a sido alcanzado. El resto del cuerpo se encuentra cubierto de cortes y contusiones de diversa gravedad.

-He remendado al viejo lo mejor que he podido, pero necesita ayuda medica inmediatamente. Tiene la pierna rota, culpa mía...o más bien tuya al pescarlo con el lanzaclavos. Tiene una contusión en la cabeza, aunque lo que más me preocupa es la pérdida de sangre, tiene una herida muy fea en el costado y por como le cuesta respirar, creo que uno de sus pulmones está tocado. Le he estabilizado e inyectado un estimulante de cosecha propia. Le ayudará a resistir...por el momento, pero necesitamos un médico y unas buenas instalaciones para salvarlo. No podemos hacer más por él...a no ser que tengas un tanque bacta escondido por aquí.

Thall se retira para lavarse las manos ensangrentadas y a su vez, para que Ainar pueda supervisar su trabajo. El mandaloriano ha hecho un buen trabajo, pero no dejan de ser más que unos primeros auxilios de combate diseñados para alargar la vida lo máximo posible, pero no para realmente salvarlo.

-Me alegra saber que sigues sabiendo pilotar una nave, en el pasado nos sacaste de más de un serio problema con tu forma de pilotar. ¿Sabes? Me resulta extraño todo esto, hace dos o tres años estaríamos en una de esas naves tomando el planeta. Ahora huimos sin un rumbo fijo y sin ningún tipo de apoyo. No quiero que creas que me quejo, simplemente a veces cuando no tengo nada a lo que disparar, me detengo y reflexiono sobre nuestro pasado.

Tras encogerse de hombros, se deja caer sobre uno de los sillones de la nave. El cansancio poca a poco va haciendo mella en él, aunque tampoco es de extrañar después de las aventuras que ha vivido contras las fuerzas de seguridad en Taris.

-Necesitamos un plan de acción. Supongo que la prioridad será salvar la vida al viejo...¿Alguna idea de a donde podemos ir? Supongo que después ya habrá tiempo para averiguar que está pasando.
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Re: [Prólogo] Hora de regresar (Ainar)

Notapor Ainar Wilddusk » Lun, 14 Jul 2014, 18:17

En cuanto salimos de la velocidad de la luz respiré profundo un par de veces y me miré al espejo que guardaba en la cabina. – Eres un tipo guapo y suertudo que ha salido de una pieza, pero la suerte se te acabará pronto. Me aseguré de que ninguno de los sistemas tuviese daños serios y puse el ordenador a estimar un salto con más tiempo de preparación a un punto vacío en el espacio y a pocos clicks de distancia. Mientras el ordenador iniciaba los cálculos me acerqué donde mis compañeros me esperaban.

Saludé a Thall y revisé el remiendo que había hecho en Meyers, la cosa pintaba mejor de lo que esperaba, la pierna sanaría o podría ser reemplazada, mientras que otra explosión no dejaría posibilidad a ello y aunque estaba al borde de la vida y la muerte tendría la posibilidad de luchar por ella. Apoyé mi mano en el hombro del viejo y le desee fuerzas para aguantar lo suficiente.

- Gracias por parchearlo, la verdad es que no recordaba que fueses tan bueno, pero me alegro de ello.

Me dirigí a la habitación del gizka y revisé que todo siguiese correcto y que el bicho tuviese comida, agua y ningún cable al alcance de su boca.

– Ahora lo que necesitamos es un santuario donde lamernos las heridas, dejar el viejo a buen recaudo y conseguir armas sin llamar la atención. Por suerte para ti conozco un sitio con esas características en el cual además nos darán unos cuantos créditos por llevar cierto cargamento. Por cierto ese polizón aun no tiene nombre ni es seguro que se quede, pero si puedes échale un ojo de vez en cuando.

- Voy a dar un par de saltos para intentar llegar lo antes posible, si necesitas algo dame un toque por el comunicador, pero creo que te vendría bien dar una cabezada, ha sido un día largo. Dije mientras volvía a la sala de mandos.

Revisé una vez más que todo estaba correctamente, verifiqué que no hubiese ninguna señal cercana e inicié el nuevo salto. En cuando alcancé el objetivo puse los sensores al máximo para corroborar que no había nadie cerca, y rápidamente calculé el salto hacia la estación con la ayuda del ordenador de a bordo de forma que pudiese iniciar la maniobra lo antes posible y dar esquinazo a cualquier posible perseguidor.

Era poco probable que nadie nos siguiese, pero ya había tenido suerte al salir del planeta y no quería arriesgarme más de lo necesario. El plan por ahora era bastante sencillo, estaba seguro que ofreciendo un 10% de descuento en el transporte de las mercancías conseguiría no dejar registros de la llegada a la estación, al fin y al cabo no había constancia de su salida en el registro del espacio puerto, y con toda probabilidad los ordenadores y la base de datos se habían perdido durante el ataque mandaloriano. Eso me daría beneficios para comprar lo que necesitase y anonimato, el cual era un lujo al que me había aficionado.

- ¡Código Sho, código Sho, código Sho, código Sho!¡Estación Sanctum, estación Sanctum, estación Sanctum, estación Sanctum! Aquí el transporte Kappa5791. Tenemos un hombre gravemente herido que necesita atención médica urgente.
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Re: [Prólogo] Hora de regresar (Ainar)

Notapor Kildan » Lun, 21 Jul 2014, 17:48

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El viaje les proporciona el tiempo suficiente para recuperar fuerzas y hacerse con algo de información gracias a la holored. La estación minera conocida como Sanctum es uno de esos lugares a los que uno puede acudir para desaparecer de la galaxia durante una larga temporada o incluso, para iniciar una nueva vida. Se encuentra lo suficientemente apartada como para que los grandes depredadores no la tomen como un posible objetivo pero a su vez, está en una posición perfecta para suministrar combustibles, armamento y víveres a contrabandistas, cazarrecompensas y demás figuras que actúan normalmente al margen de la ley.

No existen leyes en Sanctum, sino más bien unas sencillas directrices bien marcadas para que todos puedan convivir en paz. Si alguien las rompe, las fuerzas de seguridad caen sobre ellos sin dudarlo un solo instante. Los castigos son siempre ejemplares, aunque lo habitual es que apenas existan problemas en Sanctum. Salvo las peleas en cantinas y algún que otro robo, el resto de la gente suele vivir en paz cumpliendo su trabajo.

La vida es barata en la estación minera, por ello no es de extrañar que sean muchos los que acudan aquí para gastarse los créditos en toda clase de diversiones. Casinos, bailarinas, bebidas exóticas...Sanctum trata siempre de satisfacer las necesidades de sus visitantes.

Normalmente y pese las rígidas medidas de seguridad, suelen ser amistosos. Pero en aquella ocasión, Ainar ha tenido que pasar casi quince minutos esperando a que les permitiesen aterrizar. Las fuerzas de seguridad han revisado al menos en tres ocasiones los credenciales de la nave por si había algún dato irregular. Por suerte los registros de la nave son fáciles de identificarla y colocarla como una de las naves de transporte de una corporación. Ni la presencia de un herido de gravedad han acelerado el proceso. Por lo que Ainar no tarda en suponer que la estación minera se encuentra en alerta por algo. Por ello tras realizar un barrido con los sensores de la nave, no tarda en descubrir una de las posibles causas de la incomodidad de los habitantes de la estación minera. En el borde del sistema, una fragata de la república fuertemente armada parece estar barriendo la zona buscando algo.

El comité de bienvenida una vez aterrizan, estaba formado por seis miembros de seguridad, un droide médico, dos sanitarios y un enorme Cathar con cara de tener muy malas pulgas. Los siguientes minutos pasan rápidamente, los miembros de seguridad al comprobar que las palabras de Ainar son ciertas, parecen relajarse notablemente y el personal medico no tarda en entrar en acción. Colocando a Meyers en una cámara de soporte vital, lo trasladan rápidamente a la enfermería.

-Soy Darius, capitán de las fuerzas de seguridad. Lamento que os hayan hecho esperar tanto para aterrizar. La comandante y yo nos encontrábamos atendiendo asuntos de vital importancia. Habitualmente no habríais tenido ningún tipo de problema, pero la presencia de esa fragata de la república tiene nervioso a los chicos. Tan pronto como me enteré de lo que pasaba con vuestra nave di autorización para dejaros pasar.
-Darius observa como el equipo médico sale del hangar a toda velocidad, mientras que el droide médico comienza a realizarle las primeras curas. -Vuestro compañero recibirá la mejor atención médica que podemos ofrecer. Cha Rai es un Mom calamari un tanto peculiar, pero es toda una eminencia en el campo de la medicina, por lo que podéis estar tranquilos, si alguien puede ayudar a vuestro amigo sin duda es él. Ahora si no os importa, me gustaría saber quienes sois y que os ha traído hasta aquí.
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Re: [Prólogo] Hora de regresar (Ainar)

Notapor Ainar Wilddusk » Dom, 24 Ago 2014, 14:43

Al principio me extrañó el tiempo de espera para conseguir el permiso de anclaje al puerto, especialmente para uno de estas características, pero la presencia de una armada republicana daba sentido a lo ocurrido, no era algo que me preocupase especialmente, pero sería mejor que me mantuviese alerta. Aproveché esos minutos para recomponerme un poco, aclarar cómo íbamos a presentarnos Thall y yo y hacer un pequeño diagnostico de los daños en la nave.

Sonreí al grupo cuando se acercaron y una vez que se hicieron cargo del viejo, Darius y yo comenzamos a caminar por la pasarela, Thall nos seguía a a poca distancia pero suficiente para no formar parte de la conversación educadamente.

Agradecía tener alguien que además de compartir mi estatura abordó la conversación de forma directa. – Mi nombre es Keeheen, mi compañero es Barret y el viejo es un mecánico que hemos rescatado del espaciopuerto de Taris. Hemos venido por dos razones la primera de ellas porque tenía un cargamento que entregar en esta estación y la segunda porque es un lugar relativamente seguro.

Hice una pequeña pausa para mirar directamente a los ojos del felino. – Hay un par de asuntos que me gustaría discutir acerca de los registros qué vais a dejar sobre nuestra visita ya que es algo delicada la situación en Taris. ¿Es contigo con quien debería discutir esto o es preferible que lo trate con otra persona ya que es algo más orientado a los negocios?
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Re: [Prólogo] Hora de regresar (Ainar)

Notapor Kildan » Lun, 08 Sep 2014, 17:29

El enorme Cathar se rasca el mentón con aire pensativo. Sus garras, grandes y afiladas parecen expresamente diseñadas para descuartizar enemigos, por ello resulta hasta casi extraño verle darlas un uso tan diferente.

-Grrrrr...supongo que vuestra salida de Taris ha sido un tanto...peliaguda. Sanctum es un lugar tranquilo y quiero que siga siendo así. Tú amigo parece muy inquieto, de esos que se ven muy felices disparando un blaster, puedo oler sus ansias de sangre desde aquí. Si montáis cualquier jaleo yo mismo os lanzaré por una escotilla al espacio. Nada de disparos y nada de muertos. La tarifa estándar para amañar los registros de entrada y salida de naves son 100 créditos, pero como sois nuevos y vuestro amigo se encuentra en un estado tan grave, os ofreceré el descuento especial de la casa. Es decir, un 50%.

Uno de los hombres de Darius que se encontraba dando una vuelta alrededor de la nave con un escáner niega con la cabeza. Después simplemente se retira. Seguramente estaría comprobando si la nave estaba llena de explosivos o algo por el estilo.

-Muy bien, os daré dos pases temporales a la zona de ocio. Los pases solo os permitirán moveros por esa zona, si tratáis de ir a algún otro sitio seréis apresados. Pero supongo que eso no será necesario, pareces alguien sensato. Aunque controla a tu compañero, ese humano apesta a problemas. Ahora hablando de negocios...me gustaría saber la naturaleza del cargamento. Sanctum está dividida en varias secciones y necesito saber que es lo que traes para poder ponerte en contacto con el personal adecuado.

Con un gesto de la mano, les invita a seguirlo. Les guía hasta un turboascensor que activa con una tarjeta. No mucho después llegan a su destino sin problema alguno. Se encuentran en una amplia zona cuyo techo, el cual se encuentra a unos 30 metros de altura, está construido de Transpariacero permitiendo que se pueda observar el espacio. El lugar está tremendamente animado, las cantinas están a rebosar y el barullo de las calles apenas les permite conversar con tranquilidad.

-Si queréis beber cualquier tipo de bebida El Sarlacc Borracho es vuestro lugar, el dueño se toma muchas molestias para traer cualquier clase de veneno que los clientes quiera echarse por el gaznate. Si preferís ver un buen espectáculo de bailarinas Twi´lek meneando el esqueleto, debéis de ir a la cantina que está al final de la calle. Es uno de los lugares más visitados y todos los que van caen enamorados de las bailarinas. Si por otro lado buscáis algo más animado, en el Gamorreano peleón tenéis un lugar para las apuestas. La bebida no es especialmente buena, pero es barata y contáis con la posibilidad de apostar en las carreras, en los combates que realizan por la noche o incluso si estáis lo suficientemente locos, podéis participar en cualquiera de esas dos pruebas. Tenéis también varios talleres y tiendas por si necesitáis algo. Muy bien pilotos, ahora debo ausentarme, portaos bien y esperar por aquí. Enviaré a alguien para que hable con vosotros.

Tras rebuscar en uno de sus bolsillos toma un par de tarjetas y se las entrega a Ainar. Son los pases que les permiten moverse por aquella zona y regresar al hangar sin problema alguno.
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Re: [Prólogo] Hora de regresar (Ainar)

Notapor Ainar Wilddusk » Mar, 23 Sep 2014, 18:52

No había tenido mucho contacto con otros félidos pero me sentía cómodo con el lenguaje corporal de Darius, y una vez que terminó de darme las normas de la casa una sonrisa iluminó mi rostro y la ironía se denotaba en mi tono de voz cuando respondí.

- Como ya has visto solo somos comerciantes que hemos escapado de un desastre por los pelos y que no tenemos intención de meternos en líos. La idea es solo gastar unos cuantos créditos en diversión, pertrechos e información.

Me gustaba lo directo que era el capitán de las fuerzas de seguridad y no iba a dejar pasar la oportunidad de solucionarlo todo lo antes posible por si tenía que salir de la estación de forma apresurada.

- Estoy seguro que salir de las zonas designadas es todo un reto y divertido, pero no tengo intención de abusar de vuestra hospitalidad, bastante estáis haciendo ya por mí y mis compañeros. La sinceridad era clara y marcada en estas palabras y mientras completaba la frase, extraje de uno de los bolsillos de mi mono un datapad y se lo extendí. - Según la información oficial eso es lo que llevo. No he podido revisarlo ya que no he tenido un respiro desde que volví a la nave y según me contaron unos piratas estuvieron a punto de robarlo. Supongo que lo mejor es que lo revise cuando haga la entrega para confirmar que todo está en orden por ambas partes.

El lugar al completo parecía un autentico tugurio, pero de esos en los que es un placer estar por la sensación de vivir al límite. Comprendía las dudas de Darius con respecto a Thall puesto que no eran muy diferentes a las mías, pero confiaba que con la cantidad de alcohol, sexo y violencia que allí había fuese suficiente para tener unas horas de descanso.

- Hablaré con mi compañero para intentar que no de mucho con los huesos en vuestros recintos de aislamiento. Estoy seguro de que terminaremos visitando cada una de las cantinas, casas de lenocinio y almacenes del lugar. Sin más dilación hice un gesto con la cabeza y me despedí de Darius. - Que te sea leve la jornada.

Conforme volví a la nave me preparé una vez más para discutir con el humano cabezota que tenía como compañero.

- Bueno, ya casi están arreglados todos los papeles y solo me queda cerrar la venta del cargamento, con eso tendremos para repostar, comprar equipo y lamer nuestras heridas.

Con un rápido gesto arrojé, como si de un cuchillo se tratase, uno de los pases al pecho del soldado.

- Ese es tu pase, no lo pierdas y por lo que más quieras no la jodas. Un colmillo en forma de sonrisa asomó entre mis labios. - Tienes gran variedad de opciones para tirar el dinero, desde comida y bebida, a mujeres y apuestas.

De uno de los bolsillos saque una buena cantidad de créditos y los dejé sobre la mesa.

- No te lo gastes todo, quedamos en unos minutos en la cantina del fondo que me han dicho que tienen un buen espectáculo de chicas. Voy a entregar el cargamento, espero no tardar mucho.

Con un poco de suerte conseguiría algo de información en los almacenes acerca de los motivos por los que la nave de la republica adornaba los muelles.
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Re: [Prólogo] Hora de regresar (Ainar)

Notapor Kildan » Lun, 29 Sep 2014, 16:39

Introduciendo el meñique en la oreja, se la rasca mientras trata de descifrar que diablos pone en el datapad que le acaba de entregar Ainar. Por suerte algunas de las palabras le suenan y no tarda en atar cabos.

-Vaya, genial. Conozco a cierto mecánico que va a dar saltos de alegría cuando vea tu cargamento. Son las piezas que necesitaba para reparar la depuradora de agua que ha estado dando problemas durante semanas. Si no tienes cuidado hasta es posible que te bese, normalmente es algo que intenta con todas las mujeres que se cruzan en su camino, pero con lo que deseaba esas piezas, quizás haga una excepción contigo. Muy bien, nos veremos más tarde.

Una vez a solas el mandaloriano se encoge de hombros ante las palabras de Ainar. Quizás tuviese un ligero (gran) problema de autocontrol. Pero eso no significaba que fuese dejando una senda de cadáveres a su paso. Además sabía cuando debía mantener un perfil bajo.

-No te preocupes por mi, procuraré no hacer nada que pueda desencadenar en una azotaina por tu parte. Ahora mismo prefiero descansar y ver como se menean un par de bailarinas Twi´lek. Por los créditos no te preocupes...¿Recuerdas todo el jaleo del tiroteo? Pues fue precisamente por salir en busca de unos cuantos miles de créditos. Lástima que al señor del crimen al que se los tomé prestado se dio cuenta demasiado pronto. Pero ey, ahí reside la diversión de todo esto. Nos veremos más tarde, pero procura no tardar demasiado, no me gustaría que una de esas preciosas bailarinas me arrebate todos mis bien merecidos ganados créditos.

Tras despedirse con un sencillo gesto de la mano, Ainar por fin tiene tiempo para pensar y replantearse su situación. Su compañero es un buen soldado, pero con un fuerte temperamento que debe de controlar para que no les arrastre a problemas. Pero no sería la primera vez que el mandaloriano ha estado bajo sus órdenes y si por algo siempre ha destacado, era por cumplir su voluntad.

En contra de lo que pudiese parecer, no resulta difícil conseguir información en la estación minera. Salvo un ligero nerviosismo por la presencia de la fragata de la república, los habitantes se muestran tremendamente amigables y no parecen tener reparos en compartir lo que saben. Por desgracia eso no significa que estén realmente informados, lo único que Ainar logra sacar en claro es que la fragata de la república apareció hace algunas horas y se ha dedicado a rastrear esta zona del sector. Nadie sabe que es lo que están buscando ni a quién, pero todo apunta a que debe de ser algo importante.

Por otro lado, sus intentos por vender la mercancía llegan a punto muerto. Parece ser que debe de llevar la negociación con uno de los cinco dirigentes de la estación minera. Lo cual tiene su lado positivo y a la vez, negativo. Al tratarse de un material tan importante es probable que pueda conseguir un buen precio, pero a veces resulta un tanto desagradable negociar con las figuras al mando. Después de todo suelen ser alimañas avariciosas a las que le cuesta desprenderse de los créditos.

Al no tener más remedio que esperar para poder vender la mercancía que transporta, se dirige hacia la cantina donde le aguarda su camarada de armas. Pero de pronto el mundo que le rodea se torna brillante, tremendamente brillante y lo siguiente que siente es como su cuerpo sale despedido mientras un ensordecedor estruendo casi le destroza los oídos. Al borde de la inconsciencia apenas es capaz de percibir el mundo que le rodea, tan solo es capaz de distinguir una luz roja parpadeando y movimiento que va y viene a su alrededor. Lo último que es capaz de apreciar antes de sumergirse en un profundo sueño es una enorme mano peluda que le aferra del pecho.


FIN DEL PRÓLOGO.

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