[Capítulo 1] Resurrección (Tyria Zayne)

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana...

Re: [Capítulo 1] Resurrección (Tyria Zayne)

Notapor Kildan » Jue, 21 Nov 2013, 21:55

De no ser por el brillante color carmesí de sus ojos, Tyria bien podría estar contemplando dos témpanos de hielo. Aquel extraño Chiss, es aún más inhumano que el resto de su especie. Es como si las emociones hubiesen sido extirpadas de su ser. Pero una aguda y brillante inteligencia brilla tras aquellos fríos ojos.

-Mi verdadero nombre es Kresk-Elda-Nurou, aunque debido a su dificultad, uso su abreviatura. En cuanto al resto de sus preguntas sobre mi persona, si realmente desea obtener esa información, la invito a tratar de descubrir las respuestas. Posee el espíritu de una luchadora, por ello, en vez de entregarle todas las respuestas, la ofrezco la oportunidad de descubrirlo por sí misma. En caso de que no desee invertir su tiempo o esfuerzos en ello, entonces significará que realmente tales preguntas no son en realidad, relevantes y por tanto, no será necesario perder ahora el tiempo con semejantes palabras.

El Chiss se vuelve y camina hacia uno de los expositores. En su interior se encuentran diversas armas de combate cuerpo a cuerpo. Desde las más arcaicas, hasta una de las más mortales de la galaxia, un sable de luz.

-Se han puesto en movimiento ciertos acontecimientos, que convertirán la galaxia en un campo de batalla. En estos momentos, me atrevo a suponer que conoce la existencia del triunvirato. Esta fuerza está formada por tres importantes figuras. Casius Dret, la senadora Kira Kristel y el ex-jedi Hasslam Tar. Pese a que cada uno de ellos tiene sus propios objetivos, todos han logrado trabajar en equilibrio para lograr una misma meta. Por desgracia, todos ellos han sido manipulados desde el principio y donde se alzaban reyes, ahora no quedan más que peones.

Keldan avanza unos metros y se detiene de nuevo frente a una vitrina. En su interior se encuentran diversas pistolas. Algunas son modelos pequeños fáciles de ocultar, mientras que otras, son armas de gran tamaño y potencia.

-El líder de la hermandad de la mano, Yuhal Rzady, alias Kirby, logró dar con los vestigios de una antigua civilización. Allí descubrió una esfera que hacía a partes iguales de mapa estelar y de fuente de energía. Imbuido por la curiosidad y la avaricia, cruzó media galaxia para llegar a las coordenadas que indicaba el mapa estelar. Lo que encontró, fue una estación de combate con un poder sin precedentes. Pero la estación de combate estaba desactivada, para usar todo su potencial era necesario reunir las seis esferas o núcleos de energía. Los cuales estaban ocultos en diversos planetas.
-Con un elegante movimiento, abre la vitrina y toma una de las armas. -Rzady fue descubierto por el triunvirato y obligado a trabajar para ellos. Durante estos últimos años, han tratado de recopilar todos los núcleos de energía. Ahora tan solo les falta uno, el que está oculto en el interior de la estatuilla que tenéis en vuestra posesión. -Tras apretar un botón en el pie de la vitrina, se abre un pequeño espacio en el que se encuentra un kit de limpieza y reparación de armas. Tomando las herramientas apropiadas, comienza a pulir el cañón del arma. -El triunvirato pretendía usar el poder de la estación de combate para evitar la guerra entre tu pueblo y la república. A su vez, pretendían desenmascarar a Mandalore y mostrarle como un esclavo de los Sith. Su siguiente y último paso era erradicar a los Sith.

Satisfecho por fin con la ahora, impoluta arma, la vuelve a depositar en su lugar. Después cierra la vitrina y se encara a Tyria.

-La estación de combate fue desarrollada por una raza casi extinguida para combatir a una fuerza que hace milenios, conquistaba cual planeta que se cruzaba en su camino. Lo que Rzady encontró tenía miles de años de antigüedad...pero se mantenía en perfecto estado. Para salvaguardar el honor de tu pueblo, Casius Dret estaba dispuesto a sacrificar cuanto fuese necesario. A sabiendas de que pocos creerían que Mandalore era un esclavo de los Sith e incapaz de vencerle en combate, optó por tomar otras medidas. La estación de combate era su mejor opción, pero necesitaba de excelentes soldados para ayudar al triunvirato a conseguir los núcleos de energía. Pero Casius cometió un tremendo error, confiar en aquel que tomaba como un hermano, Bolgar Stainer, el padre de tu antiguo capitán. Bolgar asesinó a Casius y ocupó su lugar. Su ansia de poder le ha impulsado a tomar las medias que sean necesarias, para hacerse con el control de la estación de combate. Por ello ha estado usando usando al clan Dret, como meras herramientas. –Los ojos del Chiss se clavan en Tyria para dar mayor énfasis a sus palabras. –En resumidas cuentas, no fue Casius quién dio la orden de mataros, sino el propio Bolgar suplantándolo.

El Chiss se vuelve lentamente y camina hacia el escritorio. Una vez allí, toma asiento y deposita sobre la mesa un datapad. Después apoya los brazos sobre su sillón y une las manos tan solo por sus las yemas de los dedos.

-Estoy seguro que mis palabras generarán más preguntas o tal vez incluso, incredulidad. Tuya es la elección de elegir si creerme o no. Sea como sea, continúo ofreciéndote mi ayuda. En ese datapad tienes todo lo necesario para acceder a uno de los pisos francos que tengo junto al espaciopuerto. En su interior encontrarás armamento, créditos y equipamiento especial. En el espaciopuerto dispondréis de una avanzada nave para utilizar cuando os plazca. Lo que hagáis con todo eso me es indiferente, en lo que a mí respecta ya os pertenece. No debéis preocuparos por rastreadores ni cualquier otro sistema de seguimiento o espionaje, pero podéis comprobarlo si lo deseais. En cuanto a mi objetivo…sencillamente no deseo que exista una fuerza imparable que conquiste o arrase todo a su paso.

Tyria siente que el Chiss no le cuenta todo lo que sabe, pero tampoco detecta mentira alguna en sus palabras. Si juega bien sus cartas es probable que logre arrancarle algo más de información, pero el chiss resulta tan desconcertante, que resulta imposible saberlo a ciencia cierta.
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Kildan
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Re: [Capítulo 1] Resurrección (Tyria Zayne)

Notapor Tyria Zaine » Lun, 25 Nov 2013, 01:51

Tyria permaneció de pié en actitud marcial con las manos a la espalda, estudiando con detalle los intensos ojos del Chiss. Se sintió intrigada por aquella mirada fría y por todo lo que ocultaba, desde el momento en que percibió su resplandor a través del cristal que les separaba de Coruscant. Estaba claro que averiguar todos los secretos sobre aquel misterioso anfitrión, sería un placer que le encantaría degustar. La Zeltron no podía evitarlo: Adoraba los retos, especialmente cuando éstos prometían ser particularmente difíciles.

Las palabras salían de los labios de Kresk-Elda-Nurou, minuciosamente escogidas, a pesar de que no había señal de indicios en sus gestos o en su voz, que indicaran que todo aquello era un montaje para hacerles cambiar de bando. Aquel hombre sabía lo que se hacía, pero, pese a que no parecía que estuviera mintiendo, ella no pudo dejar de pasar por alto varios detalles de su relato que habían sido omitidos concienzudamente, y cierta información que, simplemente, no cuadraba.

Cuando Keldan se alejó de nuevo para centrarse en la limpieza de una de las variopintas y espectaculares armas exhibidas en la vitrina, la mujer le siguió con la mirada sin emitir el más mínimo sonido. Sus explicaciones estaban gravándose en su memoria a fuego, mientras sus ojos no demostraban ningún atisbo de emoción. ¿Cómo podría aquel hombre saber el cúmulo de sentimientos que estaban agolpándose en su cabeza? Su mentor, su maestro, su modelo a seguir, toda una leyenda para los suyos, y aquel que había odiado y considerado un traidor durante estos años, había sido asesinado y suplantado por Bolgar Stainer y, seguramente, su esposa. ¿Y todo para qué? ¿Para obtener libremente el poder para gobernar la galaxia por su cuenta? ¿O para aliarse al Sith que tiraba de los hilos del Mandalore?… ¿Estaría Aislen al tanto de todo este asunto? Quería creer que no, aunque siempre había sido un magnífico actor.

En su fuero interno, Tyria había albergado la esperanza de que las muertes de sus hombres fuera una treta perpetrada por Casius Dret para hacerla llegar al límite de sus capacidades, y para que se superara a sí misma. Las palabras del Chiss, no sólo destruyeron la posibilidad de que pudiera volver a hablar con su mentor para pedirle explicaciones, sino que cavaron aun más profundo las tumbas de todos sus hermanos.

Tras tomarse unos minutos de silencio para asimilar toda su frustración e impotencia, la Mandaloriana, con toda la serenidad de la que fue capaz, comenzó a decir – Acepto su desafío con todo lo que conlleva. Tan solo le pido a cambio que, cuando descubra referencias sobre su persona, y le pregunte directamente sobre ellas, tales como por ejemplo, el tipo de relación que mantiene usted con el enclave Jedi de Dantooine, esté obligado por este acuerdo a no desmentir la información fidedigna que averigüe… aunque quizá eso signifique que tenga que aceptar que le invite a cenar en el futuro, para contrastar dicha información obtenida – le insinuó de forma atrevida.

-¿Me permite? - La mujer se acercó hasta dónde él se encontraba para, tras tomar el kit de limpieza y reparación de sus manos con delicadeza, abrir de nuevo la vitrina, y elegir una de las bellezas que allí se exponían. Acto seguido, repitió los pasos de su anfitrión, lustrándola con precisión milimétrica.

– Antes ha mencionado que la estación de combate fue desarrollada por una raza casi extinta para combatir a una fuerza que hace milenios, conquistaba cualquier planeta que se cruzaba en su camino. Algo me dice que usted sabe exactamente de qué dos razas concretas estamos hablando ¿No es cierto? – Comenzó, mientras continuaba abrillantando el arma entre sus manos - También afirma que el triunvirato ha sido manipulado desde el principio, y que no son más que meros peones en este juego. Si lo que Kirby encontró tenía miles de años de antigüedad, pero aun se mantiene en perfecto estado, bien puede significar que aquel que lo construyó estaba esperando el momento oportuno para volver a utilizarlo en el futuro, o que alguien con el conocimiento y el poder necesario, movió sus fichas para conseguir que sus peones pensaran que eran ellos quienes mueven los hilos de sus propios destinos – continuó antes de preguntar – Parece muy seguro de que el triunvirato está siendo manipulado, lo que me inclina a suponer que conoce al verdadero artífice de todo este montaje. Si lo conoce ¿Podría iluminarme con dicha información? En cualquier caso, usted y yo estamos de acuerdo en que una estación de combate con un poder semejante, no es algo que deba ser desenterrado, por muy noble que sea la causa. – le miró a los ojos observando su expresión para, posteriormente, depositar el arma cuidadosamente en la vitrina, y acercarse al escritorio, dedicándole toda su atención.

-No se preocupe puesto que no dudo de su palabra, aunque efectivamente existen varias incógnitas, a parte de las anteriormente expuestas, que se me plantean, que quizá usted pueda esclarecer, teniendo en cuenta que he permanecido inconsciente durante ocho días. – afirmó llevándose la mano pensativamente a la barbilla con sensualidad.

– La senadora Kira Krystel de Corellia siempre ha mostrado un impecable historial, en el que oficialmente ha apoyado fervientemente las ideologías de Auren Lashar, incluso hasta el punto de oponerse a las ideas de su propio padre. En un principio me hubiera aventurado a apostar que Borian Sondor sería uno de los miembros del triunvirato, con toda esa campaña de desbancar a los Jedi y de formar una armada con la que atacar directamente a los mandalorianos, aunque tras mantener una conversación con el senador Orsen Yoss, las cosas empezaron a adquirir un cariz diferente... Sin embargo, si Yuhal Rzady trabajaba para ella, ¿Por qué le encerró Kira en lugar de matarle, una vez logrado su objetivo? No es inteligente que alguien con semejante información siga con vida. A no ser que tenga un tipo extraño de moral, que Auren Lashar esté realmente detrás de todo esto, cosa que creo, o que el triunvirato necesitara sacar algún objeto o alguna persona, tal como por ejemplo el Bothan Mel Fe’ul, del interior de la prisión. No obstante, esta suposición tampoco me cuadra demasiado, teniendo en cuenta que Rzady contrató a Threll Sozen para acabar con la senadora, y con un tal Joni Walker, que no sé qué pinta en todo esto.

-Por lo que puedo deducir de sus palabras, al final Threll no logró su objetivo y la senadora sigue de una pieza… Interesante.
– Elucubró mientras cerraba cuidadosamente el kit de limpieza, y lo arrastraba lentamente con uno de sus dedos por la superficie de la mesa, hasta que sus rostros se situaron a tan solo un palmo – Quizá también usted pueda saber qué implicaciones tienen las hijas de Kandria, si es que no se trató de una excusa para llamar mi atención, y por qué el senador Orsen Yoss fue asesinado por culpa de algo llamado el protocolo volcán, que fue activado a través de una llamada realizada desde la oficina de Krystel. ¿Sabe a lo que me refiero?

Tyria sabía que le había proporcionado a ese hombre bastante información. No obstante su instinto le decía que todos esos datos estaban más que anticuados, y que, con este voto de confianza, su misterioso benefactor quizá querría revelarle más detalles sobre todo este asunto. Mientras sus labios estaban tan cerca que casi podían rozarse, y sin tocar aun el datapad que él le entregaba, la peligrosa mujer de piel granate decidió quemar su última carta, poniendo al descubierto su baraja.

-¿Qué me respondería si le dijera que en lugar de aceptar su ayuda, podría estar interesada en unirme a su causa y trabajar con usted de igual a igual, señor Kresk-Elda-Nurou?
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Re: [Capítulo 1] Resurrección (Tyria Zayne)

Notapor Kildan » Mar, 26 Nov 2013, 17:59

La cercanía de una belleza como Tyria, bien sería capaz de poner nervioso a cualquier otro ser de la galaxia. Pero Keldan no es como cualquier otro, el Chiss se limita a mantener la compostura. De hecho, no parece sentir ningún tipo de atracción por la mandaloriana, lo cual es extraño sin duda, pues existen pocas figuras en la galaxia con semejante bella.

-El amor, la pasión o la lujuria no existen en mi interior Tyria Zaine. Su dominio en las artes de la seducción aquí son tan inútiles como innecesarias. Aprecio la fuerza de su voluntad y en especial, el código de honor por el que rige su vida. Casius Dret se sentiría orgulloso de sus acciones. Tal vez por eso, su unidad fue eliminada rápidamente por Bolgar. Sabía que la cercanía que poseía la unidad Zillo a Casius Dret, podía suponer un problema para su engaño. Aunque supongo, que el saber que no fue vuestro mentor quién os traicionó, podrá suponer un pequeño alivio para vuestro espíritu.

Las preguntas a las que ahora debe responder son muchas, más de las que le gustaría responder. Pero el curso de los acontecimientos le ha obligado a mostrarse y actuar de una forma más directa. Una lástima, pero algo estrictamente necesario.

-Descubrir quién soy es sencillo, la verdadera incógnita es descubrir qué es lo que hago y hasta donde alcanza el poder de mi organización. No me es necesario mentir, pero tampoco espere de mí conocer todos los detalles. Sabe que existe algún tipo de relación con el enclave Jedi de Dantooine, pero es cosa suya averiguar cual es esa relación.

Tras activar un panel, un proyector holografico muestra la imagen de un extraño ser, así como datos sobre su fisiología. Por lo poco que puede ver, se trata de una especie muy fuerte físicamente hablando. A su vez, poseen una rápida regeneración y la capacidad incluso, de regenerar miembros perdidos. En cierto modo, es muy similar a los trandosanos.

Imagen
-K´zarth, ese es el nombre de esa especie. Antaño esclavos, lograron escapar y lograr la libertad. Ocultos en un lugar recóndito de la galaxia, trazaron planes para vengarse de sus antiguos amos. Durante décadas desarrollaron grandes avances armamentísticos, dando nacimiento a la estación de combate K´uthar, que viene a significar Libertad. El problema es que habían pasado tanto tiempo alejados de la galaxia que no habían descubierto que sus amos yacía vencidos desde hacía tiempo. Así que comenzaron las disputas internas. Los K´zarth era una especie sensible a la fuerza a la que sus amos habían adiestrado en los caminos del lado oscuro. Sin un verdadero enemigo al que odiar y centrar su furia, se volvieron unos contra otros. Se crearon dos facciones, la primera deseaba vivir en paz, la segunda deseaba ocupar el lugar que sus amos habían dejado libre. El primer bando fue llevado prácticamente a la derrota, pues no deseaban alimentar sus almas con el poder del lado oscuro. Así que recurrieron a otra treta. Crearon un virus que tenía la función de romper la capacidad de su especie de usar la fuerza. Pero las cosas no salieron como deseaban y el virus mutó en algo, que llevó a su especie a un estado de salvajismo. Los pocos que lograron sobrevivir sin ser infectados, escondieron los núcleos de energía y dejaron tras de si, varias pistas para que otros pudiesen alcanzar la estación de combate. Tal vez pensaron que sería un arma a usar en caso de que la galaxia volviese a sufrir el yugo de una gran fuerza oscura.

La imagen de un K´zarth se amplia mostrando sus facciones y afilados colmillos.

-Hoy día los K´zarth son una especie primitiva y salvaje. Apenas logran usar herramientas y han perdido toda su conexión con la fuerza. Pero cuando Rzady viajó a la estación de combate, despertó a uno de los últimos verdaderos Rzady, quién había permanecido en una cámara de éxtasis alimentada por el poder del lado oscuro. Ese ser, no tardó en doblegar a Rzady y someterlo a su voluntad. A sabiendas de que su poder por el momento era mínimo, decidió observar la galaxia en la que había despertado. El K´zarth pretende crear una guerra que sumerja por completo a la galaxia, momento entonces, en el que aparecerá para conquistarlo todo y crear un nuevo imperio. Pero para ello necesitaba ayuda, así que ahí es donde entra el triunvirato.

La imagen del K´zarth desparece y ahora se muestran los rostros de la senadora Kristel, Casius Dret y de Hasslam Tar.

-En su afán de impedir el resurgimiento de los Sith, buscaron cualquier medio a su alcance para impedir una guerra entre tú pueblo y la república. Fue así como dieron con Rzady y le obligaron a trabajar para ellos, pero por desgracia, todo aquello sucedía según los deseos del K´zarth. Pero las cosas se complicaron, pues Casius no tardó en descubrir lo que sucedía realmente, por ello fue asesinado por Bolgar, quién a su vez, hizo un trato con el K´zarth. Hasslam por su parte, también lo descubrió, pero hastiado y cansado de la galaxia corrupta en la que vivía y siendo manipulado por el K´zarth, se convirtió en su aprendiz. Pese a todo, aún hay posibilidad de redención para Hasslam, pero cuanto más tiempo pasa, más cerca está de convertirse en el arma que su maestro desea. Por último, la senadora Kristel delegó casi todas las operaciones en el agente Zain. Un hombre astuto al cual Rzady se vio obligado a manipular en decenas de ocasiones mediante un poderoso artefacto. Lo cual ha provocado que el psique del agente Zain, se vea gravemente dañado.

Tres nuevos rostros aparecen en la pantallas. En esta ocasión se trata del maestro jedi Nithan Nass, su joven padawan Xiana y por último, el capitán Joni Walker.

-Ellos han sido elegidos para convertirse en criminales. El triunvirato, bajo el control del K´zarth, pretende llevar acabo grandes atentados que harán tambalearse la república, mientras culpa de ello a esos tres. Quienes por sus peculiares pasados, encajan perfectamente con lo que se pretende de ellos. Si la orden Jedi queda diezmada y las figuras más poderosas de la república mueren, será el momento de comenzar la invasión de los mandalorianos. Cuando la guerra esté llegando a su fin, los Sith aparecerán y entonces, como surgido de la nada, K´zarth llegará para doblegar a todos y convertirse en el señor de la galaxia. Un plan ambicioso sin duda, pero muy difícil de llevar acabo.

La imagen de Casius vuelve aparece junto a la imagen de archivo de un militar de la república.

-El padre de la senadora Kristel quedó aislado en un peligroso planeta junto a Casius Dret. Enemigos mortales se vieron obligados a unir sus fuerzas para sobrevivir. Eso formó entre ellos un vínculo de confianza y respeto. Cuando Casius descubrió la manipulación de Mandalore por parte de los Sith desarrolló dos planes. El primero, el de crear una fuerza militar aún más poderosa, de ahí el nacimiento de la unidad Zillo por ejemplo. El segundo, fue el de ponerse en contacto con el padre de la senadora. Pero el capitán Kristel era un hombre al que las heridas y el tiempo no habían tratado bien, así que delegó todo en su hija. Quien pese a todo, no desea tomar vidas. Por ello deseaba encerrar a Rzady en vez de ejecutarlo. Pero a la vez, Rzady era el único que podía acceder a una caja de seguridad en la que guardaba un núcleo de energía y el artefacto oscuro con el que doblegaba la voluntad del agente Zain.

Ahora es el turno de Threll Sozen de aparecer en pantalla.

-Una figura peligrosa que lo ha sacrificado todo por sus ideales. El agente Sozen es uno de los efectivos en activo más valiosos de Zain. En pocas palabras, Sozen es un agente de la república creado para infiltrarse en las organizaciones más peligrosas de la galaxia. La senadora Kristel debía de reunirse con el agente Zain para tratar varios asuntos del triunvirato, pero su escolta privada no la dejaba opción de libertad, así que fingió su secuestro. Debe saber que la senadora no podía ser relacionada con el agente Zain, por ello se tomaron todas aquellas molestias y por ello, usaron a Rzady y a Sozen. Pero el capitán walker intervino en la operación de secuestro, obligandoles a cambiar sus planes.

Por último es la imagen del senador Orsen la que aparece.

-Ese hombre no era más que un peón del triunvirato, todo fue especialmente preparado para que sus fuerzas se acercasen a ti. Hasslam sentía cierta debilidad por ti y colaboró de cerca con las fuerzas de la senadora Kristel. Deseaba guiarte hasta Bolgar para que pudieses hacer justicia, pero lograste descubrir su engaño. Lo que le obligó a cambiar su forma de actuar. No debes olvidar que para Bolgar, tú estás muerta, al menos eso fue lo que Hasslam le contó. Por otro lado, dispones de uno de los núcleos de energía necesarios para activar por completo la estación de combate. Tanto el senador, como la aprendiz de Hasslam y el devoraniano, eran figuras que tenía como misión, acercarse a ti. Tres espías preparados para guiarte hasta tu búsqueda de justicia, pero a su vez, robarte el núcleo de energía.
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Re: [Capítulo 1] Resurrección (Tyria Zayne)

Notapor Tyria Zaine » Lun, 02 Dic 2013, 01:24

La joven mandaloriana enarcó una ceja cuando el Chiss comenzó a hablar, puesto que en ningún momento intentó seducir a su anfitrión, sino más bien medirle y estudiar sus reacciones. Siempre era útil sacar información de un oponente, y acortar distancias reduciendo el espacio vital, era una buena forma de conseguirlo. Por la respuesta que le dió, parecía que había conseguido ponerle nervioso de alguna manera, por lo que tomó nota mental del suceso. Acto seguido, le dedicó una media sonrisa mientras se acomodaba en la silla situada frente al escritorio, clavaba sendos codos en la mesa, entrelazaba las manos, y apoyaba la barbilla en sus dedos, para mirarle con sus intensos ojos púrpura – Créame cuando le digo que no tenía ni la más mínima intención de cautivarle, señor Kresk-Elda-Nurou, puesto que, si así fuera, no tenga la menor duda de que sería usted mío en estos momentos. – afirmó con expresión felina, marcándose aquel elegante farol.

No obstante, cuando el hombre volvió a mencionar a Casius Dret, Tyria arrugó la frente y endureció su tono de voz – Está claro que posee una fuente inagotable de recursos y de información, y que cree tener todas las respuestas, pero a no ser que con su dinero o su poder, consiga robar mis pensamientos, jamás estará seguro de saber qué es lo que supone para mí un alivio para mi espíritu. Por favor, no haga conjeturas, puesto que elucubrar no le pega nada y, como usted dice, es tan inútil como innecesario. – finalizó, conteniendo el fuego que ardía en su corazón.

Dicho aquello, la joven Zeltron asintió cuando el hombre aceptó el reto sobre su identidad y el alcance de su poder, y reconoció su relación con los Jedi. Esperaba que hubiera aclarado algo al respecto, pero tampoco era una sorpresa que no lo hiciera. Sabía muy bien que era un hueso duro de roer, y que posiblemente no lograran averiguar ni una tercera parte de los hilos de la telaraña, pero era un comienzo, y Trickster tenía muchos ases en la manga que, posiblemente, el Chiss no se esperaría. Por todo ello, se relajó en su silla, mientras escuchaba con atención las explicaciones que él quisiera proporcionarle.

Cuando Keldan mencionó a los K’zarth, la mujer comprendió al instante el peligro que corrían. Una poderosa raza semiextinguida, con capacidades regenerativas extraordinarias, fuerza sobrehumana, el dominio del lado oscuro y el poder de una estación espacial capaz de doblegar, someter o destruir a toda la galaxia, era algo para preocuparse. Asimismo, estaba segura de que los planes del triunvirato para recuperar los núcleos de energía, perpetrar atentados, con o sin cabezas de turco, y desmantelar el equilibrio de la galaxia hasta el punto de diezmar a los Jedi, o asesinar a las fuerzas más poderosas de la república, no permanecería inadvertido para ojos avizores, tales como había sido el caso de su anfitrión. La mujer de piel granate estaba completamente segura de que los Sith ya tendrían parte de esta información, al igual que otras muchas organizaciones, ya fueran legales o ilegales, y que, por supuesto, ya habrían escogido bando y estarían preparándose para lo que se avecinara.

El descubrimiento de que el zabrak era, en realidad, un agente de la republica, fue una revelación que la hizo sonreír. Ella misma se había cruzado con él en algún que otro trabajo como Cazarrecompensas, y aquel hombre era verdaderamente duro, despiadado y peligroso. Tenía que reconocer que, como tapadera, era brillante, y que, además, era un truco que ella misma hubiera usado, de estar en el bando inadecuado. Lo que no quedaba claro era si Threll Sozen estaba al tanto de las manipulaciones que su superior sufría, o también era un peón ciego del complot. Sintió curiosidad por saber qué había hecho el tal Joni Walker para cambiar los planes de la senadora. Al fin y al cabo ella había estado a punto de trabajar a su lado para “rescatarla”. Lástima que no hubiera podido conocerle aquel día, aunque algo le decía que tendría más oportunidades.

Por último, el hecho de que el senador Orsen no fuera más que un peón del triunvirato, en lugar de uno de los precursores de todo aquello, era algo que se esperaba, a pesar de que el Chiss no dijo nada sobre Auren Lashar, que bien podía estar moviendo los hilos de la senadora Kira. No obstante el hecho de que Lashar pudiera tratarse de otro peón, tampoco le sorprendería nada, puesto que hacía tiempo que había aprendido que las cabezas visibles no suelen ser las que ostentan el poder real.

De nuevo arqueó la ceja, al comprobar que Keldan poseía tanta información. A Tyria aquello no le gustaba nada. ¿Cómo un solo hombre podía saber todo aquello? El conocimiento sobre la estación de combate, la verdadera mano que movía los hilos, la fuerza Sith que manipulaba a su Mandalore, la identidad del triunvirato, los agentes involucrados, la identidad de las cabezas de turco que el triunvirato había escogido, su verdadera identidad y sus motivaciones, la relación que Hasslam tenía con el K’zarth y con ella, los sentimientos del Twi’lek y la situación precaria en la que se encontraba, el destino que éste tenía preparado para Bolgar, la misión que tanto el senador, como el devaroniano, como Luna, habían tenido asignada para engañarla… y un largo etcétera que de seguro no le había revelado. Todos esos datos eran demasiado numerosos, detallados e importantes como para pertenecer a una sola persona, o a un grupo de personas. En aquel momento, Tyria Zaine sintió el miedo y la inquietud de aquel que sabe que algo no anda nada bien. No obstante, ni un músculo de su cuerpo mostró indicio alguno de lo que pasaba por su cabeza en estos momentos, por lo que, con voz seria y aire pensativo, comenzó hablar calmadamente.

-¿Conoce el nombre del K’zarth que orquesta todo el complot? ¿Qué sabe del virus que tenía la función de romper la capacidad de su especie de usar poderes de la fuerza pero que, en su lugar, que les llevó a casi todos a un estado de salvajismo? ¿Sigue existiendo? y, en caso afirmativo, ¿es inocuo para otras razas y podría ser utilizado contra el enemigo? – Preguntó, exponiendo las primeras ideas que le venían a la cabeza, como posible arma ofensiva contra su oponente – No me ha dicho usted el nombre de la raza esclavista que desapareció en los albores del tiempo, qué es el protocolo volcán, qué papel juega Auren Lashar, y por qué Threll Sozen sacó de la prisión al Bothan Mel Fe’ul. También quisiera saber si el Zabrak sería más leal a la senadora o al agente Zain, y hasta qué punto el artefacto manipula al agente, o qué haría éste si pudiera librarse de semejante medio de control. – Continuó tratando de atar cabos para seleccionar aliados potenciales – Tampoco me creo que los sith permanezcan al margen. Estoy casi segura de que Bolgar no habrá pasado inadvertido, si hay sith rondando al mandalore – dijo llevándose una mano al mentón.

Por último, la mujer miró fijamente a aquellos dos mares de luz rojiza, antes de añadir – Sabe demasiado sobre todo este asunto, señor Kresk-Elda-Nurou. Pero lo que más me intriga es cómo conoce usted tanto sobre mí, sobre Hasslam y sobre todo lo que me rodea en general. Esos datos que me ha proporcionado acerca de sus planes y de las trampas que me había tendido, son demasiado exactos. Incluso el hecho de que asegure que sentía debilidad por mí, era algo que ni siquiera yo misma sospechaba. – Afirmó sin ni siquiera pestañear. – El detalle de mencionar que aun hay posibilidad de redención para él, es información excesiva que, además, ha dejado caer con un propósito concreto. Le ruego que no me tome por di’kutla y que me diga cómo ha obtenido usted esos datos tan precisos sobre mi persona. No tiene que intentar manipularme para que me decante por su bando, puesto que ya le había ofrecido una tsad. Aunque, en vista de su silencio, tendré que tomarlo como una negativa ¿Me equivoco?
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Re: [Capítulo 1] Resurrección (Tyria Zayne)

Notapor Kildan » Lun, 02 Dic 2013, 04:45

Por primera vez en toda aquella reunión, el Chiss realiza un gesto que ayuda a colaborar que no es un droide. Suspira. Keldan está acostumbrado a exigir respuestas no a darlas y la curiosidad de la Zeltron no parece tener límites. De hecho si la dejase, podrían pasarse todo un año allí.

-Desconozco el nombre del K´zarth. Sobre el virus, mis fuentes no han logrado recuperar ningún vial, según parece se perdió hace milenios. La raza conquistadora era conocida como Rakata. Usaban el lado oscuro de la fuerza como fuente de energía para sus naves y sus armas. Criaturas viles y tremendamente crueles. El protocolo volcán formaba parte del engaño preparado por Hasslam para empujarte en la dirección que él deseaba. Auren Lashar no juega ningún papel en todo esto, simplemente no forma parte de esta partida. Respecto al bothan, desconozco para que lo deseaban, me pareció información innecesaria. El zabrak es leal a la república, lo ha sacrificado todo para crear a ese criminal tan temido. Pero decantaría su lealtad hacia el agente Zain. Quién no está precisamente dominado, sino que gracias al artefacto del lado oscuro, ha sido dirigido en la dirección que Rzady deseaba. Debido a eso a y su fuerte personalidad, su subconsciente le indica que algo está mal en tremendas pesadillas. Debido a ello apenas logra descansar, de ahí viene su aspecto es tan lamentable. Si se liberase por completo de esa manipulación, el agente Zain haría lo que mejor sabe hacer, proteger la república...a cualquier coste.

Reclinándose en su asiento, el Chiss se toma unos instantes para recuperar el aliento antes de proseguir.

-Ningún Sith se ha acercado a Mandalore en mucho, mucho tiempo. De hecho, yo mismo dudo de que exista un Sith, pues no se ha detectado uno desde el final de la guerra. En pocas palabras, la presencia de un Sith es información que no ha sido verificada. No hay prueba alguna de que Mandalore haya podido ser manipulado, el único testimonio que existía era el de Casius Dret. Pero al morir, ya no quedan testigos de ese acontecimiento. Ahora es elección tuya creer lo que contó o pensar que mintió y que todo se trataba de algún tipo de estratagema.

Ante las últimas palabras de Tyria, el Chiss se limita a ponerse en pie y volver al gran ventanal. Adoptando la postura que tenía la primera vez que le vio, el hombre contempla la ciudad permaneciendo en silencio durante largo tiempo.

-Realiza preguntas cuya respuestas ya sospecha. A veces la respuesta más sencilla, es la correcta. Medita sobre ello y encontrarás las respuestas que buscas. Por otro lado, aprecio su ofrecimiento, pero todos tenemos un lugar que ocupar en la galaxia. El suyo desde luego, no está aquí a mi lado. No soy un enemigo, ni pretendo manipularte, soy tan solo un guía que te otorga conocimientos y consejos. Lo que tu hagas con ello, depende única y exclusivamente de ti. Eres una figura interesante Tyria Zaine, ha sido un placer conocerte y solo por eso te voy a conceder algo inusual. Te ofrezco elegir entre dos opciones. La primera, el poder realizarme tres preguntas más. Puedes preguntar lo que desees que seras respondida tan solo con la verdad. La segunda opción, es revelarte una verdad sobre ti misma, que hasta tu ignoras. Piensa bien tu elección Tyria Zaine, pues ambas opciones pueden cambiar tu destino de una forma, que ni tú misma puedes imaginarte...
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Re: [Capítulo 1] Resurrección (Tyria Zayne)

Notapor Tyria Zaine » Lun, 02 Dic 2013, 22:52

La Zeltron permaneció inmutable mientras Keldan respondía de nuevo a sus preguntas. El hecho de que él desconociera ciertos datos, la alivió en cierta manera, puesto que estaba casi convencida de que ese hombre era un peligro aun mayor que el que el K’zarth pudiera representar.

Tyria no era un mandaloriano común. Desde siempre se había interesado por conocer todos y cada uno de los detalles, por nimios o irrelevantes que parecieran, antes de abordar un objetivo. No es que no quisiera combatir de forma directa, sino todo lo contrario. Amaba el placer de la batalla, aunque descubrir los puntos débiles del enemigo, era una parte muy importante de dicho placer, y un arte en sí mismo. Desde que la pusieron al mando de la unidad Zillo, siempre había realizado búsquedas exhaustivas, minuciosamente calculadas, para minimizar los daños y aprovechar al máximo los recursos con los que contaban. Si le hubieran dado un título por sus acciones, lo más seguro es que se hubiera ganado el de “Servicio de inteligencia”, pero al ser un agente de campo, se esforzó mucho para no destacar lo suficiente como para que la reasignaran lejos de sus hermanos. Tras el asesinato de su aliit, dedicó parte de su tiempo a recolectar información, aceptando trabajos como espía y como cazarrecompensas, por lo que su obsesión por el control y el conocimiento, se acentuó aun más.

La mujer estaba segura de que todo tenía un significado, y que nada había sido escogido al azar, por lo que ya lidiaría más tarde con la búsqueda de información sobre los Rakata, sobre Mel Fe’ul, sobre Zain y Sozen, sobre Kirby e incluso sobre Lashar o el protocolo volcán. Hasta que no lo descartara por sus propios medios, no lo consideraría “información innecesaria”. Así mismo, estaba convencida de que un virus de esa magnitud, creado genéticamente en un laboratorio, tendría que haber dejado algún tipo de registro. Tan solo tenían que emplearse a fondo para encontrarlo. Si tenía que enfrentarse en el futuro al K’zarth, no le gustaría hacerlo en inferioridad de condiciones, y aquello sonaba como un buen as en la manga… o tal vez el mejor.

Con respecto a la existencia de los Sith, no dudaba ni por un momento de las palabras de su mentor. Ella creía conocer lo suficientemente bien a Casius Dret, como para pensar que él jamás había ansiado convertirse en Mandalore. Aunque así hubiera sido, Dret no habría usado una excusa semejante para tratar de derrocar al actual, entre otras cosas, porque amaba demasiado el honor mandaloriano, como para ensuciarlo de esa manera. Asimismo, Casius era demasiado hábil y astuto como para saber que no podía asentar las bases de un nuevo gobierno en una mentira de ese calibre. Algo como aquello sería demasiado evidente, y hubiera podido ser descubierto tarde o temprano… Además, el testimonio de Hasslam sobre lo que le ocurrió a la mujer que amaba, era una prueba bastante probable de que los Sith aun estaban dentro del tablero de juego.

Cuando el Chiss se incorporó, dándole la espalda, y pronunció aquellas últimas palabras. Tyria se apartó de la silla y le siguió, hasta situarse a su lado junto a la ventana, de pié, y entrelazar sus brazos escarlata. Asintió despacio ante la negativa de una alianza, y permaneció pensativa al escuchar la descripción que Keldan hacía de sí mismo. Hoy por hoy no existían demasiados guías que actuaran movidos por el altruismo, aunque ya tendría tiempo de averiguar las verdaderas motivaciones de su anfitrión.

Al recibir aquel regalo inesperado, la mujer le miró intensamente, aunque esta vez su tez se vio inundada de melancolía. Con una sonrisa dulce, la renacida Redwind comenzó a hablar – Créame cuando le digo que el placer ha sido mío. De no ser por usted, actualmente tan solo sería la sombra de lo que alguna vez fui… No crea que olvidaré que me ha dado la oportunidad de luchar por ellos un día más. – afirmó bajando ligeramente la vista hacia todas las luces resplandecientes, que inundaban de vida aquella ajetreada ciudad. El brillo que mostraba su único ojo visible, quizá lograría revelar a un observador avizor, el dolor que sentía en estos momentos – Tal vez podría preguntarle de dónde ha salido usted, qué ha hecho durante toda su vida y de quién se ha rodeado, para conseguir la información y el poder que ostenta en estos momentos… pero con ellos me privaría del placer de conseguir averiguarlo por mí misma, y ya no sería divertido. – comenzó con la sonrisa quebrada – Quizá podría pedirle que me revelara lo que mi corazón ansía con tanta intensidad, puesto que siempre he albergado la esperanza de que aquel gas no fuera letal, y que mis vode aun puedan estar vivos en alguna parte… pero no creo que usted conozca dicha información, y hace tiempo que dejé de esperar milagros. – Continuó, a pesar de que su voz enmudeció por unos instantes - Puede que gastara mi última pregunta en pedirle que me revelara esa verdad sobre mí misma de la que habla, y así obtendría las dos opciones que me ha ofrecido, menos una de las tres preguntas de la primera opción… pero eso no sería honroso, y menos después de lo que ya ha hecho por mí. –Aseveró, girándose hasta situarse frente a su misterioso anfitrión.

-¿Sabe? Desde que pasé a formar parte de la unidad Zillo dejó de importarme mi individualidad, por lo que no creo que exista una verdad sobre mí misma, que pueda cambiar mi destino, entre otras cosas porque no creo que mi futuro sea demasiado prometedor o imperecedero. – Se sinceró con expresión amarga – Pero, tras sopesar su oferta, y teniendo en cuenta todo lo anterior, creo que me decanto por esa segunda opción que me ofrece, entre otras cosas porque sé que es la que usted deseaba que escogiera. – finalizó dedicándole una mirada escéptica, ante lo que fuera que quisiera revelarle.
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Re: [Capítulo 1] Resurrección (Tyria Zayne)

Notapor Kildan » Lun, 02 Dic 2013, 23:57

Por primera vez en mucho, mucho tiempo el Chiss se permite el lujo de esbozar una ligera sonrisa. Parece ser que de alguna forma, las respuestas de Tyria Zaine han logrado complacerle. Por otro lado, anota mentalmente lo peligrosa que puede llegar a ser aquella mujer. Por suerte, si todo sale según lo calculado, ella tendrá que lidiar con cosas que la mantendrán ocupada y alejada de él durante mucho, mucho tiempo.

-Veo que has descubierto el método de conseguir ambas opciones. Pero has permitido que el honor se imponga ante el deseo del saber. Has demostrado una aguda inteligencia y ser la verdadera heredera del legado de Casius Dret. Ahora comprendo que fue lo que vio Hasslam en ti.

El Chiss se vuelve para observar detenidamente a la Zeltron. Hay fuerza en la mujer, pero sobre todo, hay algo que ni ella misma puede ver, pero que llegado el momento adecuado, le será revelado. Será entonces cuando realmente aquella mujer resplandezca más que un millar de estrellas.

-Tal vez no nos volvamos a encontrar nunca más, lo cual en cierto modo me beneficia, pues es probable que quizás llegase un día, en el que lograses comprender mi forma de pensar. Has logrado sorprenderme Tyria Zaine y eso es algo que muy pocos logran, por ello voy a recompensarte. Dos serán mis regalos. Para obtener el primero, busca a Mendo Sho, uno de los cinco líderes de la hermandad de la mano, pues él posee algo que sin duda te interesa. Sabrás lo que es una vez te reúnas con él.

Caminando una vez más hasta su escritorio, pulsa un nuevo botón. En suelo en medio de la estancia se abre y un pedestal con un gran cofre hace su aparición. El Chiss la invita a observar su contenido con un gesto de la mano. En su interior hay un raro tesoro que es extremadamente difícil de conseguir, incluso para los de su pueblo. Se trata de hierro mandaloriano en cantidades suficientes para forjarse una nueva armadura o varias armas.

-En tus manos será de mayor utilidad que en las mías. Ahora supongo que llega el momento de la gran revelación. Cuando mis agentes salvaron no tu vida, no fue la única que salvaron...Cuando estabas en el tanque bacta mis agentes descubrieron algo. Tyria Zaine, en tu interior se está formando una nueva vida...
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Re: [Capítulo 1] Resurrección (Tyria Zayne)

Notapor Tyria Zaine » Vie, 06 Dic 2013, 01:54

Tyria estudió el cambio en las facciones de aquel hombre, intentando discernir el significado de aquella sonrisa. Durante unos instantes, sus miradas se cruzaron, de líder a líder, mostrándose un profundo respeto. Aquella mujer disfrutaba midiendo las fuerzas de sus contrincantes e, indudablemente, el chiss había pasado a ocupar un lugar de honor en su lista de rivales interesantes, y tremendamente peligrosos. No estaba segura de si volvería a verle algún día, pero algo le decía que este no sería su último encuentro, y que el siguiente prometía ser interesante.

-No deja usted de mencionar a Casius Dret y a Hasslam, como si realmente les conociera en profundidad, e incluso casi mejor de lo que yo pueda conocerles. Empiezo a creer que lo hace con el propósito de distraer mi atención, aunque le advierto que no le funcionará. – le susurró con voz felina, devolviéndole la sonrisa – No existe ningún legado del clan Dret, y si lo hubiera, desde luego, una dar’manda como yo, jamás podría disponer de tal honor.

Ante la mención de que puede que no volvieran a verse, la Zeltrón torció el gesto. No le gustaría que esta fuera su última conversación, puesto que aquel hombre le resultaba tremendamente interesante, y un verdadero reto. No obstante, su “Aka” estaba por encima de todo, y nada podría desviarla de hacer lo correcto.

-Ya empiezo a intuir como piensa, señor Kresk-Elda-Nurou. Entre los nuestros hay un dicho: “Ke barjurir gar'ade, jagyc'ade kot'la a dalyc'ade kotla'shya”, aunque no por ello tiene por que replegarse estratégicamente. No se inquiete. La próxima vez que nos crucemos, le prometo que no le morderé demasiado fuerte, y que incluso empezaré a tutearle… y hasta le invitaré a cenar. – aseguró, tratando de volver a sacarle otra sonrisa.

Cuando Keldan mencionó a mendo Sho, Tyria levantó una ceja. No estaba muy segura de qué sería lo que podría interesarle de aquel hombre, pero lo que estaba claro es que la hermandad de la Mano no era algo para tomar a la ligera. Ya le pediría a Trickster que investigara todo lo posible antes de meterse en la boca del lobo, aunque aquello no le gustaba nada – Haré lo que dice, aunque espero que lo que sea que posea ese hombre merezca mi tiempo, porque sabe que no me sobra. – puntualizó con mirada curiosa.

La joven mandaloriana le siguió hasta el escritorio, contemplando como aquel pedestal hacía su aparición. Al asomarse a observar el contenido del cofre, no pudo creer lo que sus ojos estaban viendo. El presente que le estaba entregando eran las mayores cantidades de Beskar que jamás había visto en su vida. Suficiente como para poder confeccionarse una armadura en su totalidad… Su propia armadura nunca había contenido una sola placa de auténtico hierro Mandaloriano… aquello era todo un honor y, por unos momentos, no supo qué decir ante semejante regalo.

Se disponía a pronunciar unas palabras, cuando su anfitrión le hizo la revelación que terminó por silenciarla de golpe. Los ojos de la mujer se abrieron de par en par durante largos segundos, antes de que pudiera recomponerse. ¿Embarazada? ¿Cómo era posible que estuviera embarazada? La única persona con la que había estado en mucho tiempo, había sido con Hasslam, y aquello había sido hace ocho o nueve días como mucho. ¿Cómo era posible que las máquinas de aquellas instalaciones fueran tan precisas? ¡Además! Ella había caminado al borde de la muerte. Lo normal hubiera sido que aquella vida no lo soportara… Al borde de la muerte… ¡casi había sido asesinada por el futuro padre de la criatura que llevaba en su interior!… Aquello era ciertamente irónico.

-¿Esa era la gran verdad sobre mí misma que cambiará mi destino?
– Preguntó tratando de ocultar sus sentimientos en una capa de frivolidad - ¡Vaya! Tendría que haber elegido la primera opción, puesto que lo que me acaba de decir, es algo que hubiera descubierto más temprano que tarde, así que como revelación no es que sea una gran cosa. – Puntualizó irónicamente - Como comprenderá, no puedo engendrar un hijo con una guerra en ciernes, así que no creo que el conocimiento de este suceso, cambie mucho mi porvenir. – Afirmó encogiéndome de hombros, pese al remolino de sensaciones que se agolpaban en su cabeza. Ella era dura como una roca, o al menos eso es lo que se había repetido a sí misma durante todos estos años. No podía permitirse ningún tipo de distracción, y menos de ese calibre, por lo que continuar gestando a esa criatura era inviable… ¿lo era realmente?

Le hubiera gustado gritar, golpear las paredes, e incluso llorar en los hombros de su querido Zabrak. Pese a todo, se limitó a preguntar con aire de indiferencia -Antes ha dicho que para Bolgar, yo estoy muerta. Dígame, ¿sabe Hasslam que he sobrevivido?
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Re: [Capítulo 1] Resurrección (Tyria Zayne)

Notapor Kildan » Sab, 07 Dic 2013, 03:47

La mandaloriana era hábil, tremendamente hábil usando las palabras. Las elegía con sumo cuidado para provocar en él una reacción, una forma de lograr obtener información precisa según sus respuestas. Por ello cada vez tiene más claro que ella es la adecuada para aquel trabajo. Un peón que pronto se convertiría en una ficha vital para sus planes. Si todo seguía el curso de los acontecimientos que había vaticinado, aquella mujer dejaría de ser un peón para alzarse como una reina. La pregunta era, si Tyria Zaine estaría preparada para lo que se esperaba de ella. La había empujado hacia el camino correcto, pero tal vez necesitase algo más que llevarse. Un destello de información que la ayudase a olvidarse de él y se centrase en su misión. Entraría dentro de su juego.

-Calificaciones excelentes, pero no perfectas. Aún así, fuiste elegida para ser adiestrada bajo las órdenes de Casius Dret. No eras la mejor guerrera y jamás lo serás, ese no era tu don. Pero en cambio, lograste lo que muy pocos son capaces de hacer, convertirte en el corazón que otorga la vida los miembros de una unidad. Tú les diste un alma, los uniste y los guiaste hacia su resurrección. La unidad Zillo se convirtió en lo que era gracias a ti.
-El Chiss habla con una frialdad que tan solo otorga el conocimiento absoluto de aquella historia. -Matar es sencillo, aprender el arte de la guerra tan solo requiere tiempo, pero gozar del don del liderazgo es algo con lo que se nace. Eso fue lo que vio Casius Dret en ti. Por eso fuiste elegida y por ello se sintió especialmente orgulloso al ver como te alzabas entre la miseria del dolor y la locura, para convertirte en la mandaloriana que hoy se encuentra ante mí. Eres su legado, lo quieras o no Tyria Zaine, pues en tu interior se guarda el saber que una vez, un gran hombre te entregó. Lo que tu hagas con ese saber y sus enseñanzas, dependerá única y exclusivamente de ti. Puedes hacer que ese legado se pierda...o mantener vivo lo que Casius Dret te enseño, transmitiendo ese saber a otros.

Está seguro que sus últimas palabras supondrán una nueva ráfaga de preguntas por parte de la Zeltron. Aunque si es inteligente, recordará uno de los consejos del Chiss. A veces la respuesta más sencilla, es la correcta.

-Mendo Sho tiene algo que sin duda deseas. Tan pronto como Kilan Mithren investigue un poco, encontraréis la respuesta. El perder o no el tiempo en ello, es algo que deberás de deducir por ti misma.

De nuevo la mandaloriana se muestra fuerte e inamovible como una montaña. No le extraña lo más mínimo que alguien tan sumamente poderoso en la fuerza como Hasslam, haya caído rendido a los pies de la Zeltron.

-Los rancors protegen a sus crías, pero no es extraño que en ocasiones, una madre devore a sus crías. Empiezo a entender el uso de ciertas palabras que Hasslam usaba para describirte. Lo que hagas o no con respecto a la criatura que se está formando en tu interior, es tan solo cosa tuya. Pero es una información más que valiosa. Pues si decides dejarla vivir, tendrás que moverte contra el tiempo, pues en pocos meses, perderás velocidad y fuerza. Pero si actúas con presteza, tendrás una inmunidad casi total contra Hasslam. Pues su mayor debilidad siempre ha sido el que matasen o dañasen a niños. Quizás esa debilidad nazca al haber tenido que contemplar sin poder hacer nada, como cientos de jóvenes Jedis, eran masacrados por las máquinas bélicas mandalorianas. Por otro lado, esa criatura, podría ser quién recibiese el legado de Casius Dret, alguien a quien adiestrar desde su nacimiento para convertirse en el mayor héroe de tu pueblo. Aunque si realmente deseas librarte de todo esto, mis médicos prepararán de inmediato un suero y todo será indoloro para ti.

Aquella era la parte que más odiaba de su trabajo. Los momentos en los que debía de manipular a cuantos le rodeaban para que cumpliesen con lo que tenía pensado para ellos. Aunque aún no lo sabía, había otro motivo por el que Tyria jamás volvería a encontrarse con Keldan. El Chiss desaparecería para siempre, pues estaba seguro de que si se volvían a cruzar, la Zeltron trataría de matarle y no deseaba tener sobre sus manos, la sangre de aquella impresionante mandaloriana. Los tiempos de combatir y matar habían quedado atrás para él. Su arma había sido guardada en una de aquella vitrinas tiempo atrás y allí debería de permanecer.

-Es difícil saber si Hasslam sabe si vives o no. Su dominio sobre la fuerza es grande y es capaz de percibir emociones intensas con facilidad. Pero a diferencia de otros jedi, sus sentidos son menos agudos por así decirlo. Estabas más muerta que viva y con heridas tremendamente graves. Dudo que crea que estás con vida, si es capaz aún de sentir tu presencia, lo acachará a los remordimientos que siente por lo que te hizo y su deseo de estar a tu lado. Por ello, con una probabilidad de acierto del 90%, diré que Hasslam cree que has muerto. El factor sorpresa es tuyo.
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Re: [Capítulo 1] Resurrección (Tyria Zayne)

Notapor Tyria Zaine » Jue, 12 Dic 2013, 17:59

Ahora estaba segura: El chiss era mandaloriano, lo había sido, o había estado obteniendo información directamente del mismísimo Casius Dret y de Hasslam de alguna forma. Si ella no hubiera conocido a Casius en persona, se habría aventurado a pensar que su mentor había cambiado su identidad para que le dieran por muerto, y ahora mismo estaba utilizando una coartad. No obstante, por muy sofisticadas que fueran las instalaciones del complejo, no creía que un cambio de raza pudiera ser posible de ninguna manera…

¿De qué podía tratarse entonces? ¿Algún tipo de mano derecha que operó todo el tiempo entre bastidores sin que nadie lo supiera? ¿Un espía increíblemente hábil, capaz de introducirse en el corazón mismo de su organización para obtener esos datos tan precisos? ¿La mano que lo orquestó todo desde un principio?... Todo aquel cúmulo de información se agolpaba en su cabeza con tanta vehemencia que, por un momento, la estancia empezó a dar vueltas a su alrededor, obligándola a apoyar las manos en el escritorio, donde podía apreciarse el hermoso Beskar, brillando con luz propia. Necesitaba tiempo para asimilar todos aquellos datos y ¿por qué no? Para poder llorar a su querido mentor al que le debía tantas cosas. Desafortunadamente, aquel hombre volvió a meter el dedo en la llaga, y la joven Zeltron no pudo evitar estallar.

-Habla como si hubiera estado presente, y como si hubiera sentido lo que ellos vivieron ¡Maldita sea! No voy a inquirir en cómo conoce mi perfil con tanta exactitud, ni como está al tanto de todo lo que me rodea, porque estoy segura de que no serviría de nada. Pero déjeme preguntarle algo – Dijo mientras una solitaria lágrima se deslizaba por su único ojo visible - ¿Yo les di alma? ¿Yo les uní y los guie hacia su resurrección?.... ¡Y una mierda de Bantha! Lo que hice fue guiarles hacia su propia perdición, y es por mi culpa que esos hombres y mujeres extraordinarios, yacen en el olvido de la muerte. – aseveró mientras el dolor se reflejaba en su rostro y le miraba con ojos gélidos – ¿Quiere que le diga la verdad? Todos y cada uno de ellos eran un millar de galaxias mejores que yo. Tendría que estar pudriéndome en lo más profundo de la tierra, antes que permanecer aquí de pie junto a usted, puesto que no solo no he sido capaz de obtener justicia para mis hermanos, sino que he traicionado su memoria, acostándome con uno de los hombres responsables de su caía… Me miro al espejo y me entran ganas de vomitar. – afirmó sintiéndose una aruetyc - ¿Sabe? Estoy segura de que usted posee ese legado de Casius Dret del que tanto habla ¿Por qué no lo comparte usted mismo? ¿Es por “vul” o por ambición?

Por primera vez la mujer de piel granate se sintió vulnerable y débil. Sabía que aquel hombre la estaba manipulando, y que la había estado presionando demasiado. Tanto, como para que deseara hacer todo lo contrario de lo que él esperaba de ella… o lo que Tyria creía que él esperaba de ella. No obstante, le gustase o no, era una mandaloriana, por lo que si esa criatura había sobrevivido tras estar al borde de la muerte, no sería ella la que acabara con su vida. Los fuertes sobreviven para luchar un día más, aunque ni por un momento se le ocurriría facilitar sus planes con respecto a la criatura… suficiente poder e influencia poseía ya ese hombre.

-Vuelve a escoger bien las palabras, incluso sabe cómo solía llamarme Hasslam en la intimidad – apuntó la mandaloriana secándose la mejilla. Aquello ya no le sorprendía nada. – No se preocupe que el dolor no me preocupa. Yo me encargaré de acabar con la criatura… a mi manera. Tan solo hay una última cosa que deseo saber. – finalizó mientras se sacaba el vibrocuchillo que tenía escondido en la bota, y le atacaba, lo más rápidamente que fue capaz. Necesitaba conocer la reacción de keldan ante dicho ataque. Y, lo que era más importante, necesitaba tener una idea preconcebida de su estilo de lucha, para formar una opinión más sólida sobre él. Aun inconscientemente, las habilidades para el combate podían dar una información muy valiosa sobre el contrincante, y, en numerosos casos, revelar la procedencia de un rival determinado, donde aprendió a luchar o las influencias adquiridas a la hora de pelear.

Sabía que este era un movimiento arriesgado, y que posiblemente a su anfitrión no le gustaría nada, pero la cazarecompensas ya lo había perdido todo, por lo que su vida, o las repercusiones de aquella acción, no podrían empeorar su situación.
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Re: [Capítulo 1] Resurrección (Tyria Zayne)

Notapor Kildan » Jue, 12 Dic 2013, 22:14

El Chiss permanece impasible ante la reacción de Tyria, de hecho, no muestra ningún signo de alarma cuando la mujer desenfunda su arma y arremete contra él. Con ambas manos a la espalda la contempla con aquellos ojos fríos como el hielo, como si estuviese contemplando la pataleta de una niña.

-Eres una necia Tyria Zaine, que escupe sobre el honor de sus hermanos caídos.
-Sus palabras, carentes de emoción alguna, son pronunciadas en un tono de reproche. -De no haber sido por ti, habrían regresado antes o después a sus hogares, con la vergüenza de la derrota al no superar el entrenamiento de Casius Dret. Seguramente eso les habría salvado la vida y ahora estarían en sus respectivos mundos, pero viviendo con la sensación de haber fracasado. Tal vez incluso, sintiéndose unos parias entre los suyos. ¿Eso es cuanto les respetas? ¿Crees que uno solo de ellos, sacrificaría el honor que reunió esos pocos años a cambio de una vida más larga? Si realmente piensas eso, entonces no mereces ser una Mandaloriana. La vida es efímera Tyria Zaine, apenas un instante en la marea del tiempo. Lo mismo da vivir dos décadas que diez, al final no quedará de nosotros ni el polvo de nuestros huesos. Pero el honor, la gloria que hayamos cosechado en nuestras vidas, puede perdurar durante siglos. Esos hombres y mujeres que lucharon a tu lado merecen tu respeto, no tu lástima. Si realmente eran tan buenos como dices, haz que su leyenda perdure para siempre.

El hombre se aleja caminando de nuevo hacia las vitrinas. Lo hace con calma, para entregarla tiempo para reflexionar sobre sus palabras. Aquella mujer era como el metal que debe ser golpeado y doblado mil veces para crear el mejor acero. Tan solo de esa forma, se lograba eliminar todas las impurezas del metal. Los próximos minutos sería cruciales, Tyria Zaine podía alzarse con una fuerza renovada o sucumbir para siempre a sus propios miedos. Fuerza o debilidad, salvación o condenación, todo dependía únicamente de ella. Su destino, estaba en sus propias manos.

-Te atormentas por seguir viva, tal vez por ello buscas la muerte. Hace ocho días trataste de huir de este mundo, de acabar con tu sufrimiento en una estúpida muerte de lo más escandalosa y explosiva. ¿Es así como ibas a honrar a tus hermanos? Abre los ojos de una vez y deja de comportarte como una niña. Fue Bolgar quién os mató, un hombre carente de honor que ha vendido a su propio pueblo por una promesa de poder. La suerte, el destino, la fuerza o lo que desees, os entregó a vosotros tres una nueva oportunidad. Permitir que sus actos continúen cobrándose la vida de más miembros del clan Dret, es cosa vuestra.Has danzado por la galaxia buscando la verdad, ahora yo te la he entregado, pero temes afrontar la realidad. Hasslam es culpable de muchas cosas, pero no de la muerte de tus hermanos.
-Allí de pie, dándole la espalda, el Chiss suelta todas aquellas palabras sin parecer importarle lo más mínimo, como podrían afectarla a la mandaloriana. -Ordenador, carga archivo Hm-23-Mend Sho.

Las luces de la habitación pierden intensidad y sobre el escritorio aparece la imagen de Mendo Sho. A su lado camina una figura cuyo cuerpo, parece haber sido sustituido por decenas de implantes. Poca a poco la imagen se va aumentando, hasta que finalmente aquel rostro se mi oculto por el respirador artificial, le desvela su identidad a Tyria.

Oculto:
Imagen


-Kelan Helross sigue con vida, pero tras sufrir un infierno, ha perdido el rumbo de su vida. Ahora sirve como protector para Mendo Sho, quién parece preocuparse por él. Algo extraño si contamos de que se trata de un implacable señor del crimen.

Finalmente, abre una de las vitrinas y extrae una vibroespada de impecable calidad. La cual arroja a los pies de Tyria Zaine.

-La ira y la impotencia te devoran por dentro. Debes dejarlas salir o sucumbirás ante tus propios miedos y dudas. Toma el arma que te ofrezco y libérate. Pero en esta ocasión, no lances estocadas carentes de la más mínima intención de herir o matar.
-Sus pasos le llevan al centro de la sala y justo en ese momento, extiende la mano y de la vitrina abierta, un sable de luz sale volando hacia ella. -No me importa lo más mínimo el legado de Casius Dret. Fue mi amigo y hermano pese a las diferencias que nos separaban. Le recordaré por quién fue y lo que aprendí a su lado, pero no fui jamás su aprendiz, pero sí su confesor. Sus temores y sus pecados me fueron revelados, así como sus alegrías y deseos. No fueron pocas las ocasiones en las que me narró las acciones de la unidad Zillo y de lo orgulloso que se sentía de vosotros. Erais, junto a las unidades Krayt y Gorog, sus favoritos. Hasslam en cambio, es mi mayor fracaso. Traté de enseñarle a liberarse del odio. Durante algún tiempo casi lo logré, pero de nuevo volvió abrazar la senda del lado oscuro. -Keldan guarda silencio, durante unos instantes piensa si debería añadir algo más, pero finalmente decide omitirlo. -Hace años que prometí no volver a matar, por ello no he tomado la vida de Hasslam pese a saber, que eso sería lo correcto. Tú ibas a ser mi arma secreta Tyria Zaine, la forma de arrebatar a Hasslam del lado oscuro. Pero una vez más fracasé. Trataste de matarlo y eso le obligó a destruirte. Así que tan solo había una última cosa que podía salvarlo, hacerle creer que estabas embarazada. Pero para que la mentira fuese convincente, primero debía de mentirte a ti, por se te inyectó una sustancia que ante cualquier análisis, diese positivo en una prueba de embarazo. Soy Kresk-Elda-Nurou, en otros tiempos maestro Jedi, pero renuncié a la orden el mismo día que me ofrecieron un puesto en el alto consejo Jedi.

La hoja color ámbar se extiende con el característico zumbido de los sables de luz. Posicionándose de lado y con una mano a la espalda, adopta un estilo de esgrima Jedi, que Tyria jamás ha visto. Pero supone, por la forma tan suave con la que toma la empuñadura del arma, de que se trata de un estilo más basado en la habilidad que en la propia fuerza.

-Por esas puertas entró Redwing, una mercenaria que buscaba la muerte. Si ese es tu deseo, entonces te lo concederé. Por Casius Dret y por Hasslam Tar, quienes fueron mis hermanos en otro tiempo, romperé mi promesa y volveré a blandir un arma con intención de matar. Tan solo Tyria Zaine del clan Dret, líder de la unidad Zillo, Mandaloriana en cada fibra de su ser, podrá salir con vida de aquí. Ahora bien...¿Quién eres? La mercenaria llorona que se culpa de que las estrellas se apaguen o...la fría mandaloriana de la que Casius Dret se sentía tan orgulloso. ¿Permitirás que tu muerte sea en vano y el recuerdo de la unidad Zillo se pierda...o quizás, te liberes por fin de las necedades que cruzan tu mente y vuelvas a ser la mandaloriana que una vez fuiste? Elige Tyria Zaine, el frío abrazo de la muerte y el olvido o...la senda del guerrero que inmortalice a la unidad Zillo. Tuya es la elección.
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Re: [Capítulo 1] Resurrección (Tyria Zayne)

Notapor Tyria Zaine » Vie, 13 Dic 2013, 01:46

Al ver que su contrincante no intentaba parar el golpe, la mandaloriana se detuvo, escrutando los ojos del hombre que tenía delante. Por un momento pensó que su treta no había funcionado, pero, de repente, Keldan comenzó a hablar, esta vez insultándola e intentando desmerecer las decisiones que había tomado ¡Ja! Parecía que el chiss tenía sangre en las venas después de todo… aunque le había costado lo suyo traspasar la superficie.

Escuchó atentamente cuanto le decía con una media sonrisa. Para él, ella estaba menospreciando el sacrificio de sus hermanos… Cuán equivocado estaba. No existe mayor gloria y honor para un mandaloriano, que morir en combate luchando por sus ideales. Si ellos hubieran caído, con un arma en las manos, en medio de la contienda, no hubiera podido sentirse más orgullosa. Pero sus muertes fueron el fruto de la traición orquestada por un di’kutla codicioso. Sus queridos vode, asesinados con gases letales, tras haber salido victoriosos de un millar de situaciones y de esa difícil misión… aquella era una prudii que siempre la acompañaría, y su pesar y su sentimiento de culpa, eran los mismos que los de Trickster. Tendría que haberse dado cuenta antes, y todo ellos estarían con vida en estos momentos. El respeto que ella sentía por todos y cada uno de ellos era tan grande, que había conseguido encontrar fuerzas para continuar adelante, y no parar hasta conseguir la justicia que se merecían… Era por ellos por lo que aun seguía con vida, y tan sólo descansaría cuando consiguiera honrar su memoria.

Pero ¿Qué podía saber aquel hombre sobre todo eso? Cuando ella quiso inmolarse, arrastrando a Luna y Hasslam consigo, fue porque desconocía todas las fichas del tablero, y porque el Twi’lek prácticamente le confesó que había sido el creador del triunvirato, y el artífice de todo lo que había acontecido. En aquel momento había sopesado sus posibilidades, y el hecho de unirse al enemigo, o la rendición misma, no eran una opción factible. Un autentico mandaloriano prefiere la muerte antes que el deshonor, y ese axioma es el que le había hecho tomar aquella difícil decisión. No fue hasta el final, mientras Hasslam descargaba aquellos rayos sin piedad sobre su cuerpo, que la verdad le fue revelada… y para entonces ya era demasiado tarde.

Tyria continuó de pie ante aquella figura, sin replicarle o argumentarle nada, permitiendo que siguiera increpándola, y absorbiendo toda la información que le bridaba. De repente contempló la imagen de Kelan Helross y su corazón se detuvo por unos instantes. ¿Cómo podía ser posible? ¡Kelan estaba vivo! Pero… ¿Qué le había pasado? ¿Por qué su cuerpo había quedado en ese estado? Y ¿Por qué se había convertido en protector de un señor del crimen? Ella misma revisó las constantes vitales de todos sus hombres, y ninguno lo había logrado. La alegría del saber que había sobrevivido, se vio ensombrecida por la idea de haberle dejado atrás creyéndole muerto. Definitivamente tenía que reunirse con su vod, costase lo que costase. Ambos debían encontrarle…

Las facciones de la Zeltron volvieron a permanecer inexpresivas, obligándose a centrarse en el adversario que tenía delante, el cual continuaba proporcionándole la información que tanto había ansiado. No entendía cómo era posible que un maestro Jedi se hubiera convertido en el amigo y confidente de Casius Dret, pero tampoco le sorprendía lo más mínimo. Con respecto a Hasslam… ahora ciertas piezas empezaban a encajar y, pese a que no compartía los movimientos que Keldan había hecho, su alma pragmática tuvo que reconocer, que no estaban carentes de sentido. Cuando, finalmente, el maestro jedi se colocó en posición de combate esperando su reacción, la mujer de piel granate, tras echar un rápido vistazo a la hoja que él le había entregado, la depositó suavemente encima del escritorio.

-Estaba empezando a pensar que eras un robot, aunque creo que es momento de tutearte. – comenzó con una sonrisa – He tenido que recurrir a mil trucos y engaños para poder conseguir arrancar un atisbo de verdad de tus labios y, a pesar de que soy una gran actriz, creo que apenas he conseguido rascar la superficie. ¡Te felicito por ello! – Le alabó mientras se cruzaba de brazos – No seré yo la responsable de que incumplas tu promesa de no matar. Tan solo te estaba probando. Quería saber qué estilo de lucha te caracterizaba, para poder tener una mejor idea de ante quien me encontraba. Al revelarme tu identidad, un combate carece de sentido y, en contra de lo que pienses, no estoy deseando morirme, y mucho menos a manos de aquel que me ha dado una segunda oportunidad, y que ha puesto las suficientes cartas en la mesa, como para que la baraja empiece a cobrar forma. – afirmó encogiéndose de hombros.

-Comprendo por qué me has mentido con respecto al bebé, pero me parece que tus métodos carecen de Ijaa. ¿De verdad deseabas recuperar a Hasslam basándote en una mentira? Construir una torre con pilares tan frágiles, tan solo tiene un final posible… y el señor Tar no es precisamente di’kutla. Si realmente deseas que Hasslam abandone ese lado oscuro que tanto os asusta a los jedi, tendrás que confiar en mí, de lo contrario, sería mejor que rompieras tu promesa y le matases, porque el Twi’lek es bastante tenaz y peligroso, como para ser una seria amenaza para la galaxia. – aseguró, volviendo a sonreír al recordar a su antiguo aliado. El Chiss había mencionado que las acciones de la mandalorina le obligaron a destruirla, pero esa afirmación era incorrecta, puesto que no pudo rematar el trabajo, y Hasslam nunca hubiera dejado un cabo suelto. Eso le hacía pensar que aun la quería y, ahora que sabía la verdad, prefería aferrarse a ese clavo ardiendo, antes que a la idea de que el hombre al que amaba, no tenía salvación posible… No sabía cómo, pero encontraría la manera de atraerle a su lado, costase lo que costase.

-Por supuesto que no pensaba matar a la criatura ficticia que llevaba en mi vientre. Lo que no entiendo es por qué me has revelado tus planes al respecto. Tan solo veo dos respuestas posibles: O realmente estoy embarazada y pensaste que así evitarías que abortara, o no lo estoy y te tragaste mi actuación, por lo que continuar con la farsa era una pérdida de tiempo. En cualquier caso, será algo que descubra dentro de uno o dos meses a lo sumo, así que no me preocupa en exceso… a no ser, claro, que estés buscando una excusa para romper tus votos y desees intentar matarme aquí y ahora… cosa que sería un desperdicio de recursos. – finalizó con brillo en la mirada.
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Re: [Capítulo 1] Resurrección (Tyria Zayne)

Notapor Kildan » Lun, 16 Dic 2013, 00:35

Durante largo tiempo Keldan permanece inmóvil en aquella posición de combate. Como si evaluase la situación que se está desarrollando ante él. Finalmente decide abandonar aquella pose pero sin desactivar el filo de su arma. Con pasos lentos avanza hacia Tyria y cuando a penas está a unos pocos pasos, golpea con su sable de luz una de las grandes columnas que adornan la estancia. Tras un brillante chispazo, el sable rebota contra la columna, dejando tan solo una leve quemadura. Es un sable de entrenamiento, que produce un leve dolor, pero que es incapaz de tomarse una vida. Acortando la distancia que les separa, desactiva su arma y la deposita sobre el escritorio.

-Enhorabuena Tyria Zaine, su actuación ha sido sublime y ha logrado lo impensable, derrotarme. Un agente de su talento sería el idóneo para ocupar mi lugar algún día. Lástima que tus ideales y los míos disten tan siquiera de estar cerca. Supongo que tienes razón, mis engaños no habrían logrado surgir efecto en Hasslam, no al menos durante demasiado tiempo. Pero me habría otorgado el tiempo necesario para poder encontrar una solución más viable. Supongo que era una medida desesperada de un hombre que ha perdido ya demasiado.

El Chiss toma asiento y se vuelve para una vez más, contemplar la ciudad.

-Pese a la actuación que acabas de representar, hay una parte de ti que no puedes ocultar. Te niegas a verla, pero mis palabras eran ciertas. Buscas la muerte y en el fondo, rechazas ser una mandaloriana. Nunca has deseado el mando, pero en cambio te niegas a obedecer las órdenes de otros. Eres una anomalía que está en conflicto consigo misma. Deseas la guerra pero te alejas del campo de batalla. Quieres justicia pero estás dispuesta a pasar esa carga a tu hermano de armas. Caminas por una senda llena de curvas, por lo que tu avance es lento y torpe. Deberás de tomar una decisión, convertirte en la guerra o alejarte de todo este asunto. Pero tal y como estás ahora mismo, solo encontrarás otro fracaso y con ello, tu muerte.

La mandaloriana sigue sin estar preparada para cumplir con el papel que la tiene asignada, aún así, no dispone de más tiempo para ella. Al menos parece que está encaminada hacia donde él quiere. Es una mujer con talento, pero aún sumergida en la inocencia de una niña. De lograr liberarla de esa inocencia y bajo su tutela, aquella mujer podría llegar a convertirse en el agente más peligro de la galaxia. Un papel que quizás aún pueda llegar a desarrollar, si logra sobrevivir a lo que está por llegar y si no logra cumplir con el destino que la ha orquestado.

-Nuestro tiempo se acabó hace ya varios minutos. Aquí es donde nuestros caminos se separan Tyria Zaine. Parte con honor y elige sabiamente tu camino. Que la fuerza te acompañe.

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Re: [Capítulo 1] Resurrección (Tyria Zayne)

Notapor Tyria Zaine » Sab, 21 Dic 2013, 17:59

Tyria observó a su contrincante, aparentemente relajada, pero sin bajar la guardia. Había usado artimañas para conseguir más información, y sabía por experiencia que a la gente no solía gustarle ese tipo de subterfugios, por lo que no estaba segura de cómo reaccionaría el Chiss. Cuando se acercó a ella con el sable de luz aun en la mano, la mujer esperó un ataque... aun así, éste nunca se produjo. En su lugar, la columna paró el golpe, demostrándole que aquel hombre no había tenido intención de matarla en ningún momento, por lo que, al desactivar su arma de entrenamiento, sus músculos escarlata se relajaron. La mandaloriana que había en su interior se lamentó por no haber medido sus fuerzas con un adversario tan preparado, pero la información que había obtenido gracias a ello, había sido lo suficientemente valiosa, como para que hubiera merecido la pena.

Redwing se cruzó de brazos escuchando las palabras del antiguo maestro de Hasslam, esperando poder absorber un poco más de información y ¿Por qué no? De sabiduría. Le extrañó que se planteara el hecho de que ella ocupara su lugar algún día, aunque lo que más le sorprendió fue su comentario sobre sus ideales ¿Acaso no había dicho que deseaba evitar que un arma súper poderosa estuviera en poder de un solo bando, que pudiera controlar la galaxia? Aquello era precisamente lo que ella deseaba, por lo que, o bien ese hombre le había mentido, o bien existían muchos más objetivos en su mente, que no había puesto sobre la mesa... Tras sopesar ambas opciones, la segunda le pareció más viable, por lo que decidió no emitir ningún tipo de comentario. Dudaba mucho que Keldan pudiera saber cuáles eran sus ideales, aunque lo que sí estaba claro era que ese hombre sentía un gran aprecio por el Twi’lek, y era incapaz de disimularlo.

-Veo que los Jedi no son tan pragmáticos como la gente piensa – Comenzó, sentándose a su lado encima de la mesa, y cruzando las piernas – Se dice que no os dejáis influenciar por vuestros sentimientos y que, si es necesario, podéis afrontar sin problema la muerte de alguien a quien amáis realmente… Está claro que te costaría dejarle ir, y que prefieres optar por la vía más arriesgada, antes que rendirte a la presunta evidencia de que lo que llamas “tu fracaso” no tiene redención. – Continuó, mirándole fijamente a los ojos – Me decanto a pensar que esto se debe más al cariño que le profesas, que a tu deseo de enmendar tus errores. – Ella, a su vez, sentía algo muy profundo por su señor Tar, pero no tenía la más mínima intención de compartir aquello con su anfitrión, a pesar de que el amor sí que estaba permitido entre los mandalorianos. Para Tyria, el tratar de reprimir de aquella forma tan antinatural los sentimientos, era un error que había llevado a gran parte de los miembros de la orden Jedi, a la miseria en la que se encontraban, pero ella no dictaba las reglas de los jedi con respecto a las emociones, por lo que poco podía hacer al respecto.

-Con respecto a mí, hay algo en lo que te equivocas. – dijo, totalmente convencida de ello - Yo nunca pedí el mando, y nunca lo quise, puesto que aceptar órdenes ha sido algo que he hecho con orgullo durante toda mi vida. Si lideré la unidad Zillo fue porque recibí las órdenes del mismísimo Casius Dret en un círculo de honor. Para mí, mis hermanos lo son todo, y nunca he dudado ni de su criterio, ni de su capacidad de decisión. Siempre he estado dispuesta a hacer lo que considero mejor para obtener la victoria, sin faltar a mi honor de guerrera, y sin deshonrar a mis oponentes. En el momento en el que considere que mi juicio no es lo suficientemente capaz, no dudaré en ceder el mando al más cualificado. – Afirmó con serenidad en el rostro - ¿Dices que deseo la guerra, pero que me alejo del campo de batalla? Personalmente opino que aquel que busca la guerra en sí misma, está tan ciego que ha perdido el verdadero objetivo de la lucha. Lo que realmente importa es la finalidad del combate, los resultados, y el cómo usemos nuestro potencial, que será lo que nos defina como hombres y mujeres honorables, que han de mirarse al espejo todos los días. – categorizó, dejando que sus palabras flotaran en el aire, llenando su memoria de imágenes de glorias pasadas. –Descuida, porque si he de convertirme en guerra, será guerra lo que encuentren mis enemigos… aunque si el destino ha preparado mi derrota, no es algo que deba preocuparte, puesto que seguramente ya estaba escrito en las estrellas. – Alegó con una sonrisa dulce.

-Me gusta aprender de mis errores, y por ello tendré en cuenta tus consejos. No obstante sé que estás tratando de manipularme, y también sé que tienes un camino preparado para mí. Si dicho camino coincide con el mío propio, no tengo ningún problema en seguirlo, puesto que ya te dije que procuro no cerrarme puertas si puedo evitarlo, pero no esperes que me convierta en algo que no soy…Jedi.

Cuando Keldan dio por concluida la reunión, la mujer se puso en pie y le dio un fuerte apretón de manos – “Vor entye”, señor Kresk-Elda-Nurou. – afirmó con voz firme – Desconozco quien más está al tanto de mi identidad y la de mis compañeros, pero confío en su discreción… “Haat, Ijaa, Haa’it”. – Se despidió con deferencia, ante su misterioso anfitrión.
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Re: [Capítulo 1] Resurrección (Tyria Zayne)

Notapor Kildan » Dom, 22 Dic 2013, 19:58

Keldan vuelve a mostrarse tan sumamente inhumano como al principio. Tanto, que incluso parece mentira que hace penas unos minutos, hubiese logrado mostrar algún atisbo de emoción. Frío y distante, vuelve a posicionarse en su sillón volviendo a dotar a sus palabras, aquel tono neutro.

-Tal vez por lo que dices, abandoné la orden jedi.

Durante los siguientes minutos en los que Tyria toma la palabra, el Chiss se limita a escuchar y observar. No dice nada al respecto pues sabe, que de hacerlo la mandaloriana continuará allí. Tal vez sea agradable y divertido hablar con ella, pero ambos tienen preparativos que hacer. Además, con un poco de suerte la mandaloriana cumplirá a la perfección con el papel que la ha asignado en aquella partida.

-¿Destino? Una palabra curiosa que jamás esperé encontrar en labios de un mandaloriano. No busco cambiarte ni convertirte en nada Tyria Zaine. Tampoco te he pedido ni ordenado hacer nada. De hecho mi participación en todo esto es de mero informante. Lo que tu hagas con el conocimiento que te he otorgado y con los recursos que pongo a tu disposición, depende unicamente de ti.

El Chiss se levanta y estrecha la mano de la mandaloriana. Después la acompaña hasta la puerta donde les aguarda el droide de protocolo.

-Dispone de mi discreción Tyria Zaine. Sus enemigos,pese a poderosos son más bien escasos. Así que tampoco hay mucho que se podría hacer con la información que dispongo sobre ambos. Además, mi intención en preservar vidas, no arrebatarlas. Salvo que se vuelva un peligro de un valor incalculable, no debe tener motivos para preocuparse. Por otro lado, en el improbable caso de que decida ocultarse en la galaxia y olvidarse de su pasado, sus enemigos dudo mucho que inviertan recursos en buscarla. Después de todo, están cerca de cumplir con sus objetivos principales. En pocas palabras, la información que poseo sobre ambos carece de valor y lo tendrá menos aún, dentro de unas pocas semanas. Ahora será mejor que vaya a reunirse con su inquieto hermano de armas, seguramente ahora mismo esté nervioso aguardando tu regreso. Ah por cierto, deberíais de ir a ver la nave que está en el espacio puerto, estoy seguro que será de vuestro agrado. Que la fuerza os acompañe.

Tras aquella despedida, Tyria es guiada de nuevo al lugar donde se encuentran sus habitaciones. Allí no tarda en encontrarse con el Zabrak, quién está vestido con su armadura y con las armas preparadas para el combate. Tan solo su yelmo permanece sobre la mesa. Al verla regresar sana y salva, se permite un suspiro de alivio. La reunión se ha alargado notablemente y sin duda empezaba a estar preocupado.

-¡Su'cuy gar! Espero que todo haya ido bien.
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