[Prólogo] Retazos de una vida (Dhalas Aklo)

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana...

[Prólogo] Retazos de una vida (Dhalas Aklo)

Notapor Kildan » Mar, 05 Feb 2013, 11:49

Todo es caos y destrucción alrededor de Dhalas Aklo. Los restos de lo que parece ser una nave, llueven por doquier a causa de una gran explosión. El calor de las llamas es intenso y amenaza con besar su piel. Se siente agotado y aturdido, la cabeza le da vueltas y apenas es capaz de escuchar nada, tan solo un agudo pitido (Causado por la explosión) y lo que parece sonido de disparos blasters. El cielo está cubierto de oscuras nubes y lo único que ilumina la escena, son las llamas que le rodean.

Al llevarse la mano a la cara, trata de limpiarse la sangre que entorpece la visión de su ojo derecho. Pero una profunda herida abierta sobre el mismo, dificulta su deseo. Con el sabor de su propia sangre en la boca y recurriendo a la fuerza para contener las hemorragias y anular el dolor, el Togruta logra por fin ponerse en pie. Su cuerpo se tambalea débil, pero logra mantener el equilibrio. Tras tomar una bocanada de aire, vuelve la vista hacia su alrededor, en donde parece estar desatándose un verdadero infierno. Surgiendo de entre las nubes, fuerzas mandalorianas descienden mientras hacen entonar la mortal melodía de sus armas.

Dhalas desconoce en qué planeta se encuentra, pues lo único que alcanza a percibir entre aquel caos, es una pista de aterrizaje. A sus pies yace una mujer herida tumbada boca abajo. No está seguro pero cree que es humana. Por sus ropajes, está seguro de que se trata de alguien con muchas riquezas. Pero de nada la sirven ahora los créditos.

-Muévete Jedi, aquí solo eres un blanco para ellos. No pienso cuidar también de ti.

Como si aquella voz le sacase de un sueño y por puro instinto, Dhalas toma su sable de luz y tras activas la brillante hoja, logra desviar dos disparos que buscaban alcanzar su pecho. Al volver la vista hacia la figura que acaba de hablarle, ve a un mandaloriano vistiendo una armadura del color de la noche, decorada con suaves matices grises. Quien alzando su blaster pesado, dispara contra sus propios hermanos. Sus movimientos son elegantes y rápidos, sin duda un verdadero experto en el arte de la guerra, que sabe como anticiparse a los movimientos de sus enemigos.

Pero algo más llama la atención del Jedi. Un escalofrío recorre todo su ser sentir una presencia que le es familiar y que hacía años que no había vuelto a sentir. Usando el visor del mandaloriano a modo de espejo, puede ver como una figura del pasado se acerca por su espalda atravesando las llamas. Ataviado con una capa oscura, una figura hace su aparición. En cada mano porta un sable de luz, que se activan con un suave siseo mostrando brillantes hojas carmesíes.

-Hoy sucumbirás al lado oscuro Dhalas Aklo, ese ha sido siempre tu destino. ¿Puedes sentirlo verdad? ¿Puedes sentir el miedo y el odio fluir en tu interior? Ven, trata de recuperar aquello que te arrebaté hace ya…tanto tiempo atrás…

Adaptando una postura de combate, alza su mano derecha otorgando a Dhalas, una visión más clara de la empuñadura de su arma. El tiempo se ralentiza para el Togruta y sus ojos no pueden separarse de aquella empuñadura. Aquel es…sí…aquel es el arma de Duda Shom.


Y tan pronto como la visión comenzó, termina.

Dhalas Aklo se encuentra en el enclave de Dantooine, desde hace semanas sus sueños se han llenado de pesadillas y ha sido incapaz de conciliar el sueño. Buscando un momento de respiro y de descanso, regresó al templo Jedi para poder meditar en paz. Por fin los retazos de pesadillas que cada noche le han atormentado, han tomado forma. Siente que se ha liberado de una pesada carga y que de nuevo podrá dormir en paz, pero las imágenes que ha contemplando…la nave destruida, la mujer herida, el mandaloriano combatiendo contra sus propios hermanos y el regreso del asesino de su mejor amigo, le perturban cuanto menos.

Perdido en sus pensamientos, la fuerza toca a Dhalas calmando su mente y su espíritu. El pequeño maestro Vandar Tokare se adentra en la sala de meditación y dedica una sonrisa al Togruta.

-Buenos días Dhalas Aklo, veo que aprovecháis bien las enseñanzas de vuestro maestro en el arte de la meditación. Ummm…percibo que estáis en conflicto con vuestras emociones. Ummm…quizás una buena conversación sea lo que necesitéis. Mucho tiempo ha pasado desde la última vez que nos visitasteis, mucho tiempo sin que el pequeño maestro Vandar pudiese mantener una conversación con uno de nuestros más hábiles Jedi.

El maestro Vandar toma asiento frente al Togruta y coloca las piernas en posición de meditación.

-¿Qué os perturba Dhalas Aklo? Quizás si compartís vuestro pesar conmigo, mis palabras y mis experiencias puedan ayudaros.
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Re: [Prólogo] Retazos de una vida (Dhalas Aklo)

Notapor Dhalas Aklo » Mar, 05 Feb 2013, 21:19

Había llegado a Dantoonie en busca de paz; aun recordaba la esperanza que lo invadió al momento de que su nave tocaba tierra y era recibido por otro caballero el cual le indico el lugar donde había sido ubicado.

Pero la paz le rehuía.
Lo que había comenzado como una visión aislada, un fragmento pequeño y minúsculo, crecía día a día un poco mas, como si se tratara del inicio de una pintura, a la cual el pintor cada día le agrega un toque, un color, un ratazo mas.
Pero el pintor, ya estaba creando una obra de arte; gigantesca y terrorífica, llena de sangre, fuego pesar e ira.
Y Yo luchaba para evitar que ninguno de esos sentimientos prendieran en mi.

La meditación aun ayudaba, pero solo para lograr que estas imágenes volviesen cada vez mas crudas; con mas fuerza, con mas fuego, con mas dolor.
Y estaba el, a quien tanto me había costado someter usando todo mi ser, y estaba riendo, pidiendo por mi caía.
Ya una vez se había requerido mucho para evitarlo, y si bien creía estar preparado para cuando volviese a verlo, esa certeza se tornaba mas débil con cada visión.

Ya una vez un maestro había dicho que las visiones solo muestran lo que puede llegar a ser; no lo que sera.
Deseaba con todas mis fuerza que tuviese razón, pero mis visiones rara ve se equivocaban.
Esa era una de mis maldiciones personales.

Tenia todo esto mezclado en mi cuando siento que la fuerza me roza, calmando mente y espíritu.
La puerta se abre y el pequeño Maestro Tokare entra con ese paso seguro que lo caracteriza en cada acción.
Me saluda y no puedo menos que sonreirle; casada y triste es mi sonrisa pero en una sonrisa al fin.

-Saludos Maestro Tokare- le respondo. -Le agradezco enormemente el que pueda venir a verme; mas lamento no poder tener esta charla bajo un animo mas grato, pues las visiones que me aquejan dejan mi corazon partido- le respondo.

Hace silencio para que pueda continuar.

-La fuerza me trae visiones de caos, guerra y muerte Maestro, me trae viejos enemigos y heridas que al parecer aun duelen...-hago una pausa para ordenar mis pensamientos y continuo- son los Mandalorianos que traen destrucción... y en mi vision ademas aparece una mujer, a quien no conozco pero es rica, también otro mandolariano, pero este esta protegiendo a la caída... y entre el fuego aparece el, y porta dos sables; uno de los cuales perteneció a un Jedi con el cual tuve una profunda amistad, quien murió asesinado por este hombre... y me habla palabras de odio y de oscuridad, y me invita al lado oscuro Maestro- termino por contarle mientras inspiro una gran bocanada de aire para regularizar mi ritmo.
La respiración es la clave de la meditación.

-Las visions son cada vez mas completas, mas palpables, y temo lo peor Maestro Takare... ¿que puedo hacer?- pregunto.




Out: Muchas gracias por el post; quedo excelente.
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Re: [Prólogo] Retazos de una vida (Dhalas Aklo)

Notapor Kildan » Jue, 07 Feb 2013, 12:34

El pequeño maestro guarda silencio durante unos instantes, mientras que con las tres garras de su mano derecha, acaricia su propia barbilla con un gesto pensativo.

-Ummm…el futuro siempre está en movimiento, el más pequeño acto puede cambiar todo el curso de los acontecimientos. Ummm…algo muy trágico fue lo que le sucedió a tu amigo Duda Shom. Pero hay algo que debes de recordar Dhalas Aklo, no existe la muerte…existe la fuerza. Un Jedi jamás está solo, pues la fuerza es su aliada. Está presente en todo cuanto nos rodea y ahora Duda Shom ha vuelto a formar parte de ella. Así que en cierto modo, tu amigo y compañero te acompaña allá donde vayas.

Los grandes ojos del maestro se posan sobre el Togruta.

-La ira y el miedo no son buenos aliados de un Jedi, son las sendas que te hacen perderte en el lado oscuro de la fuerza. ¿Recuerdas quien eres? ¿Ummm? Eres Dhalas Aklo, aquel joven Togruta que junto a su buen amigo tantas travesuras habéis causado aquí, ah sí, os recuerdo bien a ambos. Después de todo yo os adiestré cuando no erais más que Younglings. Poderosos e impulsivos pero ambos con un gran sueño. ¿Lo recuerdas?

El viejo maestro muestra una pequeña sonrisa tranquilizadora

-Ambos siempre hablabais de convertiros en grandes caballeros Jedi. Ahora lo eres y Duda Shom te acompaña siempre. Si llegado el momento debes de enfrentarte a su asesino, hazlo, pero no con odio, sino como un verdadero caballero Jedi. Duda Shom creía en la orden y creía en el código. ¿Qué crees que él te diría? ¿Crees que le gustaría verte así, perdido en preocupaciones y miedos, permitiendo que el dolor y el odio se apoderen de tu alma? El lado oscuro siempre está presente, siempre acechando para tentarnos. No es más poderoso ni valeroso aquel que no debe enfrentarse a él jamás, sino aquel pese a todo, se alza para enfrentársele cara a cara. Permite que la fuerza te guie y serás capaz de hacer frente a los peligros del lado oscuro.

Durante los siguientes minutos Tokare guarda silencio permitiendo que el caballero Jedi aclare su mente.

-Los mandalorianos lanzan ataques en muchos planetas, pero todos alejados de la república. Guerreros y conquistadores tal vez el día en que debamos de hacerles frente no esté lejos. Pero afrontaremos eso en su debido momento. Que el futuro no domine tu presente, no permitas que esa revelación de la fuerza te haga temeroso del mañana. Pues si temes afrontar lo que la visión te ha mostrado, cuando llegue el momento de hacer frente al asesino de Duda Shom, lo harás con odio y miedo...y en ese momento perderás para siempre. Aprende de lo que la fuerza te ha mostrado, recuerda lo que significaba para vosotros ser un Jedi, recuerda nuestras enseñanzas y ante todo recuerda, que la fuerza es nuestra aliada y siempre está con nosotros.
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Re: [Prólogo] Retazos de una vida (Dhalas Aklo)

Notapor Dhalas Aklo » Vie, 08 Feb 2013, 02:41

Dejo que palabras del gran Maestro inunden mi ser y traigan calma a mi interior.
Asiento ante cada una de ellas.

Las conocía, y las aceptaba,
Su sabiduría era quizás mayor a su destreza en la Fuerza.
Había vivido mucho y había aprendido mucho también.

-Lo se y lo entiendo Maestro, gracias por recordarme que soy; y se bien que hoy, en estos días de tribulación que me ha tocado vivir, mi convicción es mas firme que nunca; y se que el esta a mi lado, siempre lo esta pues el, yo usted, todos estamos unidos- le respondo con una sonrisa.
-Incluso los Younglings que puedo percibir en este momento son mis hermanos en la Fuerza a pesar de que estén dando sus primeros pasos y enciendo su primer sable, todos somos hijos y hermanos en la Fuerza-.
Ya lo decía el mismo Odan-Urr, yo había aceptado estas palabras como si fueran las mías propias con el pasar de los años.

Y aunque hoy mis visiones me traían de nuevo a mi fuente, aquí estaba yo, feliz de abrevar otra vez de la mano de mi Maestro.

No puedo mas que seguir con atension sus palabras.
-La Fuerza siempre sera mi aliada contra el Lado Oscuro que intenta pervertir y dominar maestro, yo bien lo se que he luchado en mi interior contra esa oscura influencia; esa es la razón de mis ropajes, para nunca olvidar, pera nunca dejar de estar vigilante, para nunca caer; si olvidamos los peligros, tarde o temprano, terminaremos por sucumbir ante su amenaza- remarco.

Cuando se refiere a los Mandalorianos, recuerdo al soldado que luchaba junto a mi en mis visiones, pero se que hay esperanza en sus palabras, hay convicción.
-No permitiré que un posible futuro dictaminen mi presente, Maestro Tokare; no olvidare sus palabras; y si llega el momento, la Fuerza guiara mi mano; sin odio, sin venganza, solo justicia-.

Me sentía limpio, fuerte y liberado.
Liviano en mi presente.
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Re: [Prólogo] Retazos de una vida (Dhalas Aklo)

Notapor Kildan » Dom, 10 Feb 2013, 18:44

El maestro Tokare asiente orgulloso ante la determinación que Dhalas Aklo muestra. Es un caballero Jedi poderoso y hábil capaz de las más grandes hazañas. Pero en ocasiones hasta figuras con semejante talento, se ven invadidas por temores y semillas del odio. Espera que las palabras que le ha dedicado le sean de ayuda y le fortalezcan. Aunque cierto es que Dhalas Aklo ya ha superado en el pasado enfrentamientos muy duros contra el lado oscuro.

-Descansa mi viejo amigo, tal vez pasar un tiempo en el enclave rodeado por tus hermanos, te ayude a sanar por completo las heridas del pasado. Ahora medita y calma tu espíritu, yo debo de reunirme con alguien, con otro caballero Jedi que ha pasado mucho tiempo lejos de nosotros. Que la fuerza te acompañe.

Con una inclinación de cabeza, el pequeño maestro se despide del Togruta y se dirige hacia el exterior. Sus tareas son muchas pero siempre está dispuesto a escuchar a sus hermanos. Si en otra ocasión Dhalas necesita volver a dedicarle unas palabras, sabe que Tokare siempre estará presente para él.

El resto del día Dhalas lo pasa meditando y practicando. En cierto momento, hasta uno de los instructores del enclave solicita su ayuda, para mostrar a los youngling el uso de diversas técnicas de esgrima Jedi. Los jóvenes aprendices se muestran maravillados ante la destreza del Togruta y aprovechan cualquier oportunidad para bombardearle con decenas de preguntas. En cierto modo, el verse de pronto transmitiendo parte de su saber, le ayuda a olvidar los malos recuerdos del pasado. Se centra en ayudar lo máximo posible a los jóvenes aprendices, para que en el futuro, sean capaces de afrontar los peligros del mañana. El día pasa y sus fuerzas parecen renovarse, por fin logra estar calmado por completo y esa noche, concilia el sueño sin sufrir el tormento de ninguna pesadilla.

Al día siguiente, un droide de protocolo le despierta temprano. Tras disculparse, le entrega al Togruta una pequeña caja de metal. La cual una vez toca se abre mostrando en su interior un mensaje. La holo imagen de una figura con ropajes Jedi, un humano de largos cabellos níveos y rostro marcado por las arrugas de la edad, le saluda con una reverencia.

-Buenos días Dhalas Aklo, lamento molestarte tan temprano. Pero llevo un tiempo observándole y siguiendo sus hazañas desde las sombras. Soy Dylas Saucel un caballero Jedi al igual que tú. Pero cuya misión, dista mucho de la que llevan acabo el resto de nuestros hermanos. Le ruego que preste atención pues este mensaje tan solo podrá ser visto y escuchado una única vez, después todo será borrado. Dicho esto, desearía que se reuniese conmigo para hablarle de algo a lo que su propio maestro sirvió.

La imagen del anciano guarda silencio a la vez que cruza los brazos a la altura del pecho. Su mirada es profunda y su porte parece más propio de un maestro, que de un caballero jedi.

-Conozco a la perfección su destreza en el combate, así como lo poderoso que es en el dominio de la fuerza. También soy consciente de que domina el don de vislumbrar el futuro. Por todo ello, deseo ofrecerle ocupar el puesto que su maestro ocupaba a mi lado. Me temo que no puedo decir mucho más en este mensaje, por ello le invito a reunirse conmigo a las afueras del enclave, le facilito unas coordenadas. Como podrá comprobar, se trata de un valle alejado de todo y todos. Un lugar seguro donde poder hablar con tranquilidad. También le pediría que no hablase con nadie sobre este asunto, de ser así no acudiré a nuestro encuentro. Lamento mucho el secretismo, pero mucho me temo que todo esto es necesario. Una vez le explique todo, usted mismo comprenderá el motivo de mis acciones.

La imagen se desvanece y el mensaje es totalmente borrado. Misterios y acertijos en un nuevo día para el poderoso caballero Dhalas Aklo.
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Re: [Prólogo] Retazos de una vida (Dhalas Aklo)

Notapor Dhalas Aklo » Dom, 10 Feb 2013, 21:30

-Que la Fuerza lo acompañe maestro- respondí con una inclinación de cabeza.

Hacia ya un buen rato que el Maestro Tokare se había retirado dejándome solo con mi silencio, mi meditación y una profunda sensación de paz cuando el instructor se presento.
Su nombre era Bindar; un Kel-Dor alto y de movimientos gráciles.
¿Como poder negarle la asistencia en una de sus lecciones?.
Abandone la cámara tras sus pasos y lo seguí a través del corredor hasta uno de los patios del complejo; amplio, iluminado y con pequeños estanques de aguas cristalinas.
Y lleno de Younglings expectantes y ansiosos.

A lo lejos pude ver al Maestro Tokare sentado en una piedra; estaba hablando con un hermano de la Orden, y el Maestro reía.
Su Fuerza sencillamente lo inundaba todo.

Las explicaciones casi estaban demás pues estos Younglings eran diestros con el sable y la fuerza, y pronto, para mi sorpresa, estaba observando como pasaban con gran facilidad de la postura Shii-Cho a la Soresu para luego adoptar una postura Makashi.
Absolutamente impresionante.

Me encontré sonriendo ante la preguntas de los jóvenes y pronto un muy diestro instructor y yo estábamos cruzando nuestros sables en una demostración de Ataru.

-Como habrán visto- comencé a explicar mientras me hallaba en la postura de descanso, con ambas piernas debajo de mi- el Ataru posee dos formas diferentes; una, es el Ataru a una sola mano, y la otra, es la que se emplea al utilizar ambas manos; si bien ambas son Ataru, la diferencia es que permiten el paso a otros estilos dependiendo de como se decante la pelea- continuo explicando ante el silencio de los jóvenes y con el visto bueno de Bindar. -Digamos que su rival es mucho mejor que ustedes luchando con su sable; si están usando el Ataru a una sola mano, podrán pasar mas rápido a un estilo mas defensivo, digamos a un Makashi, pero si su rival los iguala en destreza, quizás podrían pasar a un Ataru a dos manos para terminar la pelea de manera mas rápida o quizás a la Shien ó Djem So si encuentran que sus enemigos son hábiles con otro tipo de armas; pero lo importante es que todos los estilos son útiles si se usan con mesura y si se los conoce; aunque dominarlos es otro tema pues lleva años en dominar un estilo; solo unos pocos grandes Maestros los dominan todos-.

Ante cada explicación, una larga lista de preguntas iban a mi encuentro, y junto al instructor tratamos de responderlas todas.
Pero, al igual que yo en mi juventud, los pequeños eran un caudal casi inagotable de energía y de preguntas y para cuando terminamos con la lección, la tarde había dejado paso a un anochecer hermoso.

-Pueden acudir a mi si necesitan alguna palabra o un consejo- les dije a modo de despedida y con una sonrisa en el rostro.
Quizás esto era a lo que se refería el Maestro Tokare cuando me sugirió pasar mas tiempo con mis hermanos.

Acudí a mis habitaciones.
Requería pasar un tiempo no solo para descansar, sino para poder estudiar mas a fondo una técnica de la fuerza de la cual había escuchado solo un poco.
La técnica era antigua y casi desconocida por su poco uso, pero en verdad era muy poderosa si era usada con sabiduría.
Era conocida como Malacia, y era necesario un gran enfoque y concentración, pero con el tiempo adecuado sabia que podría llegar a dominarla.

Finalmente caí en un sueño apacible, sin visiones que turbaran mi descanso.
Me despierta un droide de protocolo y ante mi asombro me enseña un mensaje, extraño y turbador, pues el maestro que me habla parece conocerme muy bien, y también a mi antiguo Maestro.

Escucho con atension y me tomo unos minutos para asimilar y meditar el mensaje.
Era sin dudas una situación un tanto atípica, pero decido seguir mi instinto.
La Fuerza me guiara.

Tomo mis ropas, me visto y coloco mi sable al costado, debajo de mi túnica, tal como es la costumbre.
Me dirijo al hangar y de un salto me coloco en la cabina en mi nave.

Coloco las coordenadas en la computadora de abordo y parto en busca de Dylas Saucel.


Out:
Me tome una seria licencia creativa con respecto al Ataru; pido disculpas si perturba en algo a alguien.
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Re: [Prólogo] Retazos de una vida (Dhalas Aklo)

Notapor Kildan » Mar, 12 Feb 2013, 06:30

Al llegar a las coordenadas establecidas, todo cuanto hay es un gran campo en cuyo medio, se aprecian unas laberínticas y viejas ruinas. En el exterior de las mismas, hay un viejo carguero corelliano. El cual muestra las oscuras quemaduras sufridas por más de una docena de disparos. Descansando en el corazón de las ruinas, una figura ataviada con ropajes jedi espera pacientemente en posición de meditación. Su presencia apenas es percibida por Dhalas, bien por ser alguien poco poderoso en la fuerza o quizás, por estar ocultándose casi totalmente a los sentidos de la fuerza.

Al sobrevolar las ruinas, los vientos que producen la nave del Togruta, provocan que la capucha del Jedi se retire, desvelando así, largos cabellos níveos y un rostro arrugado marcado por la edad. Aunque sin duda lo más característico de su rostro, son las cicatrices de su mejilla izquierda. Las cuales parecen haber sido producidas al ser alcanzado por metralla.

Cuando Dhalas desciende de la nave, el Jedi se pone en pie y aguarda tranquilamente. No hay nadie más en los alrededores y los sistemas de la nave tampoco detectan ninguna otra forma de vida. Las ruinas por su parte, aunque dificultan un poco el avance hasta el centro, tampoco son capaces de ocultar ni trampas ni atacantes ocultos. Al acercarse a las ruinas, Dhalas siente que es un lugar poderoso en la fuerza, lo cual le calma por si temía algún tipo de emboscada. Cuando por fin llega al centro de las ruinas, la mirada del anciano, de un azul gélido no muestra absolutamente nada. Sea quien sea ese hombre, parece poseer una gran capacidad para escudar no solo su presencia, sino también sus emociones y pensamientos.

-Buenos días Dhalas Aklo, por fin nos conocemos. Soy Dylas Saucel. –Las palabras del Jedi son apenas un susurro, aún así llegan con claridad a Dhalas. –Fui amigo y compañero de tu maestro, ambos luchamos espalda contra espalda contra los Sith. No estoy seguro de si has buscado información sobre mí en los archivos Jedi. Te ahorraré el trabajo si no lo has hecho, es inútil que lo hagas, en ellos figurará que morí justo al finalizar la guerra Sith…

Dylas no parece especialmente cómodo manteniendo aquella conversación, en realidad parece que sus habilidades diplomáticas apenas se han desarrollado.

-La perdida de tu maestro fue algo muy trágico. Fue un verdadero Jedi, sabio y poderoso. Fue una lástima que muriese antes de que te reclutase. Así que ahora recae esa labor sobre mí.
–El anciano suspira hastiado. –Supongo que tendrás muchas preguntas, pero primero te contaré para que te he llamado y que es lo que hacemos. Te ruego que prestes atención ya que no me gusta perder el tiempo. Bien, tras la guerra Sith, muchos de los que sobrevivimos a todos aquellos horrores, no deseamos que nadie más volviese a pasar jamás por algo parecido. Así que algunos nos distanciamos de la orden jedi. Eran tiempos difíciles y aunque la orden debía de recomponerse, unos pocos decidimos convertirnos en guardianes y protectores en las sombras.

Dylas alza los brazos y los cruza a la altura del pecho. Con ese movimiento Dhalas puede ver el sable de luz del anciano colgado de su cinto, algo normal en todo jedi. Pero lo que le llama la atención es la forma curvada de su empuñadura, algo que rara vez ha visto.

-Sabíamos que algún día los Sith regresarían así que comenzamos a prepararnos para tal eventualidad. Nos alejamos del consejo y empezamos a organizarnos. De haber permanecido junto al consejo pronto nos habrían enviado a decenas de misiones que aunque importantes, no lo eran ni por asomo tanto, como nuestro objetivo. Durante todos estos años hemos reunido recursos, establecido alianzas secretas, adiestrado nuevos jedis y en especial, hemos estado atentos a la aparición del lado oscuro.

Mientras habla en los ojos del anciano parecen reflejarse los horrores de la guerra Sith. Está seguro de que muchos no aprobarían sus actos ni la de su organización, pero no le importa. Cree firmemente en su misión y lo muestra así con una determinación que resplandece en sus ojos.

-Durante años buscamos a los más talentosos Jedi dotados con el don de ver en el futuro. Les enseñamos a dominar su poder para servir a nuestra causa. Gracias a ellos logramos anticiparnos a las garras del lado oscuro. Enviamos a varios de nuestros miembros por toda la galaxia para recuperar artefactos Sith, después son enviados a un santuario secreto donde son destruidos o sellados para siempre. Pero eso ya no basta…los cinco grandes videntes han soñado con el regreso de los Sith, han visto a la galaxia siendo devorada por un manto de oscuridad, que provocará una guerra que nos engullirla a todos.

Dylas Saucel es directo con sus palabras y con el motivo por el que están allí. No se molesta en perder el tiempo con palabras enrevesadas ni artes diplomáticas, explica todo de forma resumida tal y como cree que es mejor.

-Posees un gran dominio sobre la fuerza, has sido adiestrado hasta convertirte en un maestro con el sable laser y posees el don de poder vislumbrar el futuro. Eres un digno heredero de tu maestro y por ello estoy aquí Dhalas Aklo, deseo que te unas a nosotros, que mantengas en secreto nuestra existencia y nos prestes tu fuerza para combatir al lado oscuro. Sabemos lo que sucedió en tu prueba final, sabemos que ya has visto el rostro del lado oscuro. Fuiste preparado para esto Dhalas AKlo, has nacido para alzar tu arma y destruir a los Sith…Ahora es el tiempo de tus preguntas…
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Re: [Prólogo] Retazos de una vida (Dhalas Aklo)

Notapor Dhalas Aklo » Mar, 12 Feb 2013, 19:34

No podía decir que albergaba serias dudas acerca de un encuentro rodeado de tanto misterio; tampoco se podi­a decir que no esperaba una trampa, pero si así fuera, el seria el precio menor...

No quería imaginarme que podría pasar si atacaban el templo con tantos Younglings presentes.
Tenia que saber de que se trataba...Y si era una trampa, tenia que anularla antes de que se manifestara
Realice un par de giros bajos antes de aterrizar con la nave y al hacerlo no percibo sensación de peligro alguna.

Aterrizo y camino al encuentro del anciano, pero al verlo de pie frente a mi tampoco percibo un flujo de la Fuerza poderosa emanando del anciano... eso era extraño, pues a medida que un Jedi envejecia, si seguia unido a la fuerza, esta tendia a hacerse mas poderosa, pero este parecia no ser el caso...

Era probable que el anciano conociera las formas de ocultar la fuerza o que se tratase de un Jedi retirado.
Yo conocia las bases de la técnica para ocultar la fuerza; sabia que no era una técnica sencilla y si el anciano la dominaba tanto como para que le resultara natural de mantenerla y no se le notase el esfuerzo aun a su edad, era sin duda alguien de tener en cuenta..
No puedo evitar observar las quemaduras de blasters en su nave si las cicatrices en su cara, tampoco se me escapa su mirada y su fría determinación.

Se presenta y me saluda por mi nombre; parece conocerme muy bien, lo cual despierta mi curiosidad pero acentúa mi precaución. -Buenos Dias Caballero Dylas- le respondo con respeto mientras aguardo de pie y me dispongo a escuchar sus palabras con atension.

Lo dejo hablar con tranquilidad, sin interrumpirlo.
Era directo y conciso, todo en el, incluso las palabras, eran las de un guerrero.

-He escuchado sus palabras Caballero Dylas, pero sepa disculpar mis inquietudes, ya que el mantenerse alejado de la Orden, aunque posea sus buenas razones, no es usual en un Caballero y mucho menos en todo un grupo de ellos- comencé a responder -sin embargo, se a lo que se refiere, yo mismo lo he visto... he visto el fuego, y he visto el resplandor rojizo de los sables carmesí; tanto en mis visiones actuales como en mi juventud-.

Tenia mis dudas, ¿pero quien no las tendri­a?.

-¿Que espera de mi si me uno a usted?; ¿he de abandonar la Orden acaso?, y aun hay otras cosas que me inquietan... -detengo mis palabras para mirar en dirección a las manchas de blaster en la superficie del carguero y luego miro en dirección a la empuñadura del sable del anciano- ¿podría enseñarme la hoja de su sable?, su diseño es un tanto característico... me gustari­a saber a que se debe.
Yo mismo habi­a diseñado mi sable al igual que todos los Jedis, y habia estado con Maestros armeros, y esa empuñadura jamas la habi­a visto...Quizas el anciano era diestro en algun estilo de combate que yo desconoci­a, pero debi­a cerciorarme antes.
Luego lo miro directo a los ojos y me concentro. -También agradeceré que deje de ocultar su fuerza ante mi por unos instantes, si desea que confie en usted, ha de mostrar que confianza en mi- le digo, esperando.
Expectante.
No entendía porque se esforzaba en ocultarse ante mi, aquí en la lejanía... pero si el anciano había decidido buscarme para proteger a la orden de los Siths, le demostraría mi valía.
Era bien sabido que los Siths eran los maestros del engaño y la traición; taimados como eran, no podi­a ser confiado...Eso solo me llevaría a la muerte.

Esperaba que la sabiduría del anciano le permitiese entender que en mi desconfianza radicaba también mi fortaleza.
La confianza solo llevaba a la caída cuando se hablaba de enfrentarse al lado oscuro...
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Re: [Prólogo] Retazos de una vida (Dhalas Aklo)

Notapor Kildan » Mar, 12 Feb 2013, 21:43

El anciano impasible escucha las palabras del Togruta, sobre lo extraño que resulta que un grupo de Jedis, se alejen de la orden, pero alza una ceja al escuchar las palabras de Dhalas sobre las sables carmesíes. Aquello sin duda reclama su interés. El don de vislumbrar el futuro no se encuentra precisamente entre sus habilidades. Como todo jedi en ocasiones ha recibido avisos de la fuerza ante un peligro inminente, pero jamás ha logrado la claridad de mente necesaria para obtener una visión.

-Seguimos los designios de la fuerza y lo hacemos de la mejor forma posible. Somos una fuerza oculta de la que no tienen constancia ni los Jedi ni los Sith. Cuando estos últimos regresen, les sorprenderemos y venceremos con el menor número de vidas pedidas. Si has visto en tus visiones el regreso de los Sith entonces tanto mejor, así será más fácil que creas mis palabras cuando digo, que los Sith regresarán pronto. Pero a diferencia de la última vez, estaremos preparados. Quizás no te guste la idea de nuestro alejamiento de la orden, pero los principios por los que nos regimos son exactamente los mismos, tan solo que nos hemos centrado única y exclusivamente en esta labor. De haber seguido en la orden, nuestra meta habría sido inalcanzable.

Las siguientes preguntas hacen que por primera vez, la máscara que Dylas porta ocultando sus emociones caiga y rompa a reír. La seriedad de su rostro desaparece durante aquellos escasos instantes, pero no tarda en recuperar la compostura.

-Eres exactamente igual a tu maestro, parece que te preocupa más mi destreza en la lucha, que mis intenciones.
–El anciano hace un leve encogimiento de hombros. –Bien muchacho, responderé a tus preguntas. Para empezar no, no deseo que abandones la orden Jedi. Lo que quiero de ti es que nos ayudes a localizar a los Sith para vencerles. Como ya he mencionado, tus habilidades pueden ser muy útiles a nuestra causa. Me temo que no somos demasiados y que nuestras tareas son demasiadas. Ahora mismo estamos tras la pista de un importante artefacto Sith, debemos evitar a toda costa de que caiga en malas manos. Necesitamos a alguien con tu poder y conocimiento para hacerse con él sin sucumbir a la oscuridad. Ya has visto los peligros del lado oscuro con anterioridad, así que estoy seguro de que estarás atento a su influencia.

Dejando caer los brazos a los costados, el viejo Jedi toma su sable de luz. Una hoja de color ámbar se extiende con un suave siseo. Después y con un elegante movimiento, el Jedi sitúa la empuñadura del sable frente a la cara con la hoja vertical, para realizar después una rápida X en el aire.

-Soy un maestro del Makashi, la forma de mi empuñadura permite una mayor destreza y facilidad en el manejo del sable.

Por último y tras un leve encogimiento de hombros el jedi deja de ocultar su presencia. Dhalas Aklo puede sentir como la fuerza se arremolina alrededor del anciano, quien para su sorpresa, es poderoso, muy muy poderoso.

-Estoy tan acostumbrado a ocultar mi presencia que en rara vez la muestro. Por ello elegí este lugar, donde mi presencia permanecería oculta incluso aunque la mostrase. ¿Satisfecho muchacho? Ya has podido comprobar que no soy un Sith.
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Re: [Prólogo] Retazos de una vida (Dhalas Aklo)

Notapor Dhalas Aklo » Mié, 13 Feb 2013, 01:55

Había escuchado al anciano de pie, en todo momento, sin abandonar una postura capaz de transicionar al ataque en cuestión de segundos si se trataba de una trampa; pero a medida que me respondía, algo en el, en su franqueza y en su determinación, me hacia recordar a mi propio Maestro.

Finalmente me enseña su sable, y he de reconocer que cuando pude observar la hoja clara, de color ambarina, un peso abandono mi corazón.
Pero solo tuve la confirmación cuando dejo de ocultar la poderosa fuerza que habitaba en el.
No había oscuridad en el anciano.

Se puede engañar en acciones, en pensamientos y en palabras, pero no en la naturaleza de la Fuerza.

Relajo mi postura y adopto la posición de meditación frete a el, con las rodillas bajo mi cuerpo, reconociendole como lo que es.
Un Maestro Jedi.
-Perdón Maestro Dhalas- le digo -pero cuando del lado escuro se trata, ninguna precaución es demasiada. Ya no necesito mas explicaciones, mi sable y mis habilidades están a su lado-.

Observo como el anciano sonríe y la fuerza en el comienza a disminuir, ocultándose nuevamente tras el velo.
También su rostro vuelve a adquirir esa mascara de determinación que ocupaba su semblante la primera vez que le vi.

-Reconozco sus palabras y sus deseos como míos también, ya que he sentido como la oscuridad se acerca, y si bien se que lo que he visto es solo una posibilidad, siento en mi interior que de permanecer impasibles, ese futuro ocurrirá, y el fuego nos devorara a todo-.

Siento que algo toma forma en mi interior; algo parecido a un alivio, a un sentimiento de paz.
Siento que la Fuerza me dirige hacia donde verdaderamente debo estar; hacia el camino que debo de transitar.

-Ahora dígame Maestro; ¿cual es la tarea que desea que lleve al cabo?- le pregunto mientras centro mi atension en cada una de sus palabras. -Ha mencionado algo acerca de un artefacto pertenecientes a los Sith que necesita recuperar; dígame en que puedo asistirlo-.


Recuerdo.
Años atrás, mi Maestro abordando su nave y despegando.
Recuerdo la angustia del hallarme solo, con la única compañía de los antiguos libros y mis artefactos de entrenamiento.
Recuerdo la pradera en la cual se hallaba nuestro hogar.
También recuerdo las noches vacías, en las cuales proyectaba mi interior en su busca y las imágenes que venían en respuesta.
Sables brillando y cruzándose con furia y velocidad.
Recuerdo cuando volvió. Delgado y consumido.
El no me había hablado en esa ocasión del lugar adonde había tenia que acudir y los peligros que había tenido que afrontar...
Y momentos como ese, luchas como esas, habia librado solo, en toda la galaxia.
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Re: [Prólogo] Retazos de una vida (Dhalas Aklo)

Notapor Kildan » Jue, 14 Feb 2013, 23:21

Tras desactivar la hoja de su sable laser, vuelve a depositar la empuñadura de su arma en el cinto. Después y de forma muy sutil, su presencia comienza a disminuir hasta que finalmente, logra ocultarla en esta ocasión por completo.

-¿Maestro Jedi? ¡Ja! Solo soy un viejo jedi cascarrabias, pero me conformo con eso. Además a mi edad, a uno se le permite ser cascarrabias, aunque sea un Jedi. Levanta del suelo anda, estamos aquí para defender a la república de los los Sith, no para adorarnos unos a otros. Eso se lo dejo al consejo Jedi, pues parece que les gusta esa clase de comportamientos. En el pacto de las sombras todos luchamos unidos. Cada uno aporta su pequeño granito de arena. Vayamos a mi nave, tengo los informes allí.

Con un gesto de la cabeza, invita a Dhalas a que le acompañe y sin más se pone en marcha. El viejo jedi se desplaza sin apenas hacer ruido alguno, poca a poco todas las piezas empiezan a encajar. Dylas Saucel es un centinela Jedi, seguramente uno habituado a permanecer siempre en las sombras recabando información o investigando cualquier rumor sobre seguidores del lado oscuro. A su vez, la empuñadura de su sable así como el uso de la segunda forma indican, que es alguien que se ha preparado a conciencia para combatir contra los Sith.

-Tres de nuestros agentes fueron enviados a Yavin para recuperar un poderoso artefacto Sith. Tan solo uno era jedi, de esa forma corríamos menos riesgos. Pero las pruebas a las que se vieron obligados a enfrentarse fueron muy duras y al final tan solo el Jedi sobrevivió. Por suerte su voluntad era poderosa y logró resistir la oscuridad del artefacto.

Al subir la rampa e introducirse en la nave, Dhalas comprueba que el interior nada tiene que ver con la imagen que muestra en el exterior. Los sistemas de comunicaciones, de armamento y de astronavegación son junto a los escudos y motores, de última generación. Hasta la pequeña cubierta médica está equipada con un tanque bacta.

-El problema es que cuando regresaba de su misión, su nave fue interceptada por piratas. Al encontrarse herido y agotado, apenas pudo defenderse. Fue hecho prisionero y vendido como esclavo. Por suerte logró liberarse e informar. Ahora se encuentra recuperándose en uno de nuestros centros de operaciones. Pero el artefacto sigue en manos de los piratas.

Dylas toma asiento frente a un terminal y tras introducir un código de acceso, aparece una imagen de un sable de luz doble.

-Este es el artefacto que deberás de buscar, el sable de luz de doble hoja de Exar Kun...según nuestros informes es un objeto de gran poder del lado oscuro. Deberás de tener muchísimo cuidado a la hora de recuperarlo.

Tras introducir un nuevo código, aparece la imagen de un Nautalano con una gran cicatriz que le cruza el ojo izquierdo y una prótesis cibernetica en el brazo izquierdo.

-Este es Dulhan Dhoss, el capitán del Zillo. Sabemos que se encuentra en Nar Shaddaa organizando lo que parece, la venta de artefacto. Uno de nuestros agentes te esperará allí y te ayudará en todo lo que necesites.
-Volviendo la vista hacia Dhalas, el anciano Jedi clava sus ojos sobre él. -Como puedes comprobar tenemos recursos a nuestra disposición. Si hay algo que necesites puedes empezar a pedirlo, intentaremos conseguirlo para tu llegada a Nar Shaddaaa. Ahora conecta tu panel de datos al terminal, descargaré todo lo que sabemos de ese pirata.
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Re: [Prólogo] Retazos de una vida (Dhalas Aklo)

Notapor Dhalas Aklo » Vie, 15 Feb 2013, 02:28

No puedo menos que sonreir ante el comentario del caballero sobre en consejo.
-¿El pacto de Sombras?- repito a modo de pregunta. -No conozco nada sobre un Pacto de Sombras... ¿asi se denomina el grupo al cual pertenece?-.
No me contesta en ese momento, solo sonríe y me invita a subir abordo.

Me levanto y ahora sin dudas que nublen mi determinación lo sigo al interior de la nave con paso seguro y determinado.

No puedo menos que asombrarme ante lo bien equipado que se halla el otora viejo carguero.
Tecnología de punta por donde se lo mire; equipado para casi cualquier evento poco desafortunado y para mas aun.

Comienza a explicarme que era el Pacto y la función que desempeñaba, luego enciende las consolas.
Los Jedis tras el velo.

-¿El Sable de Exar Kun?- murmuro para mis adentros.
Todo Jedi conocía la historia de uno de los mas prometedores caballeros, el cual no había podido resistir la tentación del lado Oscuro el cual finalmente le había reclamado para si como uno de sus mas grandes lacayos.
Tampoco podían olvidar la historia de su traición y de los males y de las muertes que trajo consigo.

Ese sable se había cobrado la vida de incontables hermanos, robando la luz de todos ellos.
No pudo evitar sentirse perturbado.

Escucho la información que le otorgo el caballero y conecto la terminal de datos.
Un curso de acción se había dibujado en mi mente.

-Primero he de cambiar mi nave, pues anuncia mi pertenencia a la orden al ser vista- comencé a explicar- luego un cambio de ropajes estará bien, necesitare una armadura con casco, algo ligero y por ultimo, su hombre deberá de mencionar la presencia de un potencial comprador del artefacto, yo ire en condición de ejecutor de su voluntad- termine por explicar.
Aun quedaban muchísimos detalles por ultimar, pero algo me decía que teníamos que actuar lo antes posible.
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Re: [Prólogo] Retazos de una vida (Dhalas Aklo)

Notapor Kildan » Lun, 18 Feb 2013, 05:42

Dylas asiente mientras se acomoda en su asiento y pasa el dedo índice por las marcas de su mejilla. Le gusta la forma de actuar del Togruta, es alguien decidido y con las cosas claras, que piensa con claridad.

-He introducido las coordenadas donde conseguirás todo eso. Apenas tendrás que desviarte de tu camino. Se trata de la tercera luna de un pequeño planeta. Uno de nuestros agentes se encarga de preparar y modificar las naves que confiscamos a piratas, contrabandistas y demás gente indeseable. Son naves preparadas para pasar desapercibidas, si le caes bien igual hasta te consigue alguna con algunos juguetitos como la mía.

El centinela Jedi vuelve a prestar atención al terminal e introduce las peticiones de Dhalas. Tras esperar unos segundos, recibe una confirmación que indica, que todo estará preparado.

-Nuestro agente se llama Toel, es un hombre…peculiar, pero está con nosotros. No esperes encontrar mucho allí, son unas antiguas instalaciones piratas que ahora nos sirven a nosotros. Salvo Toel y su equipo, no habrá mucha más gente por allí. Es una ruta poco transitada, así que es todo bastante discreto.

Apagando el terminal, se vuelve hacia el Togruta a la vez que le observa con detenimiento.

-Toel te entregará la información necesaria para reunirte con nuestro agente en Nar Shaddaa. Te la proporcionaría yo mismo, pero la verdad es que no tengo ni idea de quién es. Mi campo de acción es otro. Sería conveniente que te pusieses en marcha lo antes posible aunque…sí, supongo que podría llevarte yo hasta Toel, claro que después deberías de seguir solo. Pero durante el viaje podríamos poner a prueba tus habilidades, pero mientras piensas mi oferta…

Poniéndose en pie se acerca hasta un panel oculto, que tras accionarlo, revela una caja de seguridad. Dylas no parece especialmente preocupado en que Dhalas observe la combinación, en realidad ni se molesta en comprobar si el Togruta hace algún intento por observarlo. Lo que sí puede ver el Togruta es un comunicador, bastantes créditos y una pequeña caja metálica en el interior de la caja fuerte. Dylas toma la caja, la cual se muestra abollada e incluso en algunos puntos, el brillante color metálico que la envuelve, está tan desgastado que se ha transformado en un tono mate.

El anciano acaricia la cara con aire pensativo. Decenas de recuerdos acuden a su mente y durante largos segundos, guarda silencio perdido en sus propios pensamientos. Después y con un sonoro suspiro, deposita la pequeña caja sobre la mesa y con un gesto le invita a Dhalas que se acerque.

-¡Ja! Esta caja ha visto más batallas de las que muchos serían capaces de contar. Hace años, cuando la guerra Sith llegó a su fin y nos unimos para crear el pacto de las sombras, tanto tu maestro como yo tomamos una decisión. –Abriendo la caja no solo con sumo cuidado, sino mostrando un gran respeto, muestra su contenido a Dhalas. En el interior de la caja se encuentran dos sables de luz casi idénticos. Al menos eso parece en un primer momento, pero tras un segundo vistazo, se puede apreciar que poseen grandes diferencias, lo cual indica que cada uno fue construido por una persona diferente. –Decidimos que nuestras armas ya habían visto más batallas de las necesarias y que habían tomado demasiadas vidas. Construimos nuevas armas para dar fuerza a nuestras nuevas vidas. Pero guardamos ambos sables de luz por dos razones. La primera, para recordarnos los tiempos que regresarían si fracasábamos en nuestro cometido. La segunda para volver a empuñarlos y alzarnos una vez más, contra los seguidores del lado oscuro si fracasábamos en nuestra misión.

Tomando uno de los sables acaricia la empuñadura con la yema de sus dedos para finalmente, activarlo. La hoja se extiende brillante y poderosa con un tono azulado.

-Este fue el sable de luz de tu maestro, Salar Von Cress. Quién fue un gran jedi y un buen amigo. Él estaba seguro de que algún día los Sith regresarían, por eso se empeñó en buscar a un joven a quien poder transmitir sus conocimientos. –Desactivando la hoja, Dylas extiende el sable a su compañero. –Sé que habría deseado que te lo entregase a ti. Siempre presumía de lo hábil y poderoso que eras. Estaba seguro de que algún día lograrías superarle y ser un jedi más poderoso de lo que él sería jamás. Creía que si los Sith regresaban, serías capaz de hacerles frente. ¡Ja! Supongo que se hacía mayor. –El anciano sonríe con humor. –Deseo que guardes el arma de tu maestro. Si lo que los cinco dicen es cierto, es probable que dentro de poco yo deba de volver a portar mi vieja arma. No te pido que utilices el arma de tu maestro, pero sí desearía que esta te acompañe para que te de fuerzas y sea un recuerdo permanente, del motivo por el que hacemos todo esto.



Oculto:
Imagen
El arma de tu maestro es a efectos del juego un arma normal. Pero durante el roleo, si veo que continúas desarrollando el vínculo con tu maestro (Incluso igual preparamos pequeñas escenas a modo de flashback) podrías llegar a desarrollar un vínculo con el arma. Esto se transformaría en dos posibles resultados. Que al usar el arma añadas un +1 al ataque como si lo el sable hubiese sido construido por ti, o que el penalizador por combatir con dos armas sea menor.
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Re: [Prólogo] Retazos de una vida (Dhalas Aklo)

Notapor Dhalas Aklo » Mar, 19 Feb 2013, 02:18

Observo como el Caballero comienza a ingresar los datos en mi datapad mientras procede a explicarme con gravedad los pormenores de mi búsqueda.
Se que no sera fácil.
Un arma oscura; es un lugar... acorde.

Nar Shaddaa, un lugar oscuro, lleno de la peor calaña de la galaxia.
Muchos iban alli a jugar sus ultimas cartas, y mientras algunos prosperaban, muchos morían.
Lo que tenían en común era que todos estaban igual de desesperados.

Asiento ante las palabras del anciano.
-Quizás lo mejor sea dejar mi caza aquí y partir con usted; no me harán demasiadas preguntas pues la Fuerza me guía y eso han de comprenderlo. En cuanto estemos en órbita enviare un mensaje al Concejo para que vengan a recoger mi nave, para cuando eso pase ya estaremos lejos de aquí- le digo al Caballero mientras veo como extrae una pequeña y muy deteriorada caja.

Observo con detenimiento el contenido y escucho sus palabras.

Se me encoge el corazón al ver una parte tan importante de mi Maestro frente a mi; y al ver la hoja refulgir ante mi, se que el esta ahí conmigo a su manera.

"La hoja azul y la hoja verde se encuentran con un estrépito de energía.
La luz ilumina el oscuro ambiente de la sala de meditación cuando me lanzo a por el. Lo ataco una, dos tres veces.
Y contiene todos mis golpes sin esfuerzo, dejando fluir los movimientos de su hoja.
Le empujo con toda la ira que puedo reunir, pero solo se acomoda e interpone su hoja.
-Déjalo ir- me dice.
Y mi ira crece, y lo vuelvo a atacar, con ciega furia.
Le lanzo estocadas a la derecha, a la izquierda. a la cabeza y al torzo.
Todos sus movimientos son en realidad uno... uno fluido y continuado.
-Déjalo ir o te iras con el- me repitió.
No había ira en su voz.

Solo determinación.
También comprensión.
Entonces lance la estocada recta, letal, hacia su corazón".


Tomo su sable y no puedo evitar sentir sus palabras.
-Dejalo ir-.

Lo estrecho fuerte contra mi.
Y lo guardo.
Lo protejo como el lo hizo conmigo.
-Gracias Caballero Dhalas; nada mas preciado que esto jamas se me podía otorgar- le digo con una sonrisa un tanto triste. -Y si, fue el mejor Maestro que jamas alguien pudiese tener; y ahora que es uno con la Fuerza es Maestro de todos- agrego a las palabras de Dhalas.


-Dejalo ir- repito en un murmuro.
-¿Que has dicho?- me pregunta el Caballero.
-Que es momento de partir; lleveme al encuentro de Toel por favor- le pido.
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Re: [Prólogo] Retazos de una vida (Dhalas Aklo)

Notapor Kildan » Mié, 20 Feb 2013, 22:23

Pocas horas después y tras realizar las gestiones necesarias con respecto a la orden Jedi, parten de Dantooine. Ambos se encuentran en la sala principal de la nave, mientras esta, viaja a la velocidad de la luz. El anciano Dylas ha creído conveniente evaluar las capacidades de Dhalas, así como su pericia con el sable laser.

-Hay algo que debes de tener siempre muy presente muchacho. En ocasiones una lucha no la gana el más fuerte ni el más rápido, sino el más astuto. Evalúa la amenaza a la que te enfrentas y usa esa información para vencer. Dime muchacho ¿Por qué crees que te cité en aquellas viejas ruinas? Una de las razones fue por su fuerte conexión en la fuerza, eso te ayudaría a comprobar que no era un seguir del lado oscuro. Otra era para poder seguir manteniendo mi presencia oculta ante los grandes maestros como Tokare. Pero existe un tercer motivo…

Las palabras de Dylas brotan de su ser acompañado del suave zumbido de su arma. Ambos Jedi mantienen un duelo de ataques, fintas y maniobras básicas mientras hablan. El duelo en sí, está destinado tanto para mantenerse en forma, como para evaluarse mutuamente.

-No estaba seguro de cual sería tu reacción ante mis palabras. Bien podrías aceptarlas, conversar tranquilamente o tratar de detenerme para llevarme ante el consejo. Esto último no podía permitirlo, así que elegí un lugar donde tu capacidad de combate se viese reducida. El ataru es un estilo poderoso que utiliza la fuerza y la agilidad del jedi, potenciadas mediante la fuerza, para realizar ataques rápidos y acciones acrobáticas que le otorguen ventaja sobre sus oponentes, tanto en ataque como en defensa. Pero el Ataru tiene sus debilidades.
–Los movimientos del anciano se vuelven más fluidos y rápidos, convirtiendo las estocadas en mucho más precisas. Sin duda su maestría en el makashi es total. –En primer lugar es un estilo diseñado para combatir a un solo oponente y vencerle rápidamente. Si combate contra varios oponentes o si el combate se alarga, el Jedi ve como sus fuerzas se consumen en poco tiempo. Pero además, el ataru requiere de espacio para poder ser empleado con libertad. En las ruinas donde nos encontramos, esa libertad de movimiento estaba casi anulada. Tan solo tendría que haber esperado a que te agotaras y desarmarte después.

Los ataques de Dylas se detienen para que ambos tomen un respiro y puedan descansar unos instantes.

-Utiliza tu entorno para obtener ventaja sobre tus enemigos muchacho. Cuando combatas, hazlo usando la cabeza. Haz caso a este viejo jedi, que se ha visto obligado a combatir en más batallas de las que desearía. Por otro lado…quizás pueda ayudarte. Dime muchacho ¿Qué esperas conseguir con el paso del tiempo? ¿Desarrollar más aún tu actual destreza o equilibrar tus capacidades? Ambas tienen sus lados buenos y sus lados malos, piénsalo con tranquilidad.
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