Aciagas Pesadillas

Aciagas Pesadillas

Notapor Kildan » Mar, 08 Mar 2016, 17:25

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Noche del Martes


Las oscuras nubes de tormenta tan solo logran acentuar aún más la oscuridad que gobierna la noche. La lluvia, la cual cae como esquirlas de cristal, golpea con fuerza sobre los abrigos y vestimentas de los cinco que allí os encontráis reunidos. Frente a vosotros, se alza una puerta oxidada tras la cual, se puede apreciar un camino de piedra tomado en gran parte, por la salvaje vegetación que durante años, ha crecido sin control.

El viento arrastra el vaho de emerge de vuestros labios a la vez que levanta pequeñas nubes de polvo y hojas marchitas caídas de los árboles cercanos. Incluso un periódico o al menos parte de uno, se cuela entre vosotros y durante unos breves instantes, queda atrapado entre los barrotes de la puerta. Las noticias no están claras, pero la fecha parece resaltar por encima de todo y sin duda, os llama la atención: Viernes 5 de diciembre del 2015.

La inquietud e incluso el miedo están presentes en mayor o menor medida en todos vosotros. Pues de alguna manera que sois incapaces de explicar, percibís que vuestro mundo cambiará una vez crucéis aquellas viejas y oxidadas puertas. Huir sería la opción más sensata, pero sobre vuestros hombros sentís una pesada carga, como si el propio peso del mundo descansase sobre ellos.

Colocándoos en círculo, una mirada de complicidad se extiende entre vosotros a la vez que extendéis vuestros puños. Uno tras otro comenzáis abrirlos lentamente. Tres de vosotros no tenéis nada, pero no es así en el caso de los dos últimos miembros del grupo. El primer de ellos, muestra un puñado de cenizas que pronto son arrastradas por el viento. El segundo en cambio, pese a no tener nada en la mano, pronto acaba completamente cubierta por la lluvia. Algo que no sucede con el resto. No estáis seguros de lo que eso puede significar, pero lo que sí presentís, es que tan solo juntos lograréis afrontar los retos que se alzan tras aquella verja y que en especial, dos de vosotros poseerán una importante labor en el desarrollo de los acontecimientos.

El caer de la lluvia se intensifica a la vez que la niebla que os envolvía, comienza a volverse más y más densa a cada instante. Cuando por fin se disipa, lo que contempláis es algo aterrador y sin duda, extraño.

Ante vosotros se alza un ser cubierto por un oscura túnica negra, que parece surgida de la propia oscuridad. Su rostro es imposible de percibir por la capucha que porta, pero sus manos, de dedos alargados y extremadamente delgados, con afiladas uñas amarillentas, se encuentran acariciando dos de los cráneos humanos que forman el trono sobre el que está sentado. Sobre él, una mujer completamente desnuda y con finos tatuajes dorados en su pálida piel, se agita como si estuviese haciéndole el amor con frenesí salvaje. Los largos y oscuros cabellos de la mujer apenas dejan ver los tatuajes que porta en su espalda, aunque para aquellos con los conocimientos apropiados, está claro que forman algún tipo de patrón mágico.

Aunque no es ni el trono ni la presencia de aquellos dos seres lo que tanto les aterroriza, si no que al volverse para contemplar los alrededores, lo único que su vista alcanza a ver, son los cráneos de millones y millones de seres humanos. Incluso ellos mismos están en pie sobre los cráneos de los muertos, los cuales, ceden ante el peso que soportan y comienzan a engulliros a todos.

Paralizados por lo que veis, comenzáis a descender bajo lo que parece ser una montaña sin fin de cráneos humanos. Los ojos de algunos de ellos resplandecen mostrándoos pequeños atisbos de la historia del pasado.

El mundo se os muestra ahora como una gran esfera sobre la que camina el ser de túnicas oscuras, a su paso, plagas y epidemias se extienden por doquier sembrando el mundo de muerte y desolación. La viruela, la peste negra, la gripe española…todas y cada de ellas, junto con muchas otras de las enfermedades más virulentas y mortales de la historia surgieron de aquel ser.

Vuestro descenso entre los cráneos por fin termina y todos caéis en una gran cámara sobre la que se alza un simple sarcófago de piedra. En su interior y emitiendo un aullido similar al que podrían emitir mil almas en pena, el ser de túnicas oscuras lucha por salir. Pero la pesada losa del sarcófago cae impidiéndole escapar.

Arañando la tapa hasta dejar surcos de sangre surgidos de sus propios dedos, la mujer aúlla de dolor por la pérdida de su amante. Extendiendo la mano, trata inútilmente de aferrar la llave que sin duda, puede liberar al ser que yace encerrado en el interior. La llave, similar a un gran colgante, es dividida en tres partes. La primera de ellas, es un aro de oro. La segunda, una pieza ornamental de oro. La tercera, un rubí montado sobre una carcasa de plata. Las tres piezas encajan a la perfección entre ellas formando la llave, que una vez formada, podrá abrir la tapa del sarcófago liberando así una vez más, al mayor asesino de la historia de la humanidad.


Al despertar, el sol ya está en lo alto del cielo y os encontráis en la seguridad de vuestros propios hogares. La pesadilla ha sido tan real que apenas sois capaces de liberaros de las sensaciones que os ha producido. Aunque poca a poco, comenzáis a recomponeros. Por desgracia, los rostros de aquellos que os acompañaban y que tan claros estaban en vuestro sueño, ahora os resultan imposibles de recordar.

Tras tomaros unos minutos para recuperaros, os disponéis a afrontar un nuevo día en Paradise city y es justo cuando ponéis los pies en el suelo, cuando os percatáis que el suelo de la habitación está cubierto de hojas secas, tal y como había sucedido en vuestro sueño al estar frente a la verja oxidada...
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Kildan
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