Charlas bajo el sol (Marcus)

Partida de Pathfinder. Plazas Cerradas

Charlas bajo el sol (Marcus)

Notapor Szyrell » Dom, 03 Ene 2016, 23:59

Tras la petición de Marcus, la elfa de cabellos plateados sabía que debía esperar al momento adecuado para hablar con su compañero en privado, sin retrasar la misión y confiriéndole la intimidad que le había solicitado.

Las primeras horas de viaje transcurrieron sin contratiempos, mientras los caballos avanzaban bajo el sol abrasador que asolaba los caminos. No fue hasta que decidieron hacer un alto para permitirles pastar y para almorzar algo, que la dama no encontró el instante perfecto para que por fin conversaran sin oídos curiosos que les escucharan.

Por todo ello, y con la excusa de que Marcus la ayudara a intentar cazar algún animal salvaje para intentar reducir sus provisiones al mínimo, Szyrell se alejó del grupo junto a él, esperando que expusiera todas aquellas cuestiones que de seguro tenía en mente.

-¿Y bien Marcus? ¿Qué deseas saber?
– Le preguntó con una sonrisa dulce, invitándole a que hablara.

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Szyrell
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Re: Charlas bajo el sol (Marcus)

Notapor Marcus Wrax » Mié, 06 Ene 2016, 03:23

Tras manifestar su intención de mantener una charla privada con su compañera, Marcus aguardó pacientemente a que se presentase una oportunindad. Así que tan pronto como Szyrell dejó entrver que estaba generando dicha excusa, el joven buscavidas aprovecho para hablar a solas con Szyrell.

—Mira Szyrell, iré directo al grano —dijo sin rodeos —¿Qué, en nombre de todos los Dioses, haces ayudando a Kairos? —disparó enérgico y sin molestarse en ocultar la contradicción que lo aquejaba —Kairos, el mismo Kairos que te compró como esclava y que te hizo la vida miserable por tanto tiempo, sometiendote a todo tipo de vejaciones, a... Bueno, tú ya sabes el resto y que por tal motivo no ahondaré en detalles. Además, por más que intento buscarle la vuelta, por más que intento verlo desde otro ángulo, no logro hallar un motivo. Simplemente no tiene sentido. Si intento ponerme en tus zapatos lo único que yo querría es verlo ardiendo en los infinitos fuegos del infierno mientras es azotado por zarzas ardientes. Y, hasta donde sé, tú eras de la misma idea. Así que dime ¿Qué ha cambiado? ¿Qué eso te ha prometido y que te ha hecho olvidar todo por lo que has pasado?

—No quise mencionar nada de ésto frente al resto del grupo porque no sé que tanto estarán y porque, además, no es mi intención andar ventilando tus secretos. Eso sin mencionar que no veo sentido en llenarlos de dudas cuando es más que probable que necesitemos de ellos más adelante. Pero dejame ser claro y aclarar mi posición desde un primer momento. No confio en Yaromir. Me cae mal porque es un maldito engreido y un petulante narcicista, además de que me mala espina. Así que dime con total honestidad ¿Qué tanto confias en él? Vamos, dime —la urgió— Porque tengo la sospecha de que ni tu confías plenamente en él.

—Ahora bien, dime una cosa ¿Confías en mi lo suficiente par dejar los jueguitos y el mistisismo de lado y contarme de verdad que es lo que estamos haciendo? ¿Y por qué estás tan segura de que Kairos ha sido inculpado? Déjame aclararte que con esto no es mi intención presionarte porque me digas o no, no te dejaré sola y te seguiré hasta el mismísimo infierno si hiciese falta. Pero me gustaría saber en que me estoy metiendo y no andar medio ciego dando tumbos como un gamberro bueno para nada.

—Y por último ¿Qué está haciendo Inara aquí? ¿Cuál es su interes en esta misión y por qué te está ayudando? No es que no confíe en ella, pero sé de primera mano que es reacía a dejar su negocio y que, además, no cree en la beneficiencia... Así que si está aquí es porque le has prometido algo. Ahora... ¿Qué tan esquivocado estoy? —dice, para terminar con una media sonrisa.

-=-
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Marcus Wrax
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Re: Charlas bajo el sol (Marcus)

Notapor Szyrell » Sab, 09 Ene 2016, 16:31

Szyrell había esperado que Marcus tuviera un montón de preguntas sobre lo que estaba ocurriendo, aunque el torrente de cuestiones que salieron de sus labios consiguió sorprenderla, al tiempo que asimilaba sus dudas, tratando de organizarlas en su cabeza antes de contestar a aquel hombre que acababa de confesarle que la seguiría hasta el mismísimo infierno si hiciese falta.

Seguirla hasta el infierno… aquello era algo que desde luego no se esperaba, teniendo en cuenta la naturaleza de su amigo y el hecho de que, no mucho tiempo atrás, el mismo le había confesado que, en su mundo, él estaba por encima de cualquiera… No, definitivamente aquella frase la pilló tan desprevenida, que sus ojos se volvieron algo vidriosos ante el hecho de que Marcus realmente no sabía hasta qué punto ese juramento suyo podía condenarle en esta misión suicida.

-Kairos no me ha prometido nada. De hecho lleva bastante tiempo desaparecido y, en contra de lo que piensen sus enemigos, desconozco su paradero. – Comenzó con un tomo de melancolía difícil de ocultar, dispuesta a no mentir a su compañero, por el cual sentía un profundo respeto – Lamentablemente, y por mucho que me pese, ser esclava de Kairos es lo mejor que me pudo pasar, cuando llegué siendo prisionera de aquellos piratas esclavistas a esta ciudad repleta de corruptos. Antes no fui capaz de verlo porque estaba más obsesionada en recuperar la libertad que me habían arrebatado por la fuerza, que en darme cuenta de la “suerte” que había tenido al toparme con él. Ese mago rojo ni siquiera me compró en el mercado de esclavos, donde hubieran subastado mi cuerpo como si un pedazo de carne se tratase y donde hubieran hecho pública mi condición inferior. En lugar de ello, hizo que me trajeran a su mansión y que me mantuvieran intacta ofreciéndome incluso un trabajo digno, y jamás se propasó conmigo, cuando podía haberlo hecho desde el primer momento.

La elfa de piel azulada hizo una pausa para contemplar los oscuros ojos de su amigo, esperando que comprendiera todo cuanto le revelaba, sabiendo que él más que nadie, el cual se había criado en Tyraturos desde que nació, entendería cual habría sido la suerte de alguien tan rebelde y hermosa como ella en otras circunstancias, donde seguramente habrían destruido su cuerpo y su espíritu hasta que no quedara nada de la mujer que un día fue.

-Cuando la lealtad de Kairos se puso en entredicho, tuve la mala fortuna de caer en las garras de Rayek Valgon, el hijo primogénito del mismo lord Valgon que ha confiscado todas las pertenencias de mi amo bajo las órdenes de Szass Tam hasta que se esclarezca su situación. Rayek tuvo a bien mostrarme que era lo que me esperaba como pertenencia del mago rojo de ahora en adelante. Si no hubiera sido por el aliado de Kairos, el mismo que te entregó la misiva y que me envió a buscar el único objeto que puede ayudarle, aun seguiría a su merced para que se divirtiera conmigo a su antojo... Y créeme cuando te digo, que es un mago tan poderoso que tendría conjuros para encontrarme esté donde esté, si no me hubieran dado un objeto mágico para evitarlo. – Le confesó con una expresión que no daba pie a confusiones sobre qué era lo que le había hecho durante su cautiverio.

-En cuanto a Yaromir, a mí tampoco me gusta demasiado, pero a pesar de que siente algún tipo de animadversión hacia los elfos y seguramente disfrutaría viéndome sufrir, parece ser que trabaja para una fiel aliada de kairos, por lo que quiero creer que no nos traicionará. Lamentablemente no tuve demasiado tiempo de buscar compañeros para esta ardua empresa, que no prefirieran vendernos a la primera de cambio para obtener la recompensa o ganar prestigio ante los Zulkirs – Afirmó encogiéndose de hombros.

– Confío lo suficientemente en ti como para decirte que no se trata tanto de la inocencia de Kairos, sino de nuestra propia supervivencia, puesto el lyche Szass Tam ha puesto a Yuel, uno de sus seguidores más eficientes, tras nuestra pista, el cual tiene fama de investigar a sus víctimas y a todo su círculo de amigos y conocidos, e ir destruyéndolos poco a poco hasta dar con su presa de la forma más cruel y despiadada posible. Esa es la razón por la que Inara y tu estáis aquí. Vuestras vidas son demasiado valiosas para mí como para huir y dejaros atrás a merced de ese monstruo, el cual no dudaría un segundo en utilizaros para hacerme salir de mi escondite. Ya me amenazó con vuestros nombres, mencionando concienzudamente los lugares que frecuentabais. No voy a dejaros atrás teniendo la posibilidad de alejaros de una muerte segura, aunque el peligro ante nosotros sea grande.

-Por eso os he contratado y os he pagado el equivalente en armas de unas dos mil monedas de oro: Os quiero demasiado como para condenaros, pero a su vez os respeto lo suficiente como para pagaros por vuestro trabajo en esta misión, en lugar de regalaros caridad.
– Finalizó, permaneciendo en silencio tras ello, esperando que su compañero expusiera su punto de vista ante lo que estaba ocurriendo.
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Re: Charlas bajo el sol (Marcus)

Notapor Marcus Wrax » Jue, 28 Ene 2016, 15:04

Cuando Szyrell comienza a embellecer su estadía con Kairos y a hablar de la suerte que había tenido de caer en sus manos y no en las de otra, mucho menos “decente”, Marcus es de repente acosado por un fuerte malestar, es que no podía creer lo que estaba escuchando ¿Qué había pasado con la antigua Szyrell? ¿Qué había pasado con aquella muchacha que, agobiada por todo lo que estaba sufriendo estuvo a punto de cometer el peor de los errores? ¿Cuánto habría pasado o, mejor dicho, cuánto habría sufrido desde aquel entonces para llegar a pensar de aquella manera? Un resquicio de lástima brotó involuntariamente desde su interior, aunque Marcus lo suprimió inmediatamente. No, no tenía derecho a sentir lástima por Szyrell. Todo sucede por una razón y todo aquello, al parecer, había servido sólo para una cosa… Para hacerla más fuerte. Y, con aquella sorpresiva claridad en mente, Marcus pudo sentir que había valido la pena salvar a aquella muchacha.

Intentando mostrarse sereno e impasible, Marcus se mantuvo callado y esperó que Szyrell terminase de desahogarse. Podía sentir la amargura en cada una de sus palabras. Él, pese a todo lo que había pasado, no se podía siquiera imaginar lo que debía ser esclavo. No es que fuere algo de lo que uno debería de avergonzarse, aunque ciertamente, no era algo de lo que enorgullecerse.

Para cuando resultó obvio que había terminado, Marcus, sintió que debía abrazarla, consolarla y decirle que todo aquello ya había pasado, que estaría bien y que él estaría siempre a su lado para protegerla. Pero no. Aquello no había pasado y aún falta que corriese mucha agua para que aquello terminase. Más aún y pese a que no le gustase reconocerlo, ella era perfectamente capaz de protegerse y posiblemente, de los dos, ella no era la que más ayudase necesitase para protegerse. Agobiado por sentimientos que nunca antes había sentido dio un paso adelante buscando acercarse a su compañera. Pero de imprevisto, su burbujeante sentimentalismo le jugó una mala pasada y un reflejo —¿Involuntario? — casi lo llevó a abrazar a Szyrell. Sorprendido y acosado por un bochornoso estupor, Marcus terminó aquel movimiento apoyando su mano en el hombro de la muchacha. Aquello era lo máximo que podía permitirse.

—Una jaula, aunque de cristal, sigue siendo una jaula Szyrell. Puede que Kairos no haya sido la peor de las opciones, pero la esclavitud es un magnífico negocio cuando uno es quien maneja el látigo y no quien recibe los latigazos. No voy a decirte que estoy en contra de la esclavitud, no te insultaría faltando a la verdad. Además estoy bastante seguro que sabes perfectamente lo que pienso al respecto, en líneas generales al menos. En fin, conoces mi postura… En este mundo hay gente que está aquí para dominar y otros que simplemente están para dominados. Pero tú, pese a que has sido esclavizada no eres una esclava. No, en ti hay algo en ti que es diferente. Tú tienes un fuego interno y una fuerza de voluntad como pocas veces he visto. No sé si será un rasgo sangre, pero sea lo que sea eres una transgresora y estoy seguro que, cuando te libres de las cadenas que hoy en día te atan, te convertirás en alguien de gran renombre.

Algo después, cuando la conversación avanzó y Szyrell en su relato, Marcus pudo contrastarlo con lo que él ya sabía.

—Rayek Valgon —dijo en un susurro para sí mismo y, cuando aquellas palabras dejaron sus labios, sintió como un frío e hiriente aguijón se clava directamente en la espina. En ese mismo momento Marcus entendió que Szyrell no la había pasado precisamente bien, sino todo lo contrario. No podía siquiera empezar a imaginar todo lo que habría tenido que pasar, todo lo que habría tenido que sufrir en manos de ese… —se detuvo un momento mientras buscaba de una palabra que lo describiese y cuando finalmente la encontró la soltó sin más— Animal.

Pero tan sólo un momento más tarde, cuando Szyrell pronunció aquel otro nombre, el cielo mismo pareció derrumbarse. De pronto su subcontinente lo abstrajo de la realidad y lo sumió en una agobiante desesperación. Marcus tuvo que emplear hasta el último resquicio de voluntad para no huir corriendo, gritando y maldiciendo su suerte. Aquel era no sólo un Mago Rojo, Szass Tam era uno de los Zulkirs y según se decía el más poderoso y longevo entre los más poderosos entre los realmente poderosos. Y ahí estaban ellos, jugando un juego que no entendían, enfrentando a los más terribles poderes, corriendo a ciegas mientras esperaban evitar lo inevitable. Vaya encantadora situación.

Le tomó un largo rato recuperarse pero, tras recobrarse de aquel impacto, Marcus recurrió al humor para sobreponerse y salir adelante.

—Nunca imaginé que fuéramos a terminar en el mismísimo infierno y mira que acertada ha terminado mi promesa —dijo, esbozando una sonrisa, mientras seguía tratando de recuperar la compostura—. Sin embargo Szyrell, lo dije y lo reafirmo. Cuentas conmigo y, de hacer falta, iremos al abrasador infierno luchando con uñas y dientes —dijo aquello sonando lo más convencido posible, aunque su verdadera intención no era convencer a su compañera sino a sí mismo.

—Ahora entiendo esa melosa añoranza por Kairos. Lo siento Szyrell, es que no sabía por todo lo que habías pasado —se disculpó realmente apesadumbrado, aunque trató de no demostrarlo. Sin embargo aquello sirvió para reafirmar lo que Marcus ya sabía de ella, su compañera tenía una voluntad inquebrantable.

—Quien quiera que te haya ayudado en detrimento de la voluntad del vástago Valgon se la ha jugado en grande. No sé quién puede llegar a ser, pero aunque ya lo debes saber, has contado con una invaluable ayuda.

Cuando Szyrell confirmó lo que Marcus sospechaba respecto a Yaromir, el joven bribón hizo un gesto de desagrado. No le gustaba la situación en la que estaba

—Bueno, de momento eso tendrá que bastar. Además no es que vayamos a encontrar aliados confiables debajo de las piedras y en este momento haríamos bien en desconfiar de hasta las piedras. Espero al menos que su pericia con la espada esté a la altura de su petulancia y que su inquieta lengua no nos traiga problemas Por lo demás qué va... Tendré que divertirme a costillas suyas.

Un momento más tarde, cuando su compañero lo pone al corriente de quién los está persiguiendo, Marcus la mira desconcertado.

—Me temo que no sé quién es ese tal Yuel, pero si lo que dices es cierto tendremos que movernos rápido y sin llamar demasiado la atención. No sé qué tanto podrá hacer para encontrarnos por medios no convencionales, pero al menos tratemos de hacerle el trabajo lo más difícil posible. Pero dime algo si nos llegásemos a topar con el tal Yuel ¿Tendremos alguna posibilidad de enfrentarlo y salir vivos? ¿O estaríamos condenados desde el mismísimo momento en que nos topásemos con él?

Finalmente, cuando su compañera menciona lo del pago, Marcus la mira agradecido y, acto seguido, apoya su mano sobre el pomo de la espada.

—Gracias, Szyrell. La espada… —dice para luego desenfundarla, probar su balance y apreciar su exquisita manufactura— Es realmente maravillosa.
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Re: Charlas bajo el sol (Marcus)

Notapor Szyrell » Dom, 07 Feb 2016, 14:58

La elfa de cabellos plateados estudió las reacciones de su compañero a medida que hablaba. Realmente desconocía qué estaba pensando exactamente, pero estaba claro que Marcus no se sentía nada cómodo con las revelaciones que le concedía. Lo cierto es que casi nada de lo que le había ocurrido era bonito, pero haber encontrado a alguien como Marcus o Inara entre el mar de tiburones que era Thay, era suficiente como para que pensara que merecía la pena seguir luchando para que todos tuvieran un futuro. Si… Marcus podía ser una persona desesperante a veces, pero era un gran amigo. Alguien en quien podía confiar ciegamente sabiendo que estaría allí para ayudarla y, sobre todo, alguien que sabría hacer lo correcto en el momento dado para salvar el día, a pesar de la fachada de insensible desinterés que había interpretado durante todos estos años, incluso si ello implicara un enorme sacrificio.

Entonces, la hermosa maga azul pudo vislumbrar durante unos segundos el conflicto interior que asolaba a su compañero, cuando este decidió en último momento apoyar una mano en su hombro en lugar de darle el abrazo que habría deseado… Aquello la hizo sonreír con dulzura mientras escuchaba lo que tenía que decirle.

-O en un cadáver… - Respondió con cierta melancolía ante sus ideas visionarias sobre lo que sería ella en un futuro. – Agradezco mucho tus palabras buen amigo, y no he cambiado ni un ápice en cuanto a mi repulsa a mi situación, pero las alternativas a no ayudar a kairos son bastante peores de cualquier otra opción posible… De hecho, si fracasamos en esta misión, mucho me temo que no solo Thyraturos se vería afectada, puesto que hay muchos intereses en hacer desaparecer la influencia del mago rojo.

Tras ver el efecto que habían tenido sus revelaciones, casi se arrepintió de haberle contado a Marcus lo que Rayek Valgon le hizo. Por eso mismo, prefirió guardarse para si las penurias que había vivido a manos de otro de los Magos Rojos, el cual ahora se había convertido en un fiel servidor de Szass Tam. Por todo ello, se limitó tan solo a añadir – No es el único animal en Thay y tampoco es el único que me tiene cierta inquina y que desearía ponerme sus zarpas encima. Hace algún tiempo, durante una de las reuniones que Kairos organizó en su mansión, mi… señor le rompió la nariz a uno de sus invitados porque intentó ponerme una mano encima. Kairos alegó que no le había dado permiso para tocar “sus cosas” en sus dominios, pero podrás imaginarte hacia quien enfocó su ira el ofendido, por lo que he permanecido relativamente a salvo tan solo porque kairos estaba en la posición de poder en la que estaba. Ahora, mucho me temo que Nailo desee tomarse la justicia por su mano, puesto que al fin y al cabo la vida de un esclavo no vale nada. Como ya te dije, suelo hacer amigos allá donde voy y, por mucho que me esfuerce, nunca resulto indiferente. Algunos son para bien, como la persona que te entregó la carta, Inara o tú mismo… y la gran mayoría son para mal. Yaromir… bueno, ya se verá, espero que sea todo un profesional y que su alianza sea definitoria para salir con bien de todo esto, aunque de momento todo queda relegado a una profunda incertidumbre. –Dijo encogiéndose de hombros y sonriendo ante la idea de Marcus de divertirse a costa del guerrero.

-Entendería que desearas irte ahora mismo y alejarte lo más posible de mí. Ese empeño tuyo en seguirme hasta el mismo infierno, puede que sea tu perdición, y no me gustaría arruinar tus deseos de convertirte en un importante señor adinerado. – Bromeó con una sonrisa juguetona en los labios, que desapareció instantáneamente ante la mera mención de Yuel.

-No… No saldríamos vivos ni aunque fuéramos el doble de poderosos que ahora. Nuestro destino dependería de su humor y mucho me temo que no debe estar demasiado contento – Contestó con un escalofrío de puro terror que no pasó desapercibido para su querido amigo, mientras le miraba con impotencia en sus hermosos ojos color violeta. Entonces, en ese preciso instante, justo cuando Marcus agradeció el arma que le había entregado para la misión, la hermosa elfa de piel azulada decidió no reprimir el impulso que la embargó ante la peligrosa situación que se les venía encima, y se acercó hasta su compañero para fundirse en un profundo y fraternal abrazo, y permanecer en silencio durante varios minutos.
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Re: Charlas bajo el sol (Marcus)

Notapor Marcus Wrax » Mar, 01 Mar 2016, 12:54

Marcus podría haber jurado que Szyrell había disfrutado del bochornoso abrazo fallido. Aquella colorida elfa parecía disfrutar de su incordiosa miseria y parecía disfrutarlo a lo grande ¿Qué va? —se dijo— Después de todo había demostrado ser una amiga y un aliado invaluable. Se le podía permitir un poco más soga.

Un momento más tarde, al escuchar la afirmación de que Thyraturos no sería un mejor lugar sin Kairos, Marcus, no estuvo del todo de acuerdo. Para muchos, su ausencia, sería tremendamente apreciada y hasta podría resultar en un tremendo negocio. De todos modos, Marcus, no creía que a su casa le fuera a ir mejor con la ausencia del Mago Rojo, pues tanto Ephese como él mismo, habían apostado fuertemente en mostrarse como aliado de valor y se habían permitido alinearse tras él. Por consiguiente, su desgracia, les había colocado una diana en la cabeza, convirtiéndolos en objetivos. En contrapunto, el resultar clave en su retorno, sería una gran oportunidad y de un invaluable valor estratégico. Incluso podía llegar a ser el factor clave para el glorioso resurgimiento la casa Dryadson.

—Sí, estoy de acuerdo. La perspectiva de una Thyraturos sin Kairos no es para nada halagüeña. No para nosotros al menos, ni para mis objetivos a largo plazo. Por lo pronto el tema está en nuestras manos, esperemos poder manejarlo adecuadamente para llegar a buen puerto. Pero sólo el tiempo y los Dioses dirán.

—Tu si que tienes un don natural para hacer buenas migas, pequeño saltamontes. Mira la cantidad de amigos que has hecho en tan poco tiempo—hizo una breve pausa al mismo tiempo que una leve sonrisa comienza a formarse—. Y no es sólo la cantidad, sino también la calidad—agregó con notoria sorna—. Y respecto a Yaromir, ya veremos. Pese a lo irritante de su presencia es un mal necesario, de momento al menos. Pero en el mismo momento en que pierda su utilidad, o que me lleve a cuestionar sobre su lealtad, se convertirá en un lastre y ya sabes lo que se hacen con los presos muertos... Uno se deshace de ellos—aclaró, tratando de borrar todo vestigio de duda sobre lo que haría con Yaromir a la primera de cambio.

—Bueno, debo reconocer que un viaje prematuro al infierno sería un traspié para mis planes, pero no debiera suponer un problema en el largo plazo —bromeó—. Pero, a decir verdad, no me parece importante el lugar ¡Me importa un bledo el lugar! Pues sea aquí mismo, o en el abrasador infierno, el nombre Marcus Wrax será recordado. Encomiendo y empeño mi vida a dicha tarea. No desapareceré así sin más —dijo con vehemencia. Luego, Marcus aguardó un momento, mientras aguardaba que aquellas palabras calaran hondo en Szyrell.

Luego, tras aguardar un momento y simulando rebuscar algo en el fondo de su bolsa de oro, agregó —Pero ahora dame un momento que necesito contar las monedas para comprar una ración de comida caliente.

Finalmente, cuando Szyrell explicó que no tendrían chance en un enfrentamiento directo con el tal Yuel, Marcus asintió preocupado. Una vez más eran los magos los responsables de decidir sobre la vida y la muerte... Magos... Magos... Magos. Malditos magos.

Pero de pronto, cuando Szyrell lo abrazó, Marcus se sorprendió y entró en una suerte de bochornoso estupor. No esperaba que ella lo abrazara y al principio fue incómodo, sin embargo, se dejó llevar y cuando se quiso dar cuenta él también la estaba abrazando.

Finalmente, tras un largo y afectuoso abrazo, Marcus carraspeo y se separó. En ese punto, esbozando una amplia sonrisa cómplice, agregó —Entonces tendremos que procurar mantenernos alejados y, llegado el caso morir con estilo.

-=-
Oculto:
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Re: Charlas bajo el sol (Marcus)

Notapor Szyrell » Dom, 06 Mar 2016, 16:36

La elfa de largos cabellos de plata no pudo evitar esbozar una sonrisa ante la mención de los objetivos a largo plazo de su compañero. Cuando le conoció, él mismo le dejó bastante patente que era del tipo de persona que vendería a su madre para obtener riquezas, aunque con el tiempo sus acciones habían mostrado algo muy diferente.

-¿Y cuáles son tus objetivos a largo plazo, amigo mío? Espero que incluyan ingentes cantidades de dinero y lujosas comodidades… y que te acuerdes de tus queridos compañeros para entonces – Respondió con picardía echando una ligera mirada hacia donde se encontraba la bella Inara.

Asimismo, una pequeña risita salió de sus labios de lapislázuli ante la mención de Marcus sobre su capacidad para hacer amigos. Desde luego ese hombre era un experto en quitarse méritos, puesto que aun recordaba la cantidad de malas influencias con las que solía andar aquel bribón en la ciudad – No tengo ninguna duda de que cuento con tu inestimable ayuda para deshacernos de los pesos muertos si fuera necesario, así que no estoy nada preocupada si eso llega a ocurrir – Afirmó, sabiendo de qué parte se pondrían Inara y su pícaro amigo, si Yaromir decidía traicionarla y venderla al enemigo.

-Tu nombre ya es importante para mí, oh poderosísimo Marcus Wrax. Da igual loque ocurra a partir de ahora, siempre te recordaré – respondió medio en broma pero hablando totalmente en serio – Y estoy segura de que el mundo no tardará en verlo también... Será todo un honor estar presente cuando eso ocurra.

Pero tras abrazarle y escuchar su réplica de conformidad ante el plan de mantenerse lo más alejados posibles de Yuel, le hermosa maga azul, apoyó su barbilla durante unos segundos más en el hombro de su compañero mientras afirmaba:

– Así lo haremos, Marcus… así lo haremos.

-=-
Oculto:
@Marcus Wrax Ya tienes respuesta. Te había dejado un poco de margen para que editaras lo del abrazo, pero tampoco es tan importante que se quede así, por lo que he preferido contestarte para no perder más tiempo. :D
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Re: Charlas bajo el sol (Marcus)

Notapor Marcus Wrax » Mar, 26 Abr 2016, 03:21

—¿Mis objetivos a largo...? Bueno, verás. Ver a la casa Dryadson en la cúspide de su poder y ocupar un lugar de poder dentro de la casa, ocupa un lugar lugar en el podio de lo más importante. Pero ser respetado y temido en Thyraturos ocupa, sin dudas, un lugar importante dentro de dicho podio.

—Pero pese a todo, lo que más me preocupa, Szyrell, no son mis objetivo, sino en lo que no me quiero convertir —dijo encogiéndose de hombros, realmente afligido—. No quiero que, al igual que mi padre, la muerte me encuentre perdido en algún indómito territorio, trabajando para algún patán al que realmente le importe un cuerno mi bienestar y que ni siquiera me considere lo suficiente como para recordar mi puñetero nombre—agregó molesto y avergonzado al mismo tiempo—. Mi padre era acero de alquiler ¿Sabes? Creo que nunca antes te lo había contado. Pero él murió cuando yo aún era un niño y casi no alcancé a conocerlo. Todo cuanto conocí en mi niñez fueron miserias y penurias—finalizó completamente amargado. Sin embargo, y pese a haberse quedado callado, Marcus tenía mucho más afligiendo su espíritu. Luego, molesto consigo mismo, agregó mentalmente «Lo que realmente me aterroriza es no tener para proveer a mis seres queridos... No tener dinero ni siquiera para poder alimentar a mi vieja abuela, quien al morir mi padre y mi madre, se hizo cargo de mi. No me voy a permitir que la maldita pobreza vuelva a ser un problema... Y haré todo lo que tenga que hacer para que eso no vuelva a pasar».

Pero tras aquel acto de sinceramiento, Marcus, se esforzó para dejar la melancolía atrás. No quería abrir su corazón ahí, ya que en aquella circunstancia debía no sólo mostrarse fuerte, sino que realmente debía ser fuerte. Así que cuando Szyrell le dijo que él ya era importante para ella, Marcus se lo tomó con ligereza... Después de todo, Szyrell misma lo había deslizado en un tono mordaz y picaresco.

Un momento más tarde, cuando Szyrell le apoyó su barbilla, Marcus volvió a abrazarla cariñosamente, al tiempo que decía —No te preocupes, muchacha. Porque pase lo que pase estaré a tu lado... Estaré a tu lado y juntos enfrentaremos todo lo que el destino, o la suerte, nos depare ¡Ya verás! —finalizó decido, y buscando infundir confianza en su compañera.


-=-
Oculto:
Aclaro que edité el post anterior, agregando la reacción de Marcus frente al abrazo de Szyrell.
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